Comer de día podría mitigar los efectos nocivos del trabajo nocturno
Un ensayo publicado en Nature Communications revela que ajustar los horarios de alimentación al ritmo circadiano reduciría el riesgo cardiovascular en trabajadores por turnos.

El trabajo nocturno, esencial en sectores como la salud, la seguridad y la industria, tiene un costo oculto para millones de personas: alteraciones metabólicas, mayor riesgo cardiovascular y un sueño deficiente. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications sugiere que algo tan simple como comer exclusivamente durante el día —aunque se trabaje de noche— podría contrarrestar estos efectos negativos.
La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Harvard y el Brigham and Women"s Hospital, ofrece una solución práctica para uno de los mayores problemas de salud laboral: cómo reducir el impacto del desajuste circadiano en trabajadores por turnos.
Cuando la noche se convierte en día
Se estima que alrededor del 20% de la fuerza laboral mundial realiza trabajos por turnos, incluyendo horarios nocturnos o rotativos. En la legislación argentina, el artículo 200° de la Ley de Contrato de Trabajo dice que "La jornada de trabajo íntegramente nocturna no podrá exceder de cinco horas y quince minutos, entendiéndose por tal la que se cumpla entre la hora veintiuna de un día y la hora seis del siguiente".
Es porque este patrón de actividad va en contra del reloj biológico humano, que está programado para estar despierto con luz solar y dormir durante la noche. La consecuencia es un mayor riesgo de:
• Enfermedades cardiovasculares (hipertensión, infartos).
• Trastornos metabólicos (diabetes, obesidad).
• Problemas de sueño (insomnio, fatiga crónica).
• Deterioro cognitivo (menor concentración, memoria afectada).
"Sabemos que el trabajo nocturno altera los ritmos circadianos, pero hasta ahora no había una estrategia clara para minimizar sus efectos sin cambiar los turnos laborales", explica la Dra. Sarah Chellappa, coautora del estudio.
El estudio: comer de día, aun trabajando de noche
El ensayo, realizado bajo condiciones controladas, analizó a un grupo de participantes sanos sometidos a un horario de trabajo nocturno simulado. Se dividieron en dos grupos:
1. Grupo de alimentación diurna: Solo comían entre las 7:00 a. m. y las 7:00 p. m., a pesar de estar despiertos de noche.
2. Grupo de alimentación nocturna: Comían tanto de día como durante su turno nocturno.

Resultados clave
Los trabajadores que comieron solo de día mostraron menores alteraciones en la glucosa y la presión arterial.
El grupo con horario nocturno de alimentación presentó un aumento del 19% en los niveles de glucosa en sangre, un factor de riesgo para diabetes.
La presión arterial se mantuvo más estable en quienes alinearon su comida con el ciclo de luz natural.
"Esto sugiere que el momento de la comida es tan importante como lo que se come", señala Frank Scheer, neurocientífico y autor principal del estudio.
¿Por qué funciona esta estrategia?
El cuerpo humano opera bajo un ritmo circadiano que regula no solo el sueño, sino también:
• Metabolismo (cuándo quemar energía o almacenarla).
• Producción hormonal (cortisol, melatonina, insulina).
• Función cardiovascular (presión arterial, frecuencia cardíaca).
Al comer de noche, se envía una señal contradictoria al organismo: mientras el cerebro espera descanso, el sistema digestivo se activa, generando estrés metabólico.
"Si mantenemos la alimentación en fase con el ritmo de luz natural, aunque estemos despiertos de noche, podemos reducir parte del daño", explica Scheer.
Aplicaciones prácticas: ¿cómo implementarlo?
Aunque el estudio se realizó en condiciones controladas, los investigadores proponen estrategias para trabajadores nocturnos, como establecer una "ventana de alimentación diurna":
• Desayunar después de dormir, aunque sea por la tarde.
• Cenar antes de iniciar el turno nocturno.
• Evitar comer durante la madrugada.
Deben elegirse alimentos que favorezcan la vigilia y el sueño:
• Durante el día: proteínas, grasas saludables y carbohidratos complejos (huevos, palta, avena).
• Antes de dormir: alimentos que promuevan la melatonina (plátanos, nueces, leche).
Además, hay que controlar la exposición a la luz:
• Usar lentes con filtro azul durante el turno nocturno.
• Exponerse a luz brillante al despertar (para sincronizar el reloj interno).
Limitaciones y futuras investigaciones
Aunque los resultados son prometedores, los expertos reconocen que el estudio fue pequeño y en condiciones simuladas; que no todos los trabajadores pueden ajustar sus horarios de comida fácilmente; que se necesita más investigación en entornos laborales reales.
"El siguiente paso es probar esto en enfermeras, policías y otros profesionales con turnos nocturnos reales", adelanta Chellappa.
Solución simple para un problema complejo
El trabajo nocturno no desaparecerá, pero estudios como este ofrecen herramientas para mitigar sus riesgos. Ajustar los horarios de comida podría ser una estrategia accesible y efectiva para proteger la salud de millones de trabajadores.
"Es un cambio sencillo, pero con un impacto potencial enorme en la calidad de vida. Mis recomendaciones para el trabajador nocturno son que consulten con un nutricionista o médico especializado en sueño para adaptar estas recomendaciones a la rutina diaria", concluyó Scheer.











