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Visión joven: la importancia del asesoramiento técnico en el campo 

El Chaco tiene una amplia gama de jóvenes profesionales de las ciencias agrarias. Muchos son hijos de productores locales, como es el caso de Leonardo Fogar, que trabaja la tierra pero con una visión actualizada para ser competitivo.

SÁENZ PEÑA (Agencia). "Tenemos que entender que no es fácil, y a veces los más jóvenes pecamos de soberbia por creer que todo debe ser como nosotros pensamos, pero tenemos que poner por delante la innovación en todos los sentidos", dijo a NORTE RURAL el ingeniero agrónomo Leonardo Fogar, un joven agricultor y prestador de servicios agrícolas.

Pero a la par, Fogar es asesor financiero, "una ventana tan necesaria para los tiempos que vivimos", dice y reflexiona sobre el rol fundamental que cumplen los profesionales técnicos en el sector productivo.

 "Detrás de cada productor hay un ingeniero agrónomo, un médico veterinario, un ingeniero forestal. Son profesionales que aportan conocimiento al sector junto con el productor para generar materias primas", destaca Fogar.

Subraya en el diálogo, que en la actualidad resulta muy difícil iniciar o sostener cualquier emprendimiento productivo sin contar con asesoramiento técnico. A su criterio, la mayor conciencia sobre la necesidad de contar con especialistas se ha acentuado en las últimas décadas.

Los últimos 40 años

Fogar explica que en los últimos 30 o 40 años la oferta de productos agropecuarios se incrementó notablemente, lo que generó una disminución en los márgenes de rentabilidad. "A mayor producción, el precio tiende a bajar. Si a eso le sumamos el aumento de costos, las rentabilidades se reducen y hay que competir más", sostiene

"Esta competencia –añadió- deja en desventaja a los productores de menor escala. Quien tiene menos superficie es el que empieza a quedar de lado. Esto impulsa la migración hacia las ciudades y la venta de campos a quienes tienen mayor poder adquisitivo, que a su vez pueden aumentar la escala de producción", explica.

El especialista remarca que hoy, para que una familia pueda vivir exclusivamente del campo, se necesita una superficie muy superior a la que se requería décadas atrás. "Seguramente más del doble, triple o incluso quíntuple de hectáreas respecto a cuando mi papá comenzó a sembrar", ejemplifica.

La situación del agro

El joven profesional también se refiere a la situación actual del sector agrícola y al impacto que las condiciones económicas y políticas tienen sobre productores y profesionales.

Destaca que las transformaciones macroeconómicas y la disminución de la rentabilidad en el sector han repercutido en toda la cadena agropecuaria. "Cuando cae la renta, las empresas ajustan. Eso significa menos ingenieros, menos encargados de depósito, menos personal en general. En muchos insumos han dejado gente sin empleo", señala.

Saber diferenciarse

Frente a este escenario, el asesor financiero plantea la necesidad de diferenciarse. "Hay que preguntarse qué valor agregado puedo aportar yo para que me contraten a mí y no a otro. Lo mismo debe hacer el productor: buscar algo distinto para seguir generando ingresos, incluso en poca escala. No esperar a que el vecino con más tierras me compre el campo para después irme a la ciudad", explica.

Fogar fue contundente al cuestionar la pasividad de algunos sectores: "La queja es como una enfermedad. En el campo tenemos dos lluvias: la agroclimática, que hace crecer los cultivos, y la ‘lluvia’ del gobierno, que muchos esperan. Pero quedarse esperando soluciones de arriba no sirve. Hay que adaptarse a las condiciones que hay y hacer negocios dentro de ese marco".

Recordando a su padre

El entrevistado recuerda el ejemplo de su padre, quien decidió actuar en lugar de quejarse y tomar caminos diferentes a los de su entorno, obteniendo resultados positivos. "Culturalmente aprendí de él algo que después entendí leyendo y estudiando: la actitud de salir a buscar resultados sin esperar que las cosas lleguen solas".

Para Fogar, parte del problema radica en la falta de renovación de ideas dentro del sector. Con 33 años, reconoce tener una visión más abierta a nuevas herramientas y fuentes de información, algo que no siempre se ve en generaciones anteriores. "Las generaciones más grandes no consumen redes sociales ni plataformas de streaming; se informan solo por radio y televisión. Y muchas veces, quienes están en medios o en cargos políticos son personas mayores, que se retroalimentan con la misma forma de pensar", observa.

Con este mensaje, Fogar remarca que el futuro del agro dependerá en gran medida de la capacidad de innovar, adaptarse y tomar decisiones proactivas para no quedar rezagados frente a los desafíos actuales.

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