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Cleptomanía

¿Trastorno Impulsivo o Compulsivo?  

Un análisis sobre las causas, síntomas y tratamiento de un comportamiento que va más allá del robo común

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En una tienda de lujo, una mujer con un buen poder adquisitivo toma un perfume, lo guarda en su bolso y sale sin pagar. No lo necesita, ni planeó el acto, pero una fuerza interna la impulsó a hacerlo. Este es el perfil típico de alguien con cleptomanía, un trastorno mental poco comprendido que se debate entre lo impulsivo y lo compulsivo.  

   A diferencia del robo común, la cleptomanía no está motivada por necesidad económica o beneficio personal. Quienes la padecen experimentan una tensión creciente antes del acto y un alivio o placer después, seguido de culpa. Pero, ¿es un impulso irrefrenable o una compulsión repetitiva? ¿Cómo se diagnostica y trata? Este artículo explora las claves de un trastorno que afecta al 0.3%-0.6% de la población mundial, según la American Psychiatric Association (APA).  

La naturaleza dual de la cleptomanía  

   La cleptomanía ha sido clasificada históricamente dentro de los trastornos del control de impulsos, pero comparte características con los trastornos obsesivo-compulsivos (TOC).  

   Características impulsivas: Actos repentinos: el robo no es premeditado; dificultad para resistir el impulso: similar a lo que ocurre en la piromanía o la tricotilomanía; gratificación inmediata: alivio de la tensión al cometer el acto.  

   Rasgos compulsivos: Pensamientos recurrentes: la persona puede rumiar sobre el deseo de robar; ciclo de culpa y repetición: aunque sienten remordimiento, el patrón se repite; Rituales: algunos describen un "modus operandi" (ej: robar siempre en las mismas tiendas).  

   El doctor Jon Grant, experto en cleptomanía de la Universidad de Chicago, explica: "Es un híbrido. El impulso inicial es incontrolable, pero luego se instala un ciclo compulsivo para aliviar la ansiedad".  

Factores biológicos y psicológicos  

1. Desequilibrios neuroquímicos  

• Dopamina: relacionada con la recompensa inmediata.  

• Serotonina baja: vinculada con la impulsividad (como en el TOC y la depresión).  

2. Factores psicológicos  

• Trauma o estrés: muchos pacientes reportan antecedentes de abuso o negligencia.  

• Comorbilidades: 65% tiene otro trastorno, como depresión, TOC o trastorno bipolar.  

3. Influencia social  

• Normalización del hurto: en algunos casos, el entorno influye (ej: amistades que roban "por diversión").  

¿Cómo se diagnostica?  

   Según el DSM-5 (Manual Diagnóstico de la Psiquiatría), los criterios son:  

1. Fracaso recurrente para resistir el impulso de robar objetos innecesarios.  

2. Aumento de la tensión antes del acto.  

3. Placer o alivio durante el robo.  

4. El robo no se debe a venganza, alucinaciones o trastorno de conducta.  

   "El problema es que muchos cleptómanos no buscan ayuda por vergüenza. Solo el 5% es diagnosticado", explica Grant.  

Terapia y fármacos  

   Tres son los tratamientos más frecuentemente aplicados en estas situaciones.

   El primero es la terapia cognitivo-conductual (TCC), que busca entrenar el control de impulsos mediante técnicas para posponer el acto, y la exposición y prevención de respuesta, similar a la del TOC, trabajando la ansiedad ante el impulso.  

   El segundo es el de los fármacos, con el uso de ISRS (antidepresivos) como la fluoxetina, para regular serotonina, y estabilizadores del ánimo, para casos con comorbilidades.  

   El tercero es recurrir a grupos de apoyo, como Cleptómanos Anónimos, basado en el modelo de 12 pasos (como Alcohólicos Anónimos).  

Casos famosos y mitos  

• Winona Ryder: arrestada en 2001 por robar en Saks Fifth Avenue. Su caso visibilizó el trastorno.  

• Mito: "Los cleptómanos roban por pobreza". En realidad, muchos devuelven los objetos o los acumulan sin usar.  

Un trastorno tratable, pero estigmatizado  

   La cleptomanía no es un vicio, sino un trastorno mental real. Aunque su clasificación (¿impulsivo? ¿compulsivo?) sigue en debate, lo crucial es romper el estigma para que más personas busquen ayuda. Con terapia adecuada, la recuperación es posible.  

  "El primer paso es entender que no es falta de moral, sino un problema de salud", dijo la doctora  Susanne Ahmari, psiquiatra de la Universidad de Pittsburgh.  Quienes se identifican con estos síntomas, consulta a un psiquiatra o psicólogo especializado en trastornos de control de impulsos.  

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