Avances en la lucha contra el virus y las lesiones precursoras del cáncer de cérvix
La vacunación sigue siendo la clave, pero nuevas terapias buscan eliminar el virus y las lesiones tumorales en mujeres ya infectadas.

El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi todas las personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de su vida. Aunque en la mayoría de los casos el sistema inmunológico lo elimina de forma natural, algunas cepas de alto riesgo (como el VPH-16 y VPH-18) pueden persistir y provocar lesiones precancerosas que, sin tratamiento, pueden evolucionar a cáncer de cuello uterino.
Este tipo de cáncer es el cuarto más frecuente en mujeres a nivel global, pero también uno de los más prevenibles. Mientras que la vacunación es la piedra angular de la prevención, los investigadores están centrando sus esfuerzos en desarrollar terapias efectivas para quienes ya están infectadas, con el objetivo de eliminar tanto el virus como las lesiones precursoras antes de que progresen.
En este artículo, exploramos los últimos avances en el tratamiento del VPH, las estrategias de prevención y los desafíos que aún persisten en la salud pública.
Enemigo silencioso, consecuencias graves
El virus del papiloma humano (VPH) engloba más de 200 cepas, de las cuales al menos 14 son de alto riesgo oncogénico. Las más peligrosas, VPH-16 y VPH-18, son responsables del 70% de los casos de cáncer de cérvix.

¿Cómo actúa el virus?
• Se transmite por contacto sexual (incluso sin penetración).
• En la mayoría de los casos, el sistema inmunológico lo elimina en 1 o 2 años.
• Si persiste, puede causar lesiones precancerosas (displasias) en el cuello uterino.
• Sin tratamiento, estas lesiones pueden convertirse en cáncer invasivo.
Cifras alarmantes
• Cada año se diagnostican 570.000 nuevos casos de cáncer de cuello uterino en el mundo.
• 311.000 mujeres mueren anualmente por esta causa, el 90% en países de ingresos bajos y medios.
Vacunación, la mejor arma
La vacuna contra el VPH es, sin duda, el avance más importante en la lucha contra este virus. Existen tres tipos principales: Gardasil (4-valente), que protege contra VPH-6, 11, 16 y 18; Gardasil 9 (9-valente), que amplía la protección a 9 cepas, incluyendo las más cancerígenas; y Cervarix (2-valente), que solo cubre VPH-16 y 18.
Efectividad comprobada
• Reduce en un 90% las infecciones por VPH en mujeres jóvenes.
• Disminuye la incidencia de lesiones precancerosas (CIN2+).
• Países con altas tasas de vacunación, como Australia, están en camino de eliminar el cáncer de cérvix en las próximas décadas.
Desafíos en la vacunación
• Baja cobertura en algunos países: Por falta de acceso o desinformación.
• Fake news y rechazo: Mitos sobre efectos secundarios (inexistentes en estudios rigurosos).
• Necesidad de vacunar a niños: El VPH también causa cáncer de garganta, pene y ano en hombres.
Tratamientos actuales: más allá de la espera
Cuando el VPH persiste y causa lesiones, los tratamientos disponibles se enfocan en la eliminación de las células anormales antes de que se vuelvan cancerosas, y en estimular el sistema inmunológico para combatir el virus.
La cirugía y los procedimientos locales se basan en conización (LEEP), que consiste en la extracción de tejido cervical afectado; crioterapia, que es la congelación de células precancerosas; y láser, que busca la destrucción precisa de lesiones.
Estos procedimientos tienen limitaciones: no eliminan el virus, solo las lesiones visibles, y no evitan el riesgo de recurrencia si el VPH persiste.
En tanto las terapias innovadoras en investigación por los científicos buscan nuevas vías para erradicar el virus y no solo sus consecuencias. Así sucede con los antivirales específicos contra el VPH que se encuentran en ensayos clínicos; la inmunoterapia, que apela a vacunas terapéuticas (no preventivas) que ayudan al cuerpo a combatir infecciones persistentes; y la terapia génica que recurre a la edición CRISPR para eliminar el ADN viral integrado en células humanas.
Un estudio prometedor trae noticia sobre un ensayo reciente publicado en The Lancet que demostró que un fármaco tópico (ingenol mebutato) podría eliminar lesiones de alto grado con menos efectos secundarios que la cirugía.
¿Podrá ser erradicado?
La OMS lanzó en 2020 una estrategia global para eliminar este cáncer como problema de salud pública, con tres pilares:
• Vacunación: 90% de niñas vacunadas antes de los 15 años.
• Detección: 70% de mujeres examinadas con pruebas de VPH o citologías.
• Tratamiento: 90% de mujeres con lesiones precancerosas tratadas.
Los países líderes en este terreno son España, que incluyó la vacuna en el calendario gratuito para niñas y, desde 2023, también para niños; y Ruanda, que logró una cobertura del 93% gracias a campañas masivas.
Prevención e innovación
El VPH y sus consecuencias son un desafío de salud pública, pero también una batalla que se está ganando. Con vacunación universal, detección precoz y nuevos tratamientos, el sueño de erradicar el cáncer de cuello uterino está cada vez más cerca.
Los mensajes clave en esta circunstancia son: vacunarse y vacunar a los hijos (niñas y niños), realizar cribados periódicos (prueba de VPH o citología); e investigar: las nuevas terapias podrían cambiar el paradigma del tratamiento.
- OMS: Estrategia para eliminar el cáncer de cérvix.
- The Lancet Oncology: Estudios sobre ingenol mebutato.
- Asociación Española contra el Cáncer (AECC).















