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Transporte de eléctricos: lo que nadie vio venir

Son bastante difundidas las imágenes de vehículos, scooters o patinetas con baterías de litio ardiendo de la nada con un fuego imposible de controlar.

Ahora multipliquemos eso por 800 o por 1000 y tendremos una bomba en potencia para arruinar aseguradoras y compañías navieras.

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BYD también embarcó numerosos SUV Great Wall con destino al mercado norteamericano.

En 2022, el carguero "Felicity Ace", con 4000 autos de lujo -incluyendo Porsche, Lamborghini y Bentley- se hundió tras un incendio de baterías de los eléctricos que transportaba. Las llamas, alimentadas por las baterías de litio, fueron imposibles de controlar durante más de dos semanas y finalmente la nave se hundió.

Las baterías de ion-litio, presentes en todos los vehículos eléctricos, tienen una característica peligrosa: pueden entrar en un estado de fuga térmica (thermal runaway), generando una reacción en cadena que eleva la temperatura interna hasta que se incendian. Lo más grave: estos incendios pueden reavivarse incluso días después de extinguirse y no se apagan literalmente con nada ya que se trata de una reacción exotérmica descontrolada, los materiales de la batería se descomponen y liberan oxígeno. Este oxígeno, a su vez, alimenta el incendio, dificultando su extinción.

El 3 de junio de 2025, el buque "Morning Midas", un carguero de 182 metros de eslora operado por Zodiac Maritime, emitió una señal de emergencia tras detectar humo a bordo. El incendio se desató en la zona que almacenaba vehículos eléctricos, lo que apunta directamente a las baterías de ion-litio como posibles culpables.

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Numerosos Buick Envision, fabricados por SAIC-GM en su planta de Shandong, eran transportados a EEUU para iniciar su derrotero comercial.

Aunque los 22 tripulantes fueron rescatados con éxito, la embarcación quedó a la deriva, con fuego y humo persistentes días después del incidente. Este suceso encendió todas las alarmas sobre los peligros latentes en el transporte marítimo de vehículos eléctricos e híbridos.

El enorme buque transportaba 3048 vehículos nuevos a México y EE UU , entre ellos 70 autos eléctricos y 681 autos híbridos, todos con sus baterías de litio convenientemente desconectadas.

¿ESTAMOS PREPARADOS?

El auge de los vehículos eléctricos es imparable. Según Bloomberg NEF, para 2030 representarán el 30% del mercado automotor global. Pero esta transición ha desnudado un talón de Aquiles: el sistema logístico no se ha adaptado a los riesgos específicos del litio.

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El “Felicity Ace” transportaba 4000 autos y terminó en el fondo del mar en 2022. En ese momento, la cantidad de autos eléctricos transportados era muy baja pero igual se culpó a las baterías de litio.

Algunas navieras, como la noruega Havila Kystruten, han decidido prohibir totalmente el transporte de vehículos eléctricos. Pero no todas pueden darse ese lujo: la demanda de transporte marítimo crece al ritmo del mercado automotor.

Frente a este panorama, las compañías de transporte enfrentan decisiones críticas. Para reducir los riesgos deberán considerar medidas como: compartimentos especiales y estancos para autos eléctricos; sensores térmicos avanzados que detecten anomalías en baterías; sistemas automáticos de extinción de incendios diseñados específicamente para litio; capacitación especial para la tripulación sobre cómo actuar ante incendios eléctricos; normativas más estrictas por parte de organismos internacionales de navegación. Pero todo eso cuesta dinero.

Las aseguradoras ya comenzaron a hacer cuentas. Con miles de vehículos afectados -muchos de ellos de alta gama-, el costo económico del incendio podría alcanzar cifras de decenas de millones de dólares. No solo se evalúa la pérdida total del "Morning Midas", sino también el impacto en las cadenas de suministro de México y Estados Unidos.

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El “Morning Midas”, con 3000 autos en su interior y de ellos 800 eléctricos, arde en medio del océano. Se cree que la fuga de una batería de litio comenzó el siniestro.

En el caso del "Felicity Ace", el Grupo Volkswagen perdió más de $155 millones de dólares, y Lamborghini incluso tuvo que reactivar la producción del Aventador, un modelo que ya había sido descontinuado. Ya pasaron más de 10 días del siniestro y el "M. Midas" sigue humeando con explosiones internas cada cierto tiempo.

Por ahora, el destino del barco es incierto. La Guardia Costera de EE UU, en colaboración con Zodiac Maritime, evalúa si es viable remolcarlo o si, como el "Felicity Ace", terminará hundido en las profundidades del océano.

Aparte de las pérdidas económicas, hay otro factor alarmante: el riesgo ambiental. Si el "Morning Midas" termina hundido con sus baterías a bordo, podría haber una liberación masiva de contaminantes al océano, afectando gravemente al ecosistema marino.

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