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Muebles: la industria más afectada y en lucha contra las importaciones

La industria del mueble argentino cerró 2024 con una caída del 18%, casi el doble del promedio general de la industria manufacturera, que retrocedió 9,4% según el Índice de Producción Industrial (IPI) del INDEC.

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   La baja revela una crisis profunda que golpea con fuerza, especialmente a las pymes, donde algunas vieron caer su actividad más de un 60%. Ya avanzado 2025, la recuperación aún no se consolida.

   Según Pablo Bercovich, asesor de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), se trata de un sector altamente atomizado, con fuerte presencia regional y gran generación de empleo. Muchas fábricas hoy funcionan al 40% de su capacidad instalada, y varias ya han cerrado.

   La estructura del sector está conformada mayoritariamente por pequeñas empresas y talleres artesanales, muchos en pueblos del interior, donde son el principal sostén económico local. Su situación actual pone en riesgo no solo empleos, sino también el tejido productivo regional.

   Dos factores explican el golpe: el desplome del consumo interno y la apertura de importaciones. Mientras el mercado se retrae, algunos segmentos de mayor poder adquisitivo —como el mobiliario de diseño exclusivo— lograron mantener o incluso aumentar sus ventas. "Es el reflejo de una economía fragmentada: suben las ventas de autos importados, pero cae el consumo de alimentos y muebles básicos", resume Bercovich.

   La falta de datos oficiales sobre cierres no impide ver la magnitud del problema: hay despidos, reducción de turnos y un uso de la capacidad instalada que ronda apenas el 50%. Además, los costos de insumos y servicios se han disparado, con aumentos de hasta el 500% en el último año.

   Frente a esta situación, FAIMA insiste en la necesidad urgente de políticas públicas. Entre los reclamos: reactivación de obra pública que utilice madera nacional, acceso a crédito, tipo de cambio competitivo y medidas de protección frente a importaciones.

   A pesar del contexto, el sector apuesta al diseño como motor de cambio. El Instituto del Mueble Argentino (IMA) y el Laboratorio del Mueble impulsan proyectos que vinculan diseñadores con fabricantes, apostando por innovación, nuevos materiales, procesos y mercados. "El diseño estratégico permite diferenciarse con baja inversión y alto impacto", explica Bercovich.

   El evento "Proyecto Deseo", realizado en 2024, reunió a más de 15.000 personas y presentó 21 prototipos de muebles innovadores. Para 2025 ya hay 40 empresas postuladas a participar, priorizando diversidad y presencia federal.

   La visión de futuro es clara: construir un nuevo ADN para el mueble argentino, enfocado en diseño, funcionalidad, biomateriales y exportación. En paralelo, también se revaloriza la producción artesanal, con piezas únicas, hechas a mano, que aportan identidad y calidad.

   FAIMA busca posicionar al sector como una marca país de prestigio, al nivel del vino o la moda. "Queremos que el mueble argentino sea sinónimo de calidad, diseño e innovación, con identidad propia y valor agregado", concluye Bercovich.

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