Un nuevo proceso de reconocimiento a las mujeres
Comenzó el mes de marzo y con el mes también se inicia una seguidilla de eventos en las comunidades.

Hombres y mujeres están haciendo referencia al 8M - Día Internacional de la Mujer, ofreciendo espectáculos, festejos, agasajos a quienes por cierto cocinan, acomodan, atienden, limpian –casi siempre son mujeres–.
Detrás de esto, subyace un pensamiento social y cultural que necesita ser revisado desde la mirada crítica, para poner en discusión, para abrir el debate y la reflexión que propicien generar conciencia social, proponiendo alternativas que impliquen profundas transformaciones.
Es en este contexto político donde vivimos un presente difícil, con un Estado que pretende borrar con su inacción y ruptura todos los derechos conseguidos.
Esta realidad en terapia, con femicidios, a menudo con extrema violencia, en una relación de pareja o expareja; la desigualdad en los salarios a igual trabajo que los hombres; las formas de violencia que siguen encubiertas, y lo que muchas veces es más grave: se practica de mujer a otra mujer.
Aún con la existencia de leyes, con representación de mujeres en distintos ámbitos, las efectivas políticas públicas de género hoy gozan de ausencia.
Ahora bien, las transformaciones de los pueblos suceden cuando además ponemos en práctica acciones o sucesos que impliquen cambios sustanciales, que nos fortalezcan.

La igualdad para las mujeres en nuestra sociedad es:
- Cuando la participación es real y en todos los espacios.
- Cuando se reconoce y valora su opinión.
- Cuando no es subordinada en una relación de dependencia.
- Cuando se reconoce y se respeta sus derechos.
- Cuando no se la juzga por apariencia física, la vida personal.
- Cuando no se la descalifica por el género.
- Cuando tienen la misma oportunidad, entre otras calificaciones que hacen referencia al "ser mujer".
Estamos viviendo un tiempo particular, donde no alcanza una proclama o una acción por día; donde compartimos comida, obsequios, donde todos nos saludan –como si fuera un festejo–, perdiendo de vista la reflexión sobre la verdadera causa de esta denominación y que es lucha.
Es momento de revisar también nuestras actitudes como mujeres, porque no podemos desconocer que la fuerza del patriarcado sigue haciendo mella todavía.
Llegó el tiempo en el que juntos, hombres y mujeres, actuemos en consecuencia, respetándonos en la sana vida en comunidad.
No alcanza con expresiones conformistas.
No alcanza con saludos descontextualizados.
No alcanza con un lazo de color.
No alcanza con eventos múltiples de un día o un mes.
No alcanza con pensar individualmente una acción.
No alcanza con decir yo las respeto y en la práctica se vivencia lo contrario.
No alcanza con invitarnos a ser parte de algo que solo se hace como vidriera.
Mujeres, pongamos en debate la cuestión, que deje de ser un "como si", para pasar a ser la sociedad igualitaria e inclusiva en género.
¡Nos interpela el sistema!
¡Caminemos juntas en el desafío de crecer en derechos generando conciencia social!
Reflexionemos
*¿Dónde estamos parados como sociedad con respecto a la igualdad de género?
*Los derechos y avances conseguidos.
Avanzar en género significa crear una nueva realidad desde la niñez.
El llamado es a iniciar un nuevo proceso de reconocimiento a las mujeres desde nuevos paradigmas humanistas.
No a políticas eventistas.
Sí a políticas públicas de igualdad real de género.











