"El modelo exportador no cierra en lo económico, social y ambiental"
Los autores del libro "Con exportar más no alcanza" plantearon en NORTE que el modelo de desarrollo en el que coinciden gobiernos neoliberales y neodesarrollistas es una receta que no funciona. Sus aportes sobre la alternativa y por qué el mercado interno sí importa.
Fotos: Fabián Maldonado
Para muchos puede ser algo impensado, pero para quienes estudian y profundizan en datos históricos y estadísticos no es una novedad que, tanto la corriente de pensamiento neoliberal(asociada al actual gobierno nacional) como los denominados neodesarrollistas(vinculados a gobiernos kirchneristas o peronistas) coloquen al modelo exportador como la llave que abre la puerta del desarrollo de Argentina. Más exportaciones, más generación de divisas y menos estrés para el frente externo por falta de dólares. Sin embargo, para los investigadores del Conicet Andrés Wainer y Martín Schorr con exportar más no alcanza, tal el título que lleva el libro que publicaron el año pasado junto a Francisco Cantamutto.

Los sociólogos (ambos doctorados en Ciencias Sociales) estuvieron la semana pasada en la Feria del Libro de la Uncaus, en Sáenz Peña, y tras su presentación allí, analizaron en NORTE las debilidadesdel modelo exportador sustentado en productos primarios y hablaron de un modelo alternativoque debería debatirse ampliamente entre la clase política y la sociedad toda, ya que el rumbo actual tiene serios riesgos de generar una nueva crisis económica y social.
Schorr explica que el eje del análisis no apunta a no exportar, sino a "problematizar lo que se presenta como el mejor y único modelo de desarrollo posible para la Argentina". Por eso, luego de desarrollar los argumentos que cuestionan ese modelo, afirma que el mismo "no cierra en lo económico, en lo social y en la ecuación ambiental, y también está reñido con la democracia en términos políticos".
De hecho, en el libro, los investigadores hacen foco en las desigualdadesque genera el modelo exportador estructural, con la riqueza concentrada en pocos actores, en su mayoría trasnacionales, que no se derrama en el resto de la sociedad porque se trata de actividades con pocos encadenamientos productivos y baja generación de empleo.
Pero no sólo profundizan en cuestionamientos al modelo de exportaciones, sino que sobre todo lo exponen para dar marco a un debate en el que presentan un modelo alternativo, que propone recoger las tendencias mundiales que apuntan a revertir la desigualdad, fortalecer la demanda interna y tener un Estado activo en la construcción de sectores competitivos a nivel industrial.

Extremos ideológicos que confluyen
Schorr recuerda que existe "un consenso bastante amplio en el pensamiento económico y en quienes definen las políticas, tanto ortodoxos como no ortodoxos, acerca de que, para hacer frente a los problemas de restricción externa de Argentina (falta de dólares) hay que consolidar un modelo exportador a base de producciones primarias".
A partir de ahí, enfatiza en los "reparos" a ese planteo "porque tiene una serie de problemasque se pueden resumir en tres preguntas: qué exportamos, quién exporta y cómo exporta". Así, señala que Argentina exporta básicamente producción primaria, un perfil que se acentuó en los últimos 40/50 años. "El problema es que crecés poco, porque el recurso primario no se articula con el resto de los sectores económicos; y, por otro lado, el comportamiento de la demanda mundial de lo que exportamos es muy volátil, con lo cual apostar a eso le incorpora a la dinámica económica un componente cíclico complicado", sostiene. A esos problemas se agrega otro: que son sectores con baja generación de empleo.
El problema es que crecés poco, porque el recurso primario no se articula con el resto de los sectores económicos y porque el comportamiento de la demanda mundial es muy volátil.
Por otra parte, acerca de quién exporta, Schorr marca que "alrededor de 100 empresas concentran entre 50 y 60% de las exportaciones del país". "Son empresas transnacionales que generan dólares, pero después van al Banco Central a pedir esos dólares para girarlos afuera", acota.
"En el libro mostramos que Argentina no paró de tener, en los últimos 20 o 30 años, superávit comercial, o sea dólares de exportación hay, pero no paramos de tener crisis en el sector externo porque estas empresas, la deuda externa y la financiarización de la economía, hacen que se vayan muchos más dólares de los que entran", expone el investigador.
