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En la Nebulosa de la Flama

El telescopio James Webb detecta cuerpos flotantes del tamaño de Júpiter

El telescopio espacial James Webb sorprendió a la comunidad científica con un hallazgo inesperado en la Nebulosa de la Flama, ubicada a 1.400 años luz en la constelación de Orión. Detectó decenas de objetos aislados, con masas similares a la de Júpiter, flotando libremente en el espacio sin órbita visible alrededor de ninguna estrella. Este fenómeno desafía las teorías actuales sobre formación estelar y planetaria.

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Los objetos fueron observados en una región rica en formación de estrellas. Sin embargo, no parecen encajar ni como planetas tradicionales ni como estrellas fallidas. Podrían representar una categoría intermedia, con características únicas. Los astrónomos no encontraron objetos con menos de 2 o 3 masas de Júpiter, lo que sugiere que existe un límite natural en la formación de cuerpos más pequeños.

 "Deberíamos verlos si estuvieran ahí", explicó Matthew De Furio, autor principal del estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters. La ausencia de objetos menores podría implicar que las nubes de gas no logran fragmentarse más allá de cierto punto. Este umbral coincide con lo que se conoce como "límite de fragmentación turbulenta".

Durante años, telescopios tradicionales no pudieron detectar estos cuerpos por el velo de polvo interestelar. El James Webb, con su capacidad infrarroja, logró atravesar ese obstáculo y revelar por primera vez objetos con tan solo 0,5 veces la masa de Júpiter.

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Massimo Robberto, del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, calificó el descubrimiento como un "salto cuántico". "Nunca antes habíamos podido observar objetos tan pequeños en estas regiones", afirmó.

Entre las hipótesis sobre su origen, se barajan dos posibilidades: que se hayan formado directamente por el colapso de nubes de gas, o que sean planetas expulsados de sus sistemas por interacciones gravitacionales. De confirmarse esta última opción, serían planetas "errantes", un fenómeno aún poco comprendido por la astronomía.

La cantidad de enanas marrones detectadas cae drásticamente por debajo de las 10 masas de Júpiter, lo que refuerza la idea de que hay un límite inferior en la formación natural de objetos flotantes. Este patrón, si se confirma en otras regiones del espacio, podría obligar a revisar la teoría de cómo se forman planetas y estrellas.

El equipo científico planea ahora realizar análisis espectroscópicos para estudiar la composición atmosférica de estos cuerpos. Si contienen hidrógeno y helio, podrían parecerse a gigantes gaseosos como Júpiter. Pero si muestran elementos típicos de enanas marrones, podrían ser una nueva clase de objeto híbrido.

Este hallazgo también plantea un desafío para las actuales clasificaciones astronómicas. Los límites entre planetas, estrellas y enanas marrones parecen menos definidos de lo que se creía. La ciencia podría verse obligada a crear nuevas categorías para describir estos cuerpos.

Mientras tanto, otros telescopios, como el Observatorio Vera Rubin y el futuro Nancy Grace Roman, podrían ayudar a ampliar la muestra y confirmar si este fenómeno se repite en otras partes del universo.

El universo, una vez más, obliga a replantear lo que creíamos saber.

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