La Argentina, entre los países donde más cayó la libertad de prensa
En su nuevo Índice Mundial de Libertad de Prensa 2025, RSF advierte que la situación del periodismo se agravó globalmente por segundo año consecutivo.

En este contexto, la Argentina fue uno de los países con el mayor retroceso, al caer 47 posiciones en el ranking: pasó del puesto 40 en 2023 al 87° sobre 180 naciones.
Según RSF, el deterioro argentino se explica por "giros autoritarios" que marcaron el primer año del gobierno de Javier Milei, entre ellos la estigmatización pública de periodistas, el desmantelamiento de medios públicos y el uso de la publicidad estatal como herramienta de presión política. La organización también señala que el débil contexto económico del sector periodístico agrava la situación, con el cierre frecuente de medios debido a falta de recursos, fenómeno que se repite en un tercio de los países analizados.
La Argentina no está sola en esta tendencia. Samoa y Kirguistán fueron los otros dos países con mayores caídas este año, todos con descensos superiores a 20 puestos. A nivel regional, RSF destaca que los retrocesos más severos en América Latina se dieron en países donde se consolidaron liderazgos autoritarios.
Un retroceso global sin precedentes
El índice de RSF, publicado desde 2002, evalúa cinco dimensiones: seguridad, contexto sociocultural, marco legal, entorno político y contexto económico. Este último fue el más golpeado en 2025, con una puntuación global de 44,1 sobre 100, el peor registro histórico.
"Cuando los medios son económicamente frágiles, se ven forzados a priorizar el clic y la audiencia sobre la calidad. Eso los vuelve vulnerables a ser cooptados por intereses políticos o económicos", alertó Anne Bocandé, directora editorial de RSF.
Actualmente, en 42 países donde vive el 56,7 % de la población mundial, la libertad de prensa se considera "muy grave" o prácticamente inexistente. El informe destaca que el periodismo enfrenta crecientes amenazas físicas, legales y digitales, además de censura directa e indirecta.
EEUU y los "desiertos informativos"
EEUU también registra un deterioro sostenido: se ubica en el puesto 57°, con una caída de más de 14 puntos en el indicador económico en los últimos dos años. El país enfrenta una expansión de los llamados "desiertos informativos", regiones donde ya no hay medios locales que cubran noticias relevantes.
Encuestas realizadas por RSF en estados como Arizona, Florida y Pensilvania muestran que más del 60 % de los periodistas afirma tener dificultades para vivir de su trabajo, y el 75 % considera inviable sostener medios medianos o pequeños.
Durante el gobierno de Donald Trump, la situación se agravó con recortes presupuestarios a medios públicos como Voice of America y Radio Free Europe, lo que dejó sin acceso a información confiable a más de 400 millones de personas. También se congelaron fondos de la USAID, afectando especialmente a Ucrania (puesto 62), donde varios medios cerraron por falta de financiamiento.
Además, RSF advierte que el dominio publicitario de las grandes plataformas tecnológicas (Google, Facebook, Amazon, etc.) ha profundizado la crisis del periodismo. En 2024, la publicidad en redes sociales creció un 14 %, alcanzando los 247.300 millones de dólares, concentrando recursos que antes sostenían a medios tradicionales.
Oriente Medio: la región más peligrosa
En términos de seguridad para ejercer el periodismo, Oriente Medio y el Norte de África siguen siendo las regiones más peligrosas del planeta. El informe destaca como punto crítico la masacre de periodistas en Gaza, donde numerosos trabajadores de prensa fueron asesinados por el ejército israelí.
América Latina: señales mixtas
Aunque el panorama regional es complejo, algunos países mostraron mejoras. El caso más destacado es el de Brasil, que tras la salida de Jair Bolsonaro escaló 28 puestos y se ubica ahora en el lugar 63°, gracias a una mejora del entorno político y económico para el periodismo.
En el extremo opuesto, Nicaragua se consolidó como uno de los países más represivos (puesto 172), incluso por debajo de Cuba (165) y Venezuela (160). El régimen de Daniel Ortega ha eliminado medios independientes, retirado la nacionalidad a periodistas críticos y forzado al exilio a cientos de profesionales.
Otro caso preocupante es el de El Salvador, que cayó 61 posiciones desde 2020, ubicándose en el puesto 135° tras el endurecimiento del control estatal sobre la prensa desde la llegada de Nayib Bukele al poder.
El informe de RSF concluye con una advertencia clara: sin libertad de prensa no hay democracia plena. Frente a un escenario global cada vez más hostil para los medios, la organización llama a proteger el derecho a la información y a garantizar condiciones dignas para ejercer el periodismo.











