La repitencia, paso previo al abandono
(Segunda nota)
Señor director de NORTE:
La directiva ministerial sobre el establecimiento de criterios de evaluación que destierren el supuesto "facilismo" promovido por las gestiones anteriores, resulta, como todas las políticas que prometen solucionar complejos problemas con solo reponer el esfuerzo individual y el afán de superación, una gran mentira.
Esa mentira, que al igual que el punitivismo —que dice que va a combatir el delito con solo bajar la edad de imputabilidad (para castigar a los menores previamente desterrados de la escuela)—, es una gran estafa de patas cortas, destinada a tranquilizar a una sociedad ávida de respuestas que despejen el camino de un futuro aciago, como el que se cocina con esas medidas.
Si resulta un desatino pedir a los funcionarios actuales que intenten abordar de manera integral la crisis educativa, no lo es advertir, a la comunidad educativa, que la senda elegida dejará una herida social irreparable al imponer la lógica del "descarte". El descarte de la sociedad de consumo (en la que niños, jóvenes y viejos, son considerados "no productivos", según su paradigma economicista), se traduce en educación en la eliminación de las diversidades, en la homogeneización normativa, en la imposición de un discurso único, en el descarte de saberes previos, y en definitiva en la discriminación.
Incapaces de contemplar el panorama de las familias, que vienen a los tumbos desde el inicio de los ciclos neoliberales, cuya cúspide en los 90 estabilizó una desocupación del 25%, para sedimentar un cuarto de la población sin el parámetro organizador del trabajo, las actuales autoridades apelan al peor facilismo, el de los parches, que terminan por empeorar la situación.
Mientras en España, la eminente pedagoga chaqueña, Analía Leite, impulsa un Congreso Internacional de Educación Crítica e Inclusiva, con la vocación de transformar "un mundo cada vez más incierto y con amenazas crecientes: políticas autoritarias, negacionistas, belicistas y excluyentes", en el Chaco el gobierno cree que escondiendo los problemas bajo la alfombra de la propaganda, podrá salir del paso.
Desde las oficinas de las Regionales educativas se alienta a la docencia a "castigar" con notas y sanciones al alumno que es condenado a "repetir" el año.
Se estima que el 20% de la matrícula se halla en esa condición, por lo que no resulta extraño el incremento de alumnos que "dejan" la escuela y que no llegan a completar los años de escolaridad obligatoria.
El desgranamiento y la deserción, tratados como "daño colateral" de estas políticas, terminarán por sumarse a los otros daños que impactan en el tejido social: el desempleo, la baja calificación para conseguir trabajo, la precarización laboral, la insatisfacción individual y colectiva, el empobrecimiento, y por supuesto la violencia cotidiana.
Como dice la convocatoria de la Universidad de Málaga difundida por la villangelense Analía Leite: los sistemas educativos no han sabido, o no han tenido la capacidad, de educar en democracia, en equidad y justicia, de una forma clara y decidida.
Los modelos educativos en los que se sustentan, posiblemente, necesiten una revisión profunda de sus fundamentos, tanto en sentido epistemológico, como social, político, cultural, económico y moral.
Así como hemos sido autocríticos con los intentos de renovación educativa encarados por los gobiernos de tinte más popular, debemos reconocer que, si la complejidad es una característica esencial de las políticas orientadas a dar respuesta a esta realidad, el camino elegido por el gobierno provincial, de sumisión a los designios privatistas y de negocios con el Estado, significa, no sólo la peor opción, sino que es una apuesta hacia el atraso en todos los órdenes.
En España, asediada por los mismos fantasmas que nuestro país desde que asumió Milei, se proponen abordar las "cinco dimensiones" de estos desafíos: la derechización de la política, los conflictos internacionales y la crisis civilizatoria, la exclusión social y el heteropatriarcado, la economía capitalista y el incremento de la pobreza y la explotación de la naturaleza.
En el país y en la provincia hemos pagado un alto costo social por la imposición de la cultura neoliberal, generaciones de niños y jóvenes han visto pasar de largo el tren de la revolución tecnológica. Desde el costado del camino, en cada barrio chaqueño, ellos, los condenados a la pantalla, despojados de su identidad, serán los rehenes de las motosierras y los endeudamientos que se fraguan en el círculo rojo político, judicial y empresarial.
Los actuales funcionarios tendrán la breve vigencia de sus cargos, pero los educadores populares, la docencia comprometida, los animadores socioculturales, deben sentirse acompañados, así como en España encontramos fundamentos para la diaria misión, nosotros podemos construir los recursos y referencias para superar esta etapa.
Como afirma la convocatoria de Leite: "Nos preocupa reflexionar y analizar qué está pasando en el mundo en torno a estos ejes, pero fundamentalmente qué respuesta puede dar la educación, desde su condición de crítica e inclusiva, en el marco del necesario cambio de modelo económico y productivo, de modelo civilizatorio, y de modelo de cuidado de la naturaleza y de la vida en todos los sentidos. De acuerdo con esto, aclaramos que entendemos lo inclusivo como una condición necesaria para una escuela "otra" como parte del derecho a la educación y no como una forma de atención a necesidades específicas. Reiteramos, la escuela o es para todas, todes y todos, o no lo es".
CARLOS DAVEL QUIRÓS
INSTITUTO NÉSTOR DUCA
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