Países exigen el alto el fuego en Gaza
Una coalición de 25 países, entre ellos España, Francia, Reino Unido, Canadá, Japón, Australia y varios Estados miembros de la Unión Europea, firmó una declaración conjunta exigiendo un "alto el fuego inmediato, incondicional y permanente" en la Franja de Gaza. La petición surge en un momento crítico del conflicto en esa región, cuando –según denuncian organizaciones internacionales– la crisis humanitaria alcanzó niveles alarmantes, mientras que la ofensiva militar israelí continúa intensificándose.
La declaración representa un fuerte revés diplomático para el gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, desde el inicio de la ofensiva militar en octubre de 2023. Los firmantes denuncian que el modelo de distribución de ayuda impuesto por Israel es "peligroso" y "humillante", al entregar suministros esenciales —como alimentos y agua— de forma limitada, lo que provocó la muerte de más de 800 palestinos, incluidos numerosos niños, mientras intentaban obtener asistencia humanitaria.
Además del llamado al alto el fuego, el grupo de países exige que Israel cumpla con sus obligaciones bajo el Derecho Internacional Humanitario. Instan a que se levanten inmediatamente las restricciones que impiden el flujo adecuado de ayuda y se garantice la libre operación de la ONU y de organizaciones humanitarias en Gaza. También condenan los planes israelíes de trasladar forzosamente a la población palestina hacia una supuesta "ciudad humanitaria", calificando esa medida como una violación del Derecho Internacional.
La declaración conjunta fue emitida mientras Israel iniciaba una nueva ofensiva terrestre en el centro de Gaza, uno de los pocos territorios que aún no había sido invadido por tierra. Según la ONU, la población gazatí está confinada en apenas el 12% del territorio, en condiciones extremadamente precarias.
En el comunicado, los países firmantes advierten que la denegación de ayuda esencial por parte del gobierno israelí agrava la crisis humanitaria, alimenta la inestabilidad y vulnera la dignidad humana. "El uso del hambre como arma en un conflicto es inaceptable", se lee en el texto, que recuerda que el respeto a las normas del Derecho Internacional Humanitario es un principio fundamental, especialmente en tiempos de guerra.
Por otro lado, los 25 países también expresan su oposición a la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania, al considerar que estos dividen el futuro Estado palestino, constituyen una violación flagrante del Derecho Internacional y socavan gravemente la solución de dos Estados. La declaración denuncia además el aumento de la violencia de colonos contra la población palestina en los territorios ocupados.
A pesar de la gravedad de la situación, potencias clave como Estados Unidos y Alemania no se sumaron a la iniciativa, lo que pone de relieve una fractura en la respuesta internacional al conflicto. Esta división complica los esfuerzos por lograr una postura unificada que promueva el fin de las hostilidades y la protección de la población civil.
En cuanto a la situación de los rehenes capturados por Hamás el 7 de octubre de 2023, los firmantes expresaron su preocupación por su sufrimiento continuado y reiteraron la necesidad de su liberación inmediata. Sostienen que solo un alto el fuego negociado puede abrir la posibilidad de que los rehenes regresen a casa y que sus familias encuentren alivio.
La declaración enfatiza que "un mayor derramamiento de sangre no sirve de nada" y hace un llamado a todas las partes del conflicto a proteger a la población civil y a respetar las normas humanitarias internacionales. En palabras de los ministros y representantes que suscriben el documento, la única salida viable es política, y debe basarse en la paz, la seguridad y el respeto mutuo entre israelíes, palestinos y toda la región.
Esta declaración conjunta busca frenar la violencia inmediata y sentar las bases para una solución duradera. Los países firmantes han expresado su disposición a adoptar nuevas medidas para apoyar el fin de la guerra y facilitar un camino hacia la paz. La gravedad de la situación humanitaria, el colapso de las condiciones de vida en Gaza, la creciente pérdida de vidas civiles y las flagrantes violaciones del Derecho Internacional generaron una presión sin precedentes sobre Israel y sobre la comunidad internacional para actuar con urgencia y responsabilidad.
Los países que firmaron la petición advierten que detener la guerra es una exigencia ética y legal y un imperativo político para evitar que el conflicto desemboque en una crisis regional de mayores proporciones.










