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Riesgos del uso del celular al conducir un vehículo

El uso del teléfono móvil se ha convertido en una parte inseparable de la vida cotidiana. Sin embargo, cuando lo utiliza una persona que está frente a un volante, puede transformarse en un factor de riesgo con consecuencias fatales. Diversos estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras instituciones dedicadas a la seguridad vial advierten que el uso del celular mientras se conduce aumenta las probabilidades de sufrir un siniestro vial. Este comportamiento, cada vez más frecuente en calles, representa una amenaza tanto para quien maneja como para peatones y otros conductores.

Es importante aclarar que cuando se habla de siniestros de tránsito, los expertos prefieren este término por sobre "accidente", ya que en la mayoría de los casos las causas son previsibles y evitables. Según estadísticas recopiladas por organismos especializados, cerca del 90% de los siniestros viales tienen su origen en errores humanos. Dentro de esta categoría, la distracción generada por el uso del celular ocupa un lugar central. Atender una llamada, escribir o leer mensajes de texto y hasta revisar redes sociales son conductas que desvían la atención del conductor y aumentan exponencialmente los riesgos en la vía pública.

Las investigaciones de la OMS demuestran que realizar o recibir una llamada mientras se conduce puede triplicar o incluso cuadruplicar las posibilidades de protagonizar un siniestro. A pesar de que muchas personas creen que el uso de dispositivos de manos libres minimiza este peligro, los estudios indican que no es así. La distracción cognitiva —es decir, la pérdida de concentración provocada por el contenido de la conversación— afecta por igual tanto a quienes sostienen el celular como a quienes utilizan auriculares o parlantes. Esto se debe a que el foco de atención se divide entre el acto de conducir y el diálogo, afectando la capacidad de reacción.

De hecho, los efectos negativos del uso del celular al volante pueden manifestarse de diversas maneras. Por un lado, se observa un aumento en el tiempo de reacción ante un imprevisto en la vía, lo cual puede impedir frenar a tiempo o esquivar un obstáculo. Por otro lado, el conductor puede perder la capacidad de mantener el carril correctamente o calcular la distancia con el vehículo que circula adelante. Todo esto genera una conducción errática, peligrosa y altamente vulnerable frente a imprevistos en la vía pública.

Además, el riesgo es mayor cuando se trata del envío o lectura de mensajes de texto. Esta acción requiere una distracción visual, manual y mental al mismo tiempo. Según los especialistas, escribir un mensaje genera una distracción de cinco segundos, tiempo suficiente para recorrer más de 100 metros a velocidad moderada sin observar lo que ocurre en el camino. Los jóvenes conductores, en particular, son quienes más incurren en esta conducta riesgosa, lo que los convierte en un grupo especialmente vulnerable en términos de seguridad vial.

Un punto interesante que también han explorado los investigadores es la comparación entre hablar por celular y mantener una conversación con un pasajero dentro del vehículo. Aunque ambas situaciones implican cierto nivel de distracción, los estudios indican que conversar con alguien que viaja en el mismo automóvil es menos riesgoso. Esto se debe a que el pasajero tiene conciencia del entorno vial y puede adaptar su comportamiento a la situación, incluso alertar al conductor si percibe algún peligro. En cambio, quien se encuentra al otro lado de la línea telefónica no tiene esa percepción, lo que hace que la distracción sea mayor.

Incluso se ha llegado a comparar el uso del celular al volante con conducir bajo los efectos del alcohol. Un estudio británico concluyó que las habilidades de conducción se ven más afectadas por el uso del celular que por una concentración de alcohol en sangre de 0,8 g/l, límite legal en varios países. Aunque la distracción causada por el celular es transitoria, no deja de representar un riesgo significativo que puede desencadenar una tragedia en cuestión de segundos.

Es necesario reforzar las campañas de concientización para generar un cambio cultural en los conductores, promoviendo la idea de que la seguridad vial es una responsabilidad compartida. Así como se ha logrado instalar la importancia del cinturón de seguridad o el peligro de conducir bajo los efectos del alcohol, también debe comprenderse el riesgo de usar el celular mientras se está al frente de un volante.

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