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Malezas acuáticas

Cómo avanza la primera iniciativa de control biológico en humedales cálidos de Sudamérica

La invasión de plantas acuáticas en cuerpos de agua urbanos es una problemática mundial que viene siendo tratada con insuficientes resultados, por medio de métodos químicos o mecánicos. Para las lagunas de la ciudad de Resistencia, Chaco, en un innovador proyecto se avanza con la cría masiva de insectos nativos para el control biológico del repollito de agua.

En el hemisferio norte, en Estados Unidos, malezas acuáticas avanzan en el Lago Universitario de Louisiana y con programas continuos de control sólo logran que el problema no aumente.

En Centroamérica, en El Salvador, por la contaminación de las aguas y la falta de un plan de manejo, plantas invasoras cubren casi por completo los 135 kilómetros cuadrados del Lago Suchitlán.

Miles de kilómetros al sur, en la ciudad de Resistencia, Chaco, masas de vegetación invaden las lagunas urbanas que son características del paisaje urbano.

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Tres ciudades a muy largas distancias en el continente, pero con el mismo problema: Pistia stratiotes (repollito de agua), sólo una de las tantas especies de plantas que, en cuerpos de agua enriquecidos/contaminados con nutrientes, pueden pasar de ser parte del ecosistema a invadirlo.

"El desafío de manejar las plantas acuáticas invasoras no es local, es GLOBAL. Y requiere soluciones integrales que incluyan ciencia, políticas públicas y educación ambiental".

Con esa frase, desde el Laboratorio de Herbivoría y Control Biológico en Humedales "HeCoB", del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CONICET-UNNE) exponen el desafío de la vegetación acuática invasora.

Para el caso del Gran Resistencia, se avanza en un proyecto innovador para la región, que será el control biológico utilizando insectos biocontroladores de alta especificidad para reproducirse y alimentarse en la maleza, y que además son nativos de la región.

Las lagunas urbanas constituyen ambientes con múltiples servicios ecosistémicos, desde almacenar agua y amortiguar las inundaciones, mitigar las temperaturas extremas y custodia de biodiversidad.

Pero al estar expuestas a la acción antrópica, pueden ser afectadas por la eutrofización, es decir, la alteración de la calidad del agua por el incremento de nutrientes, producto de efluentes y otras causas, según explican la Lic. Sabrina Bertucci y la Dra. Lara Sabater, integrantes del HeCoB.

Dicha alteración puede desencadenar la proliferación de ciertas plantas acuáticas que aumentan su biomasa y productividad desmedidamente respecto a los ambientes naturales, y se transforman en "invasoras".

En Sudamérica la principal herramienta de control es el "mecánico", que tiene un alto costo, no es duradero, demanda operadores permanentes y lugar para depositar la biomasa, y el "químico", con herbicidas, de elevado costo económico y ambiental.

 Ninguno de estos métodos logra una eliminación definitiva, y ante ello el control biológico se posiciona como una alternativa natural, sustentable desde lo económico y ambiental, y además duradera.

"Con nuestro proyecto, para lagunas de Resistencia creemos en el potencial de algunas especies nativas de insectos para lograr contener al repollito de agua y pensar en un manejo integrado", destacan. ´

Como parte de los trabajos, se identificó que, en dos de las principales lagunas de Resistencia, "Argüello" y "Francia", los repollitos cubrían 45% y 36% respectivamente de la superficie total de las mismas.

CUIDAR LAS LAGUNAS

La ciudad de Resistencia cuenta con un área protegida por terraplenes de defensa dentro de los valles de inundación de los ríos Paraná y Negro. En el interior del recinto defendido se encuentran al menos 21 lagunas naturales.

"Desde la Subsecretaría de Sistemas Hídricos del Municipio de Resistencia, entendemos que la proliferación de maleza acuática en estos cuerpos de agua no constituye únicamente un problema estético, sino que afecta funciones ecológicas y operativas críticas de las lagunas: la amortiguación de inundaciones, la retención de excedentes hídricos, la conservación de biodiversidad y la provisión de espacios recreativos", señala el Ing. Sergio Vich, titular de esa dependencia municipal.

Hasta el momento, el control mecánico y manual de la maleza es la estrategia que se viene implementando de forma sostenida.

 Sin embargo, acota el Ing. Vich, este enfoque presenta limitaciones significativas ya que requiere de inversiones permanentes, mano de obra intensiva, equipamiento especializado y monitoreos continuos para evitar la reaparición de la vegetación invasora.

En este contexto, "consideramos altamente prometedora la estrategia de control biológico, que consiste en la utilización de insectos herbívoros nativos de alta especificidad".

"Desde el Municipio asumimos un rol activo en la viabilidad de esta alternativa. Pretendemos acompañar técnica y logísticamente la iniciativa, y propiciamos avanzar en la firma de convenios interinstitucionales para la implementación del proyecto de control biológico, con el objetivo de establecer una biofábrica para la cría masiva de insectos controladores", subraya.

Pero para ello, será necesario capacitar al personal municipal, para adoptar prácticas de manejo adaptativo, realizar registros sistemáticos de datos ambientales y participar en las liberaciones experimentales bajo protocolos controlados.

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"CARPINCHOS"

"Sería bueno pasar de ser extractores de repollitos a contribuir con el control biológico en nuestras lagunas", expone Rito Prado, jefe y creador del grupo de trabajo municipal conocido como "Carpinchos".

Este equipo de más de 40 agentes, tiene entre sus tareas principales el mantenimiento de espacios verdes, pero se los denomina "Carpinchos" porque fue creado en el año 1995 con la prioridad de controlar la invasión de plantas acuáticas. 

"Nosotros sí que sabemos de las dificultades de manejar el avance del repollito de agua", indica, y agrega que cuando empezaron con la tarea de controlar a esta planta acuática "no sabíamos bien qué hacer y hasta tuvimos que inventarnos herramientas".

Con el tiempo fueron ajustando la forma de trabajo, no obstante, la tarea la siguen realizando con gran esfuerzo físico, adentrándose en las lagunas en piraguas y con sogas, amarradas a botellas como boyas, rodean las masas de repollitos y las arrastran hacia la costa, y desde la costa la sacan con palas, rastrillos y otros equipos.

Extraer toda la vegetación invasora de una laguna puede llevar más de un mes, pero en cuestión de diez a quince días, empiezan a aparecer los "capullitos" del repollito, anunciando la inminente reaparición de las "masas verdes flotantes".

"Los Carpinchos estamos orgullosos de nuestro trabajo, pero acompañamos el proyecto de control biológico como alternativa para solucionar este problema que es permanente todo el año", resalta Prado.

PRÓXIMOS PASOS

Desde el HeCoB son conscientes del gran interés que despertó el proyecto, y si bien quedan aún etapas por cumplir, confían en el éxito de la iniciativa.

"Argentina está siendo pionera en control biológico en Sudamérica, y nosotros queremos sumar este proyecto como caso pionero en humedales subtropicales", finalizó la Dra. Franceschini.

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