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Grooming un fenómeno silencioso

"El nivel de manipulación emocional es muy alto"

El flagelo avanza en escuelas, casas y viajes. Obliga a padres a estar atentos.

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"Cuando les dije que Lucio tenía 12 años, respondieron: ‘Pensamos que era un poco más grande’".

Lucrecia Morgan, psicóloga especializada en adolescentes, compara este fenómeno con el grooming: "Captan a los chicos, los presionan, los amenazan y muchos sienten que no pueden contarle a nadie. El nivel de manipulación emocional es muy alto". Eso fue lo que vivió Lucio cuando, tras perder dinero del casino, lo amenazaron con crear un perfil falso en redes sociales. Llegaron a hacerlo, publicando mentiras sobre él.

En paralelo, intentaban dar con su familia contactando a personas con su mismo apellido. Así fue como llegaron a Mariano, quien terminó hablando por teléfono con los responsables. "Me dijeron que eran cajeros también, que tenían jefes. Lejos de sonar como mafiosos, parecían convencidos de tener un negocio legal. Me hablaron de una deuda de 5000 dólares. Cuando les dije que Lucio tenía 12 años, respondieron: "Pensamos que era un poco más grande", recuerda.

Tras una pausa en la comunicación, los extorsionadores dejaron de reclamar. Mariano y Pilar evaluaron hacer una denuncia, pero un abogado les advirtió que podría ser una experiencia muy violenta para Lucio, que tendría que declarar. No lo hicieron, pero la sensación de impunidad persiste. El abogado Víctor Portillo, experto en cibercrimen, sostiene que denunciar sigue siendo importante: "Aunque los menores sean inimputables, la Justicia puede ir contra las redes de adultos que los captan como cajeros. La denuncia puede hacerse en fiscalías, juzgados o comisarías, pero los chicos serán citados a declarar".

El fenómeno avanza en silencio en escuelas, casas, viajes y reuniones. Muchos padres, como los del curso de Lucio, lo saben pero prefieren no hablar del tema. "Cuando se comparte información en el grupo de Whatsapp, todos dicen "qué barbaridad", pero nadie se hace cargo", lamenta Pilar. Hoy, Lucio sigue en tratamiento y su familia intenta reconstruir la confianza. "Aprendimos que la clave es el diálogo. Hay que hablar con los chicos, mostrarles los riesgos, consultar a profesionales y no mirar para otro lado", aconseja Mariano. "Si sabés que un chico apuesta, hablá con sus padres. No me perdonaría enterarme después de que terminó mal y no hice nada".

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