Se jubiló "Cacho" Cussigh, un referente del volante en Resistencia
El mediodía del sábado 20 de septiembre no fue uno más en la avenida Soberanía 3425, sino el adiós de un emblema del transporte chaqueño: Jorge Francisco "Cacho" Cussigh bajó del colectivo y cerró una era tras 20 años en San Fernando Urbano SRL y más de cuatro décadas al mando de un volante. Lo que debía ser solo un fin de jornada, terminó siendo una de esas historias que te quedan para siempre.

Durante su último recorrido como chofer de la Línea 5 y 207, el eco de los saludos y lágrimas ocupó todos los asientos del coche. "Ay, ya te vas, ya te vas, Cachito", repetían pasajeros de todas las edades, algunos emocionados, otros simplemente agradecidos por los años de humanidad y paciencia al frente del micro. Fabián, amigo y colega de mil jornadas, estuvo a su lado: "Ese día hice la última vuelta con él. Nunca vi tanta gente parando para despedirlo".

El corazón del gremio y la calle
"Cacho" no fue solo un chofer. Supo ser delegado gremial durante 15 años, un rol que no cualquiera aguanta. Fue sostén de los nuevos, consejero en los peores días y, según quienes compartieron el colectivo, el tipo que escuchaba y resolvía cuando nadie más te atendía el teléfono. "Ser delegado es escuchar todos los problemas y crisis que pasan a diario y ‘Cacho’ siempre estaba. Era un pilar, a la hora que sea te respondía y salía a ayudarte", cuenta Fabián, con la voz marcada de admiración.

Entre el infierno del tráfico de Resistencia y la presión diaria, Cussigh fue algo así como el terapeuta de turno. "Nos enseñó cómo sobrellevar el trabajo en la jungla del tránsito chaqueño, siempre con una palabra justa. Eso, no lo hace cualquiera", agrega el colega.
Un amigo en todas las canchas
Pero "Cacho" también armó equipos, dentro y fuera del bondi. Tanto en la Linea 5 como en el equipo de veteranos de la UTA, fue más que un conductor: el que acercaba a los compañeros al deporte, el asador del grupo y un imán de amigos por todos lados. Hasta hoy, lo siguen buscando para formar parte del equipo que juega a la noche en el aeropuerto.

La ovación silenciosa
El adiós de "Cacho" fue repleto de abrazos, bocinazos y hasta el acompañamiento de la UTA, donde supo ser una de las caras más queridas de la comisión directiva. Pero, más allá de diplomas y homenajes, lo que queda es la huella de quien supo ser sostén y compañía, ese chofer que cruzó la ciudad durante 40 años a fuerza de buena onda y palabra justa.
Para los nuevos y viejos de la plantilla de choferes, "Cacho" no se fue: sigue ahí, parado en cada parada, con la mirada de quien ya lo vio todo y prefiere regalarte una sonrisa."











