Árboles de Resistencia

Un día como hoy de 1886 la Municipalidad de Resistencia dictaba la primera ordenanza de arbolado de toda la ciudad. Se dispuso que las plazas y calles del ejido municipal debían ser engalanadas con hileras de árboles a 2,5 metros de la línea de edificación.
Decía el ingeniero agrónomo Alcides Santi:"Seguramente que las familias friulanas que en el año 1878 lentamente remontaban el Río Negro, constituyendo el primer grupo poblacional regular de nuestro querido Chaco, se habrán sorprendido y maravillado de la profusa vegetación que bordeaba al manso curso de agua, habrán admirado sus grandes y frondosos árboles y habrán comprendido ya entonces que no venían a luchar contra ellos ni los bosques que conformaban, sino a aprender a convivir con los mismos para obtener así sus beneficios y para quererlos, admirarlos y respetarlos". Continuaba "Los árboles, sin lugar a dudas, son los más prestigiosos y atractivos representantes de la flora de nuestros ricos bosques y de nuestras calles, avenidas y paseos, bien sea por sus maderas, flores, frutos, follaje o por la sombra que nos brindan, y ocupan el primer lugar entre los vegetales de valor económico y de ornamento.

Siempre en todo lugar, un árbol es imprescindible. Algunos añaden a su encanto el atractivo del susurro del viento en su follaje. Tal vez el encontrarnos en una zona subtropical privilegiada como es la nuestra, donde es común su presencia, por momentos nos haga olvidar lo afortunados que somos de poseerlos donde y cuando lo querramos. Debiéramos tener presente en todo momento la actividad estacional en nuestra región, su ciclo vital que comienza en la primavera con el crecimiento y el estallido de sus yemas, el despliegue de sus hojas, continuando con su profusa floración que tiñe los bosques y especialmente a nuestra ciudad con una profusión de colores y aromas que no debiéramos dejar de tener presente. Sus frutos y semillas nos marcan el fin del ciclo bien entrado el otoño que colorea de tonos amarillentos y ocres su follaje hasta su caída, esperando reiniciar el proceso sin fin, la próxima primavera.
No está de más insistir en lo necesario que son cerca del hombre para su supervivencia y salud. Los árboles en parques, avenidas, jardines y calles de ciudades y pueblos y con más razón aún en los bosques donde la naturaleza los ha ubicado hacen miles de años, son verdaderos pulmones provistos inteligentemente por ella, naturalmente siempre sabía.

Es un hecho que durante el día las hojas desechan el oxígeno mientras que absorben el gas carbónico contenido en el aire. Los árboles también constituyen una pantalla protegiéndonos de los excesivos ruidos que puedan dañarnos y turban nuestro reposo, filtran y atenúan los fuertes vientos, su follaje nos protege del sol y retiene el polvo y sus raíces consolidan el suelo previendo de ésta forma la erosión del mismo".
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