Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Crean la "caja negra del fin del mundo": un monolito indestructible resistente al apocalipsis

Es un monolito de diez metros de largo y tres de alto que recogerá en la isla australiana los pasos del planeta hacia su extinción o su salvación.

Se levanta sobre una pequeña loma en un amplio territorio entre las ciudades de Queenstown y Strahan, en Tasmania, la isla de Australia que da nombre y donde aún habita salvaje el legendario marsupial: el diablo de Tasmania. Prácticamente, en medio de la nada. En una llanura partida en dos por una carretera. Una zona con suelo de granito, con arbustos bajos, matorrales pardos y montañas con formas irregulares -cual vigilantes- en el horizonte.

caja negra de la Tierra.jpg
Crean una ‘caja negra’ que registre el fin de la civilización y lo enseñe al futuro

La estructura de acero de 7,5 centímetros de espesor tiene un aire del monolito de 2001: Odisea en el Espacio, pero no representa la inteligencia omnipresente de Dios en el Universo ni es parte de una red informática extraterrestre para seguir la evolución humana. Aunque se podría decir que tiene una función similar. Es la caja negra de la Tierra. La que «tiene la intención de registrar cada paso que dé la humanidad hacia la inminente catástrofe climática o para alejarse de ella».

Así describe el australiano Jim Curtis su creación. Al monolito de diez metros de largo, cuatro de profundidad y tres de alto que hace las veces de caja negra del planeta (Earth"s Black Box). Si en los aviones el aparato registra la actividad de los instrumentos y las conversaciones de los tripulantes en vuelo, la instalada en Australia almacenará y procesará información relacionada con el cambio climático.

«Queríamos tomar ese concepto y crear una "caja negra" para la Tierra, de modo que si nos encontramos con su desaparición, haya algo de historia registrada de dónde, por qué y cómo salió todo mal», explica Curtis.

caja-negra-black-box-registrar-f.jpg
Foto: The Glue Society.

Él es director creativo ejecutivo de Clemenger BBDO, la agencia de marketing y comunicación más grande de Australia y una de las empresas detrás de esta iniciativa cuya construcción está prevista que finalice a mediados de 2022. Aunque Curtis tuvo la idea inicial, hay un grupo de profesionales trabajando para hacerla realidad. En el proyecto participan también científicos de la Universidad de Tasmania, un colectivo de artistas (Glue Society), un despacho de arquitectos (Room11), un estudio de cine y televisión (Revolver) y otro buen tanto de creativos.

 
Más allá de una estructura con aires de monumento, la caja negra que descansa en un área remota de la costa occidental de Tasmania es un contenedor. Está pensado para albergar en su interior unidades de almacenamiento alimentadas por energía solar y térmica, con baterías de respaldo. Así que funciona como un dispositivo gigante conectado continuamente a Internet para descargar información sobre el calentamiento global: desde datos de la acidificación del océano, especies en extinción o medidas de temperatura hasta titulares o entradas en redes sociales relacionados con el tema.

«Realmente, espero que no sea demasiado tarde», declara Curtis. Dos años han pasado desde que la idea empezó a tomar forma en la mente de este creativo. Y se encuentra en su etapa final de desarrollo. De hecho, la recolección de información en tiempo real -a través de un algoritmo que incluye un conjunto de 500 métricas relacionadas con la salud medioambiental del planeta- ya ha empezado.

ebea2a0b-05d0-4344-b859-3b1d8517.jpg
Imagen del edificio / Black Box Earth.

EN MARCHA DESDE NOVIEMBRE DE 2021

El mecanismo de registro de información se puso en marcha en noviembre de 2021, con la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en Glasgow (Escocia). Durante el evento se recopilaron datos sobre discusiones y compromisos de los líderes asistentes. La idea es que la población tenga acceso a este banco de datos a través de una plataforma en línea.

«Será un "libro de contabilidad" indestructible e independiente para que los líderes rindan cuentas e inspirar acciones y reacciones urgentes en la población», ha mencionado Curtis durante la presentación del proyecto. La caja «está construida para sobrevivir a todos nosotros». Ha compartido además en su publicación, hecha en su cuenta de LinkedIn, las primeras imágenes del monolito. Se trata de un prisma macizo con forma de trapecio, con paneles solares en el techo.

No es la primera incursión de Curtis en un proyecto relacionado con la protección del medio ambiente o la lucha contra el cambio climático. Por ejemplo, en su portafolio de trabajos consta una campaña para VB, la primera fábrica de cerveza australiana alimentada al 100% por granjas solares.

El director creativo de Clemenger BBDO ha construido una exitosa carrera en el campo del marketing. Tiene una amplia y variada trayectoria que incluye campañas para la Super Bowl, creación de podcasts, programas de televisión o nuevas plataformas de comercio electrónico. También dice que ha estado involucrado «en proyectos no comerciales al servicio de un planeta más saludable·. La Caja Negra de la Tierra es el último y más famoso de ellos.

Su profesión lo ha llevado a trabajar para grandes marcas, como Harley Davidson, Volkswagen o McDonalds. Acumula múltiples premios como el Titanium Lion -la categoría principal del prestigioso Festival Internacional de la Creatividad Cannes Lions- o varios lápices amarillos (Yellow Pencils) en los Premios D&DA que distingue a lo mejor de las industrias creativas.

En estos dos últimos años, a pesar de la pandemia, se ha enfocado en la materialización de la caja negra del planeta. Una de sus campañas más insólitas. Él y los demás involucrados en la iniciativa han escogido ese punto remoto en Tasmania para levantar el monolito por su estabilidad geológica y geopolítica. Habían considerado también construirla en Malta, Noruega o Qatar.

Aunque los desarrolladores han avanzado buena parte del proyecto, todavía hay detalles por mejorar. Ahora mismo el dispositivo tiene una capacidad de almacenamiento para mantenerlo en funcionamiento durante los próximos 30 o 50 años. El objetivo es expandir esa capacidad de almacenaje datos durante cientos o miles de años.

También trabajan en el escenario de incluir un lector electrónico que se pueda instalar en el interior de la estructura y que se active al exponerse a la luz solar. Será útil si sucede una catástrofe y la caja entra en estado inactivo a largo plazo.

El creativo aclara que es un proyecto no comercial y que «el principio rector del diseño es la funcionalidad». Defiende que es una herramienta. Que bien puede ser un constante recordatorio de un fin inminente -si no se toman acciones- o finalmente una macabra cápsula del tiempo con los rastros de los mayores errores de la humanidad en su interior.

«En esencia, está destinada a ser un símbolo de la situación catastrófica en la que nos encontramos y, lo que es más importante, tiene la intención de hacer que nuestros líderes rindan cuentas al ser una estructura imperdible que les recuerda que sus acciones, o inacción, serán registradas para las generaciones venideras».

Fuente: El Mundo. 

Te puede interesar