Ni derrame ni mercado interno

Para Wainer, el modelo exportador también se plantea "en detrimento del desarrollo del mercado interno y no como estaba planteado hace 50 o 60 años en producir más localmente (y sustituir importaciones), que es otra manera de ahorrar dólares".
Acerca de las producciones que el país exporta, de sectores del agro e hidrocarburos, resalta que "no generan grandes inversiones ni derraman en el resto de la economía", porque "las grandes empresas que exportan, muchas trasnacionales, remiten utilidades a sus países de origen y no reinvierten en el país". "Si la apuesta del modelo es pasar por estos sectores, la reinversión de esas ganancias será muy pequeña, y cada vez vamos a necesitar exportar más para solventar mayores ganancias y además porque los pagos de intereses de la deuda seguirán creciendo".
En ese sentido, el investigador pone en números su análisis: "Desde 2003 a 2024, Argentina tuvo un superávit de comercio de bienes de unos USD 270.000 millones. Sin embargo, salieron más de USD 350.000 millones por pago de intereses de la deuda y fuga de capitales".
En suma, sostiene que "lo que se busca es exportar para pagar la deuda y garantizar la dolarización de las ganancias. En la medida en que se achica el superávit comercial, como está pasando ahora (por el crecimiento de las importaciones), se requiere más endeudamiento externo para poder solventar el pago de la deuda y las ganancias".
Sobra la mitad de la población
Al margen de las coincidencias que los autores marcan de las distintas orientaciones de gobiernos argentinos (neoliberales o neodesarrollistas) en cuanto a la solución de la salida exportadora, también se enfocan en las diferencias, como la forma de distribución de la renta.
Wainer aborda las "tensiones" que genera ese modelo y habla de los resultados negativoslogrados. Y pone ejemplos: "Los neoliberales dicen que este modelo hará que la economía crezca y eso derramará sobre el conjunto de la sociedad. Es una teoría que tiene 40 años y que nunca se cumplió".
Los neoliberales dicen que este modelo hará que la economía crezca y eso derramará sobre el conjunto de la sociedad. Es una teoría que tiene 40 años y que nunca se cumplió.
Se trata –agrega- de un escenario con desigualdades acentuadas y un modelo que no derrama sus riquezas, con lo cual Argentina termina siendo "un país al que le sobra más de la mitad de la población".
"Argentina desperdicia toda una estructura industrial potencial, que es la que permitiría la revitalización del mercado interno y mejorar los ingresos de la mayoría de la población. Un país sin mercado interno no tiene lugar para dos tercios de su población", advierte.
Como contraste al neoliberalismo, explica que "la propuesta neodesarrollista busca captar algo de renta de esos sectores exportadores para algún tipo de política social como, por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo, pero no resuelve las causas estructurales que generan esa desigualdad". "Se tratan de paliar las consecuencias, pero sigue siendo un modelo que genera concentración", sostiene.
La propuesta neodesarrollista busca captar algo de renta de sectores exportadores para algún tipo de política social, pero no resuelve las causas estructurales que generan esa desigualdad.
Al respecto, Schorr expone otra coincidencia entre ambas orientaciones ideológicas: "En los dos esquemas, la distribución del ingreso es el punto de llegada. Es decir, primero hay que crecer, que la torta se agrande y después vemos. Es una promesa que nunca se cumple".
Además, sostiene que "para ambos modelos exportadores de producción primaria, el salario, cuanto más bajo, mejor". "Es un modelo estructural que consolida una ecuación distributiva tremendamente desigual", resume.
Es un modelo estructural que consolida una ecuación distributiva tremendamente desigual.
Quiénes son los actores que conducen los procesos

Durante la charla con NORTE, Martín Schorr expone un tema central en el análisis, que es la localización de los recursos naturales en Argentina. "Están mucho en territorios que históricamente eran la periferia, como el NOA y el NEA, con todo el proceso de penetración de la soja o del litio (en Jujuy). Es decir que hoy, provincias como Chaco ocupan un lugar distinto al que tenían históricamente de ser marginales", refleja.
"Son provincias muy ricas, en términos de disponibilidad del recurso natural, pero los actores que conducen ese proceso de reprimarización son intereses extranjeros en el petróleo, en la megaminería o intereses de otras provincias (santafesinos, cordobeses, bonaerenses) en la penetración de la soja en provincias del NEA y NOA", define.
