Relacionan edulcorantes en alimentos ultraprocesados con deterioro cognitivo
Por décadas fueron la alternativa "más saludable" al azúcar, pero ahora se cuestiona la inocuidad absoluta de estos compuestos.

Han permitido a millones de personas reducir la ingesta calórica, controlar el peso o, en el caso de pacientes con diabetes, manejar mejor los niveles de glucosa en sangre. Pero ahora la ciencia comienza a cuestionar la inocuidad de estos compuestos. Diversos estudios señalan vínculos con alteraciones metabólicas, cambios en la microbiota intestinal e, incluso, con mayor riesgo cardiovascular. Un nuevo trabajo, con limitaciones metodológicas pero de gran interés, pone sobre la mesa otra preocupación: el impacto de los edulcorantes de alimentos ultraprocesados en el deterioro cognitivo a largo plazo. La investigación de un equipo de neurocientíficos y epidemiólogos siguió a varios miles de adultos durante más de una década. Los participantes fueron evaluados en sus hábitos alimenticios y en su rendimiento cognitivo con pruebas de memoria, atención y velocidad de procesamiento mental. Los resultados sugieren que aquellos individuos con un consumo más alto de edulcorantes artificiales, en particular a través de bebidas azucaradas "sin azúcar" y snacks ultraprocesados, mostraban un declive cognitivo más pronunciado que quienes se abstenían de estos productos. Los investigadores señalan que no es un hallazgo concluyente, sino un estudio observacional que solo establece correlaciones, no causalidad directa. Pero plantea un escenario que amerita atención seria: el abuso de ciertos sustitutos del azúcar podría estar asociado con un deterioro de la salud cerebral a medida que pasan los años.
¿QUÉ SON LOS EDULCORANTES ARTIFICIALES?
Los edulcorantes artificiales, también llamados intensos por su alto poder endulzante, son compuestos químicos que proporcionan un sabor dulce sin aportar apenas calorías. Entre los más utilizados a nivel global se encuentran el aspartamo, la sacarina, el acesulfame K y la sucralosa. En general, las agencias reguladoras como la FDA en EEUU o la EFSA en Europa han establecido ingestas diarias admisibles (IDA) consideradas seguras. No obstante, esas evaluaciones suelen centrarse en efectos tóxicos inmediatos y menos en consecuencias sutiles pero acumulativas que podrían aparecer tras un uso prolongado.
Los edulcorantes por sí mismos no constituyen un alimento, sino un ingrediente. Su impacto real en la dieta se produce a través de los productos ultraprocesados que los contienen: refrescos light o zero, galletas, cereales azucarados, yogures industriales, barritas "fitness" o salsas envasadas. Los ultraprocesados se caracterizan por ser formulaciones industriales con una lista extensa de aditivos, baja densidad nutricional y alta palatabilidad. Numerosas investigaciones han vinculado su consumo excesivo con obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y mortalidad prematura. Ahora, con este estudio, se abre la posibilidad de que también afecten a la función cognitiva, un área que hasta hace poco no se había considerado en profundidad.
POSIBLES MECANISMOS BIOLÓGICOS
Aunque aún se desconoce el mecanismo exacto, los científicos proponen hipótesis sobre cómo los edulcorantes podrían influir en la salud cerebral. 1. Alteración de la microbiota intestinal: la flora bacteriana tiene un papel central en la comunicación intestino-cerebro. Algunos trabajos sugieren que los edulcorantes modifican la composición de la microbiota, generando metabolitos que afectan la inflamación sistémica y, en consecuencia, la función neuronal. 2. Impacto en la regulación de la glucosa: paradójicamente, ciertos edulcorantes podrían alterar la sensibilidad a la insulina. La resistencia a la insulina cerebral está asociada con menor rendimiento cognitivo y con un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. 3. Efectos neurotóxicos directos: en el caso del aspartamo, por ejemplo, se han planteado dudas sobre su metabolización en compuestos como el metanol, que en dosis elevadas pueden ser dañinos para el sistema nervioso central. 4. Inflamación crónica de bajo grado: una dieta alta en ultraprocesados, más allá de los edulcorantes, tiende a promover inflamación sistémica, lo cual puede acelerar procesos de envejecimiento cerebral.
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