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La dignidad del trabajo

La Iglesia Católica en Argentina recordó que el cuidado del empleo y de las fuentes de trabajo debe ser un eje central e ineludible de cualquier plan económico. El pronunciamiento se dio en vísperas de la festividad de San Cayetano, patrono del pan, la paz y el trabajo, fecha en la que tradicionalmente miles de fieles se congregan para pedir o agradecer por trabajo y sustento.

La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), organismo de máximo nivel dentro de la jerarquía católica del país, afirmó en su comunicado que "trabajar constituye un derecho fundamental" y que "ninguna medida puede considerarse exitosa si implica que los trabajadores pierdan su empleo o vivan con angustia e incertidumbre su futuro". Esta declaración transmite una preocupación pastoral y, al mismo tiempo, se presenta como un posicionamiento ético frente a los efectos del actual modelo económico implementado por el gobierno nacional.

El mensaje lleva la firma del arzobispo Marcelo Colombo, presidente del Episcopado; y de otras autoridades como el cardenal Ángel Rossi, vicepresidente primero; el obispo César Fernández, vicepresidente segundo; y el obispo Raúl Pizarro, secretario general. En el texto difundido, los obispos se solidarizan con las miles de personas que se movilizan este 7 de agosto desde el santuario de San Cayetano hacia la plaza de Mayo, en la Ciudad de Buenos Aires, en una tradicional manifestación que expresa el reclamo popular por trabajo digno, pan y justicia social.

La advertencia de la Iglesia se enmarca en una situación económica difícil que afecta a distintos sectores productivos de la sociedad. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en datos del Indec, durante el primer trimestre de 2025 se produjo un aumento de la desocupación y una caída del empleo registrado, especialmente en el sector privado. A pesar de que la tasa de actividad se mantuvo relativamente estable, la menor capacidad del mercado laboral para generar puestos de trabajo ha derivado en un incremento del empleo informal y en el crecimiento de la población subocupada.

El informe también destaca un fenómeno preocupante, como es el aumento de personas ocupadas que, sin embargo, buscan otro empleo. Esto refleja, por un lado, la insatisfacción con las condiciones actuales, y por otro, la insuficiencia de los ingresos de las familias para sostener el nivel de vida básico. En otras palabras, aumenta la presión sobre el sistema laboral, mientras que el Ejecutivo nacional parece enfocar su política económica más en el equilibrio fiscal que en la protección de los sectores más vulnerables.

En este sentido, el mensaje de los obispos apunta directamente a cuestionar la idea de que la mejora de ciertos indicadores macroeconómicos -como la reducción del déficit fiscal o la contención inflacionaria- pueda considerarse un éxito si al mismo tiempo se deterioran las condiciones de vida de la mayoría de la población. En un tono crítico hacia las declaraciones del presidente Javier Milei, quien días atrás celebró los supuestos logros de su plan económico en una cena organizada por la fundación ultraderechista Faro, los obispos recuerdan que la dignidad de las personas debe estar en el centro de toda política pública.
La Iglesia también reconoció y valoró las distintas formas de trabajo existentes en el país, como el empleo formal, los emprendimientos familiares, la economía popular, el reciclado y las changas. En su comunicado, enfatizaron que "toda actividad que, con esfuerzo, lleva dignamente el pan a la mesa merece ser reconocida, acompañada y protegida". Esta mirada integral del trabajo como expresión de dignidad humana y de participación en el bien común refuerza su llamado a una mayor sensibilidad social por parte de las autoridades.

Por último, el mensaje destaca la profunda fe del pueblo argentino, que encuentra en la figura de San Cayetano no solo un intercesor espiritual, sino también un símbolo de resistencia, esperanza y solidaridad frente al sufrimiento. "La devoción a San Cayetano -dicen los obispos- es una expresión profunda de la fe de nuestro pueblo, que no se resigna ante el sufrimiento".
El pronunciamiento de la Iglesia Católica introduce un llamado ético en el debate económico argentino, es decir, que ningún indicador, por favorable que sea, puede justificar el sacrificio de la dignidad del trabajo ni la exclusión de millones de personas del derecho a un empleo digno.

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