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Memorias de Resistencia

Hilda Torres Varela

Un ícono de la cultura chaqueña.

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Nacida el 13 de marzo de 1923 en el Chaco. A comienzos de la década del 40 realizó estudios de Interpretación e Historia del teatro con Madame Falconetti en el Instituto Francés de Estudios Superiores de Buenos Aires. Se gradúa en 1949 de profesora de Castellano y Literatura en el Instituto Nacional de Profesores Secundarios de Buenos Aires, con medalla de oro.

En 1955 es becada por  la Universidad de Iowa (USA) y por el Gobierno de Francia. Sigue en París los cursos de teatro y arte dramático de la escuela ‘‘Charles Dullin" ud Théatre National Populaire que dirige lean Lilar; y en la Sorbona Literaturas Modernas Comparadas, permaneciendo hasta 1956, cuando becada por el Gobierno de Italia hace en la Universidad de Peruggia el Curso del profesor Marco Apolonio sobre Comedia dell ´Arte. 

A su regreso dicta cursos de capacitación para actores y directores y participa en ciclos de divulgación del teatro invitada por el Colegio Libre de Estudios Superiores de Bs. As. y Rosario, el teatro de Tucumán y la Escuela de Arte de la UNNE. 

Trabajó más de treinta años como profesora en la Facultad de Humanidades de la Universidad del Nordeste y otros tantos como profesora de Literatura en el Colegio Nacional José M. Paz y en la Escuela Normal Mixta Sarmiento.

En 1949, con el afán de ampliar su accionar artístico y cultural, el Fogón de los Arrieros constituyó un nuevo elenco teatral, que viene así a sumarse a la historia del teatro chaqueño. Considerábamos a Hilda su única fundadora, aunque luego supimos por ella misma que además participaron de esa creación Nazario Maderna y Toto Cáceres.

Tuvo una considerable labor en el Teatro Universitario del Nordeste a partir de 1965 y durante los setenta, formando parte de otro capítulo en la historia del teatro chaqueño.

Decía Mempo Giardinelli de Hilda: "Una maravilla, realmente. Tuve la gran fortuna de tener como profesora de Literatura de cuarto y quinto a Hilda Torres Varela. Ella, más que alentarme, me enseñó a gustar de la literatura, a desarrollar cierto olfato, cierto rigor estético. Ahí empecé a sentir que había un escritor en mí. ¡Empecé a llenar cuadernos con versos, cuentos, novelas...! "

Y continúa: "Leía muchísimo, y supongo que así la vocación se iba afirmando. Pero no me convertí en ningún plomo, ni en ningún traga. Mirá, lo que descubrí con Hilda fue que la literatura era placer... no caer en la idea de que el escritor era un torturado. Todos los gustos de la vida eran compatibles: el fútbol, la milonga, las minas, los amigos. Quizás me viene de ahí la Literatura que hago siempre: no sólo es de escritorio, de biblioteca, sino de la vida cotidiana".

Hilda era la mademoiselle del Fogón de los Arrieros. Fue esposa y compañera entrañable de Aldo Boglietti. Su presencia traslucía sabiduría y cultura. Su figura, tras sus gruesos anteojos, no pasaba desapercibida; dejaba trazos de refinamiento en su andar, era un ícono del saber.

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