Así, marca que estos sectores altamente productivos generan "un excedente que es apropiado por actores no locales y se va del territorio", en un contexto donde los gobiernos provinciales tienen "un rol subordinado y terminan convalidando estos procesos". En suma, agrega que "todo este proceso termina profundizando el monocultivo y generando estructuras productivas de dinámicas laborales muy regresivas".
El excedente generado por sectores altamente productivos (soja, megaminería, petróleo) es apropiado por actores no locales y se va del territorio, en lugares con gobiernos provinciales que cumplen un rol subordinado.
Por otra parte, el investigador advierte sobre "lo ambiental y el deterioro en las condiciones de vida en términos de salubridad de las poblaciones que están más o menos próximas" a esas producciones.
En cuanto a las condiciones sociales de las comunidades donde se localizan estas producciones, Schorr observa "un proceso de heterogeneización de las sociedades. Por ejemplo, en un núcleo sojero, petrolero o minero, las personas vinculadas a ese negocio o actividad, en términos de población laboral son pocas, tienen un ingreso altoy son las que definen el precio de las cosas". Así, resalta que "el problema es la proporción más grande de la fuerza de trabajo que no está vinculada a esa actividad, y se sustenta con cuentapropismo e informalidad. Entonces hay mucho trabajador pobre, que tiene que ver con la problemática de la heterogeneización".
El plan de Milei es "neoliberal de manual"
Observando lo que ocurre en la actualidad con el plan trazado por el gobierno nacional, Schorr define que el modelo exportador "está exacerbado al extremo, con un planteo bastante funcional al poder económico, en la medida en que articula los intereses de los grandes exportadores, del Fondo Monetario Internacional y de los acreedores internacionales". "En ese sentido, no hay ninguna novedad en el planteo. Es neoliberal de manual, porque Argentina avanza en la especialización primaria, abriendo la economía y generando un proceso muy crítico de revertir de desindustrialización vía la apertura importadora", refleja.
Wainer agrega, en materia de investigación científica asociada a ese lineamiento de política neoliberal, que las líneas estratégicas que se abren están vinculadas a sectores exportadores primarios. "Como dice Milei, las ciencias sociales, afuera", grafica.
Luego, lleva su análisis a escala mundial, e indica que "los países están apostando a estrategias nacionales de desarrollo industrial, lo contrario a lo que está haciendo Argentina". "Por ejemplo, si con la política de Trump, el precio del petróleo baja de 70 a 60 dólares, Vaca Muerta me es viable", revela.

Un modelo alternativo
Más allá de las dificultades que presenta el modelo exportador argentino sostenido por uno y otro "bando" ideológico, los investigadores revelan su trabajo en "los ejes de un modelo alternativo".
"Para mí, hay dos o tres cuestiones innegociables en ese modelo alternativo. La primera, que no es una discusión política, es qué hacer con la deuda. Hay posturas maximalistas que plantean no pagar, y otras minimalistas que proponen una revisión del proceso de endeudamiento y que los acreedores se anoten en la lista de espera", expone Schorr.
Una segunda cuestión es la distribución del ingreso. "Nosotros pensamos que tiene que ser el punto de partida. Y ahí, la reforma impositivaes la manera más potente de corregir la desigualdad, pero no como ahora, que estamos bajando impuestos a los ricos como Bienes Personales y retenciones", plantea.
Otra cuestión es "qué lugar darle al Estado en la apropiación mayor o menor de la renta extraordinaria de los productos de exportación". "Hay posturas más fuertes que plantean nacionalizar el comercio exterior y otras que cuestionan que a estos sectores primarios de exportación se le den todo tipo de prebendas fiscales y se le reduzcan retenciones", señala.
Por último, advierte que hoy el mundo está discutiendo estrategias para revertir la desigualdad, mientras "acá estamos yendo al revés". "El mundo está diciendo tenemos que generar modelos para traccionar por demanda interna, y acá estamos discutiendo potenciar exportaciones.Y hoy el mundo, que no es solo el proteccionismo de Trump sino también una política industrial agresiva en China, está diciendo que debe volver la política industrial y el Estado con un rol activo en la construcción de sectores competitivos a nivel industrial", expone el investigador.
En tanto, Wainer marca algunas diferencias entre el modelo actual y aquel de los ’90 en que muchas veces se ve reflejado. Sobre todo en cuanto a la empleabilidad de la fuerza laboral, ya que si bien ahora hay alternativas como trabajar para una plataforma de servicios (Uber, Rapi, etcétera) "toda esa economía más informal o digital solo puede sobrevivir si hay algún tipo de desarrollo económico"y mercado de consumo.
