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Francia

Macron deberá buscar a su cuarto primer ministro en un año

Francois Bayrou fue destituido en una votación de 364-194 en su contra; las opciones que analiza el presidente francés.

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El primer ministro francés, François Bayrou, durante una sesión parlamentaria extraordinaria antes de la votación de confianza.

Su objetivo era claro: obtener, a duras penas, el apoyo de una mayoría de diputados a favor de su plan de ahorro presupuestario. No obstante, a pesar de casi medio siglo de vida política, François Bayrou olvidó una característica esencial de la lucha por el poder en Francia: su ferocidad. Este lunes, el primer ministro perdió la votación de confianza que él mismo solicitó a la Asamblea Nacional, un hecho sin precedentes en la historia de la Quinta República, fundada por De Gaulle en 1958.

Criticado por las oposiciones por su plan presupuestario cifrado en 44.000 millones de euros de reducción del déficit público, el centrista Bayrou se remitió a los diputados este lunes. Con 364 votos en su contra, el primer ministro deberá ahora presentar al presidente de la República la dimisión del gobierno. Tras conocerse los resultados de la votación, el palacio del Elíseo hizo saber que "un nuevo primer ministro será nombrado a la brevedad".

"Como capitán del barco, informado de la vía de agua que se ensancha sin cesar, del flujo que inunda nuestras bodegas, digo que nuestro deber es primero, de inmediato, ¡ponernos a sellarlo! ¡Todos debemos ponernos a ello!", alertó Bayrou en su declaración, acompañado por los abucheos de una Asamblea particularmente alborotada.

En un discurso cargado de gravedad, el dirigente de 74 años defendió su balance en una última "prueba de verdad". "Lo que tratamos hoy no es una cuestión política, sino una cuestión histórica, que concierne a los pueblos y las naciones [...] pero también a los niños y al mundo que les construimos", lanzó, recordando que Francia "no ha tenido un presupuesto equilibrado desde hace 51 años. Desde esa fecha, los gastos aumentan, los déficits se repiten y las deudas se acumulan", enfatizó. Y añadió que, "paralelamente y no sin relación", el país enfrenta "una inmensa cuestión de modelo social, desestabilizado por el sistema demográfico, la inmigración y las pensiones".

Pero de nada sirvieron sus esfuerzos: el capitán del barco finalmente cayó este lunes.

Emmanuel Macron tiene ahora tres opciones. El jefe del Estado podría designar a una nueva personalidad, proveniente de su propio campo o capaz de lograr consenso más allá de las divisiones políticas. Pero, ante la falta de apoyos sólidos en el Parlamento, este gobierno corre también el riesgo de paralizarse rápidamente.

Otra posibilidad: dejar que el gobierno dimisionario gestione los asuntos corrientes, mientras se espera que surja una solución política más sólida. Este escenario de transición, aunque legal, limitaría fuertemente la capacidad de acción del ejecutivo y prolongaría la inestabilidad.

Finalmente, Emmanuel Macron podría optar por disolver la Asamblea, enviando a los diputados ante los electores, a la espera de que nuevas elecciones legislativas permitan obtener una mayoría clara.s

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