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Caso de lesa humanidad

Comienza el juicio por la desaparición del chofer del ex vicegobernador Torresagasti

En 1976 Humberto Muñoz fue un militante político. En el proceso judicial, el imputado es el sargento Gabino Manader de la Dirección de Investigaciones de la Policía.

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En el actual Museo por la Memoria funcionó la Dirección de Investigaciones de la Policía del Chaco (foto de archivo).

El próximo martes 2 de septiembre comenzará en Resistencia el juicio oral y público por la desaparición forzada del militante de la Juventud Peronista Humberto Aníbal ‘Cacho’ Muñoz, ocurrida en noviembre de 1976, en Barranqueras.

Por el crimen de lesa humanidad, la justicia federal determinará la responsabilidad del suboficial mayor retirado Gabino Manader.

Al Tribunal lo integran Juan Manuel Iglesias, Jorge Sebastián Gallino y Fabián Gustavo Cardozo y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia es querellante.

En la audiencia inaugural, fijada para las 9, se leerá la acusación y se tomarán testimonios de familiares como la esposa, el hijo y un hermano de la víctima, otros exdetenidos políticos y el antropólogo Juan Nobile del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). La audiencia de alegatos se fijó para el 10 y la sentencia se conocería el 12 de septiembre.

EL CASO

Muñoz era militante en la Juventud Peronista desde 1972. En el 74 se desempeñó como chofer en la Cámara de Diputados y del ex vicegobernador Alberto ‘Toto’ Torresagasti. Después trabajó como jornalero en el aeropuerto de Resistencia, hasta que fue cesanteado -por razones políticas- en abril de 76. Un mes más tarde fue detenido y llevado a la Brigada de Investigaciones, donde negaron que lo hayan privado de libertad. Permaneció sesenta días, en los que sufrió torturas y amenazas hasta que fue liberado de la Alcaidía de Resistencia.

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A Humberto Aníbal "Cacho" Muñoz lo detuvieron a fines de 1976, en Barranqueras, durante la dictadura.

En noviembre de 76, Muñoz estaba en la casa de sus padres, por avenida San Martín al 1800 de Barranqueras.

Mientras dormía junto con su pareja Ramona Rosa Pawlisky y su pequeño hijo, llegaron dos vehículos con, al menos, cuatro hombres vestidos de civil y que portaban armas e irrumpieron en la vivienda.

Tras amenazar a Ocampo y encandilar a Pawlisky, los policías esposaron a Muñoz y lo subieron a uno de los vehículos y emprendió la marcha hacia Antequeras. Fue la última vez que se supo de él.

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