El impacto en América Latina en los últimos años
La gripe aviar, o influenza aviar, desde 2022 ha sido reportada en diversos países latinoamericanos. En su forma altamente patógena (IAAP) A(H5N1), según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), fue reportada en 16 países de América Latina en 2023, de los cuales 12 notificaron brotes en aves de traspatio y 5 en aves comerciales. Esto resultó en la muerte o sacrificio de aproximadamente 12,5 millones de aves en la región durante ese año.

En Perú, la gripe aviar tuvo un impacto notable en la fauna silvestre, afectando a especies como aves guaneras, pingüinos y lobos marinos. Esta situación ha llevado a la implementación de esfuerzos de conservación en estaciones científicas como la de Punta San Juan, donde se monitorea y estudia la fauna para mitigar los efectos de la enfermedad y otros factores como el fenómeno de El Niño.
Impacto económico
El sector avícola es una industria clave en muchos países de América Latina. La aparición de brotes de gripe aviar ha llevado a la implementación de restricciones sanitarias y comerciales, afectando la producción y exportación de productos avícolas. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que, dada la importancia del sector avícola en la región, el impacto de un brote de influenza aviar puede ser muy significativo tanto para el propio sector avícola como para el sector agropecuario en general.
Riesgo para la salud humana
Aunque la transmisión de la gripe aviar a humanos es rara, se han reportado casos en la región. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta enero de 2025, se registraron 71 infecciones humanas causadas por el virus de la influenza aviar A(H5) en cuatro países de las Américas desde 2022. La OPS ha lanzado un tablero interactivo para monitorear la influenza aviar A(H5N1) en las Américas, proporcionando datos actualizados sobre los brotes y las infecciones humanas.
Medidas de control y prevención
Ante la propagación de la gripe aviar, los países de América Latina han implementado diversas medidas para controlar los brotes y prevenir su expansión. Estas incluyen la vigilancia epidemiológica, el sacrificio de aves infectadas, restricciones en el comercio de aves y productos avícolas, y campañas de concienciación pública sobre la importancia de la bioseguridad en granjas y mercados.
La cooperación regional y el intercambio de información son fundamentales para enfrentar la amenaza de la gripe aviar. Organismos internacionales como la FAO y la OPS han instado a los países a fortalecer sus sistemas de vigilancia y respuesta, así como a colaborar en la investigación y desarrollo de vacunas y otras herramientas de control.
En conclusión, la gripe aviar ha tenido un impacto considerable en América Latina, afectando la economía, la salud animal y, en menor medida, la salud humana. La continua vigilancia, la implementación de medidas de control efectivas y la colaboración internacional son esenciales para mitigar los efectos de esta enfermedad en la región.
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