En esa línea, advierte que "es un proceso que nos lleva a estructuras no industriales, donde el 70 u 80% de la población sobrevive en este tipo de actividad". "Inclusive, para este gobierno, el modelo peruano suele ser el norte, por el orden macro. Sin embargo, el 70% de la población está abajo la línea de la pobreza", concluye.
La clase política
Para Schorr, "lo crítico" es que el neodesarrollismo o los gobiernos no neoliberales hayan sostenido el modelo exportador. "Hoy está clarísimo, que el modelo que está desplegando este gobierno terminará en una situación de crisismás o menos intensa en lo económico y lo social", advierte.
Mientras subraya que desde hace tiempo debería estar debatiéndose cómo aplicar el modelo alternativo, de la reconstrucción nacional, señala que "el problema es que mucha heterodoxia plantea volver a enfatizar el modelo exportador junto con algún mecanismo para atenuar sus consecuencias".
"El modelo exportador no cierra en lo económico, en lo social y en la ecuación ambiental, y también está reñido con la democracia en términos políticos, porque, por ejemplo, todo lo que se hizo en Jujuy para asegurar una reforma constitucional para que el litio sea usufructuado por capitales extranjeros, implicó una represión a los pueblos originarios", subraya y agrega: "Es claro que hoy el sistema político está muy cerrado alrededor de que no hay otra opción".
Wainer aporta algo al respecto: "El poder económico ha venido apostando a este esquema hace muchos años. Para torcer esto, se necesita voluntad, construcción política y cierta autonomía desde la posición estatal, que es lo que no está logrando la Argentina, porque no hay un proyecto y porque requiere enfrentar intereses".
"Se requiere un Estado muy fuerte y con una fuerte autonomía que pueda marcar un sendero o condicionar trayectorias, poner incentivos o inclusive, desde la misma planificación estatal, como el caso de YPF y el desarrollo de Vaca Muerta", subraya.
Sin base de sustento para el modelo alternativo
Para Schorr "hay un problema en la clase política, pero también hay un problema en que el modelo alternativo no tiene base de sustento. O sea, no hay un actor económico, un movimiento social, una fuerza social que esté planteando la discusión". Y todo eso ocurre en tiempos en que esa "discusión urge" frente a lo que marca como una crisis evidente del actual modelo en desarrollo. "No es solo un tema de la clase política, sino también hay de la sociedad", enfatiza.
En suma, para el investigador "el gran drama histórico es la renuncia del campo heterodoxo o no neoliberal a pensar autocríticamente y trabajar en el modelo alternativo". "Así, terminaron cerrando filas en que con exportar más alcanza, sin problematizar nada", concluye.
Wainer, en tanto, resalta como dato que aquellos países que lograron mejoras en materia de desarrollo económico, como los ubicados en el sudeste asiático o Japón, "de distinta manera tuvieron una fuerte participación estatal" en contraste a la idea de "dejar a los países librados a su dotación de recursos naturales" como premisa para impulsar el desarrollo.
El libro y sus autores

Andrés Wainer, Martín Schorr y Francisco Cantamutto plantean en Con exportar más no alcanza (aunque neoliberales y neodesarrollistas insistan con eso) la coincidencia de gobiernos y economistas neoliberales (de Macri a Milei) y los más heterodoxos neodesarrollistas (kirchneristas y el de Alberto Fernández) en torno al "mandato exportador" como solución a las crisis de falta de dólares, una receta que en definitiva no funcionó.
El texto sostiene que hoy el gran problema de Argentina es retener las divisas que genera para así lograr crecer. Porque las exportaciones nunca serán suficientes si en paralelo no se trabaja contra otros problemas, como el endeudamiento externo, la falta de instrumentos de ahorro en moneda local y la escasa reinversión de lo que se gana.
Perfiles
Martín Schorr es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y del Área de Economía y Tecnología de Flacso (sede argentina), y docente en cursos de grado y posgrado en la UBA, Unsam y Flacso. Es autor de varios libros y artículos en revistas especializadas.
Andrés Wainer es sociólogo (UBA), magíster en Economía Política (Flacso) y doctor en Ciencias Sociales (Flacso). Es investigador del Conicet y del Área de Economía y Tecnología de Flacso; y docente en la UBA, Idaes-Unsam y Flacso.










