"La Escuela Industrial nos brindó una formación para la vida"
En el año del centenario de la prestigiosa institución, NORTE recogió el testimonio de exalumnas que narraron cómo marcó su trayectoria la educación recibida.
La conocida popularmente como Escuela Industrial de Resistencia cumple este año su primer centenario de vida. Desde sus comienzos, ha dado a la comunidad, la provincia, el país y el mundo egresados que han dado la talla ante las más exigentes tareas, y ha dejado en ellos una marca indeleble tras el paso por sus aulas.

Este matutino comienza una serie de notas para adherirse a tan importante acontecimiento, y por ello recibió en los estudios de NORTE Play a las arquitectas Estela Yoris e Iris Almanza, exalumnas de la institución técnica, quienes aportaron su testimonio e invitaron a integrantes de la comunidad académica de la institución a sumarse a los actos y actividades que se desarrollarán durante 2025 para rendir tributo a la casa de estudios que los cobijó y formó.
LA PRIMERA MUJER EGRESADA
Estela Yoris contó: "Fui la primera mujer egresada de la entonces Escuela Nacional de Educación Técnica 1 General Manuel Belgrano. Ingresé en 1970 junto con otras seis compañeras. En esa época hubo muchísima reticencia a aceptar que las mujeres podíamos cursar y recibirnos en un colegio industrial.
Mis padres y otras personas tuvieron que realizar muchos trámites con anterioridad para que la escuela fuera mixta, y finalmente se logró. De las siete chicas, en sexto año de 1975 solo quedaba yo -las demás se recibieron con posterioridad-, así que fue un logro muy importante tanto para mí como para abrir caminos y demostrar que se podía".
"No fue fácil, porque el nivel de exigencia de la escuela era muy alto, es su marca registrada. En el medio se sabe que un egresado de la Escuela Industrial obtuvo su título porque cumplió unos determinados estándares. Antes de recibirme, ya en cuarto año un profesor que vio mi caligrafía técnica -en ese entonces no se trabajaba con computadoras como hoy, y la escritura manual se mejoraba en cuadernos llamados Calitecnos- me encomendó completar las fichas de los planos para catastro, y apenas salí del colegio me encargaron mi primera obra a dos cuadras del edificio de Paraguay y French. Sin dudas, la formación de la escuela nos marca a todos sus alumnos para la vida. Y hoy, al cumplir las bodas de oro con mi promoción, veo todo el camino y me satisface doblemente, en lo personal y en la semilla que dejamos en la vida de la escuela", comentó.
EMPRENDER CON LAS HERRAMIENTAS RECIBIDAS
Iris Almanza indicó: "Me gradué en 1998, y ese año fue histórico porque fuimos más las mujeres que los hombres que nos recibimos de maestros mayores de obras.
Fue un hito, y viéndolo en perspectiva con lo que narró Estela tiene aún más valor. Para mí, la Industrial fue una escuela de pertenencia a una serie de valores que desde entonces ha guiado mi trayectoria en todos los aspectos.
Aprender siendo una adolescente que un pedazo de metal puede llegar a ser con el trabajo de las propias manos un martillo pulido, brillante y completamente funcional abre el espíritu a lo que uno es verdaderamente capaz de alcanzar con su esfuerzo. Y eso marca para encarar todos los desafíos que se presentan después".
"El trabajo en equipo con los compañeros es una disciplina que luego se capitaliza en la universidad y en el ámbito profesional, porque nos enseña la solidaridad, la responsabilidad, la calidad en la tarea, el compromiso. Y esos lazos son impagables. Todo lo que el colegio me enseñó me sirvió para animarme a encarar mis proyectos. Quien se formó en la Escuela Industrial comparte esas experiencias y valores, y se siente siempre parte de eso que atesora en su alma y su corazón".












