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Un país bicontinental

La principal característica que distingue a Argentina en el contexto mundial es su condición de país bicontinental. Esto es así porque su territorio se extiende sobre América del Sur y también sobre una porción de la Antártida. Cabe recordar que nuestro país reclama soberanía sobre un sector del continente blanco de 1.461.597 km², delimitado entre los meridianos 25° y 74° oeste, desde el paralelo 60° sur hasta el Polo Sur.

Argentina ha mantenido bases científicas en la Antártida desde 1904, y sus derechos sobre esta vasta región se han visto consolidados en el marco del Tratado Antártico de 1959, que establece el uso pacífico de la región y congela las disputas territoriales. Además, la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, creada en 1990, reconoce a la Antártida como parte integral del territorio argentino.

En 2010, Argentina adoptó la Ley 26.651, que estableció la obligatoriedad de utilizar el mapa bicontinental en todas las instituciones educativas y organismos públicos del país. Este mapa, diseñado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), tiene una particularidad que lo hace único: muestra la Antártida en su proporción real respecto al territorio continental de Argentina. Así, el mapa permite a los ciudadanos y a los estudiantes comprender que la extensión del país va mucho más allá de su territorio continental. Desde La Quiaca, en el norte, hasta el Polo Sur, Argentina extiende su soberanía sobre una vasta región que abarca tanto la tierra como los espacios marítimos.

El proceso para lograr el reconocimiento del territorio bicontinental ante la ONU comenzó en 1997, cuando Argentina creó la Comisión Nacional de Límites Exterior de la Plataforma Continental (COPLA). Esta comisión se encargó de realizar estudios científicos para determinar los límites de la plataforma continental, un proceso clave para fijar la extensión del territorio marítimo argentino. A través de más de dos décadas de investigación, se llevaron a cabo campañas oceanográficas y se recopilaron datos geológicos, geofísicos e hidrográficos que demostraron que la prolongación natural del territorio argentino supera las 200 millas marítimas, alcanzando hasta 370 millas en algunas áreas. Esta información fue presentada ante la ONU, y tras un análisis exhaustivo, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental aceptó la validez de los estudios argentinos y reconoció la extensión de su plataforma marítima.

El reconocimiento por parte de la ONU tiene implicaciones territoriales, geopolíticas y ambientales. A nivel internacional, Argentina ahora cuenta con el reconocimiento de una plataforma continental de más de 6,5 millones de kilómetros cuadrados, que le otorgan derechos exclusivos sobre los recursos naturales que se encuentran en esa región, como los recursos pesqueros y los minerales submarinos. Estos derechos se extienden más allá de las 200 millas náuticas, un área tradicionalmente reconocida por las leyes internacionales.

El mapa bicontinental también subraya la importancia de la cooperación científica y la conservación ambiental. La Antártida es un continente de vital importancia para el estudio del cambio climático, y Argentina, como parte de esta región, juega un rol clave en las investigaciones científicas internacionales. Además, el país tiene un interés directo en la protección de los ecosistemas marinos, que son fundamentales para la regulación del clima global. Al mostrar la extensión completa de su territorio, el mapa refuerza la necesidad de proteger estas zonas en el marco de las políticas de desarrollo sostenible.

La demarcación del límite exterior de la plataforma continental brinda seguridad jurídica sobre los derechos de soberanía exclusivos de Argentina. Este reconocimiento internacional, que es respaldado por normas legales internacionales, asegura que ningún otro país pueda cuestionar estos derechos en las áreas reconocidas. Esta situación abre nuevas oportunidades para el país, tanto en términos de recursos naturales, como en la planificación de políticas de desarrollo y crecimiento económico que aprovechen el potencial de la región marítima y antártica.

En este sentido, el nuevo mapa bicontinental invita a la reflexión sobre cómo Argentina puede desarrollar un modelo económico que incluya de manera integral su vasto territorio marítimo y antártico. La exploración de recursos naturales, la conservación de la biodiversidad marina y la investigación científica son solo algunas de las áreas en las que Argentina puede ejercer sus derechos soberanos, impulsando nuevas oportunidades para el país.

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