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Barrio 300 Viviendas

Sin agua y con el bache hasta el cuello: el reclamo de una vecina que Sameep no escucha

Hace casi dos semanas que un cráter abierto por una reparación frustrada bloquea su garage y el agua se sigue perdiendo. La empresa marca los reclamos como "terminados", pero la solución no aparece.

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Sin agua y con el bache hasta el cuello: el reclamo de una vecina que Sameep no escucha

Diana Schneider, una vecina del Barrio 300 Viviendas ubicado por Fotheringham, está en guerra con un bache. No es cualquier bache, sino uno que mide más de un metro y que le tapa la entrada de su garage. La historia comenzó el 18 de julio con un pequeño hilo de agua que se filtraba entre el medidor y la vereda. Un vecino le avisó y, de buena fe, Diana hizo el reclamo a Sameep para evitar el desperdicio.

La empresa envió una cuadrilla. Arreglaron el primer punto de fuga, pero el problema solo se corrió unos centímetros y empezó a perder again. Volvieron a llamar. El 8 de agosto, llegaron e hicieron lo que los vecinos describen como "un cráter": un pozo enorme para buscar la pérdida. Le dijeron que volverían a sellarlo y en 24 a 48 horas a probar que todo estuviera bien.

Las 48 horas se convirtieron en 13 días. El pozo sigue ahí, abierto, con pedazos de cemento y tierra alrededor, bloqueando el acceso a su vivienda. Pero lo peor es que, a pesar del agujero, el agua sigue perdiéndose.

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Hace casi dos semanas que un cráter abierto por una reparación frustrada de la empresa Sameeo que bloquea su garage y el agua se sigue perdiendo.

"En el sistema de Sameep, mis reclamos aparecen como "terminados" o "cancelados"", cuenta Diana a NORTE con frustración. "Pero venir, vinieron. Lo que no hicieron fue solucionar el problema".

Este jueves, tras insistir, llegó un  jefe de cuadrilla de apellido Acevedo, que confirmó lo evidente: hay una pérdida activa. Sin embargo, le explicó a Diana que el trabajo ahora no es de su sector, sino de otro: "Obras". El problema queda en una nueva área, generando un peloteo interno que aleja la solución.

La vecina, que prefiere cuidar el agua y hacer los reclamos correspondientes, ya no sabe a quién acudir. "Les sacaron las horas extras" a operarios, le comentaron desde la empresa, lo que explicaría la lentitud a la espera de un pago extra para movilizarse.

La situación de Diana no es aislada. Es el reflejo de un sistema de reclamos que parece girar en círculos: los vecinos reportan, las cuadrillas parchan, el problema se traslada y las plataformas oficiales dan el tema por cerrado sin que la solución final llegue. La promesa de 48 horas se transforma en una espera interminable que deja calles rotas y facturas de agua que, irónicamente, siguen llegando.

Mientras tanto, el cráter sigue en la vereda de Diana, un recordatorio físico de la falta de respuestas y de la gota que, día a día, sigue perdiéndose. 

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