"Cobramos, pero no podemos investigar"
El investigador Guillermo Docena alertó sobre el colapso del sistema científico argentino.

"Estamos cobrando un sueldo, pero no podemos trabajar", denunció Guillermo Docena, investigador del CONICET, en un diagnóstico crudo sobre la situación que atraviesa el organismo. La falta de financiamiento, sumada al éxodo de científicos y la paralización de convocatorias, configura un escenario que amenaza con dejar a la ciencia argentina en terapia intensiva.
"Sin insumos, la investigación se paraliza"
Desde diciembre de 2023, los subsidios para comprar reactivos, equipos y materiales básicos están congelados. "No tenemos dinero para insumos, especialmente en áreas críticas como salud o biología", explicó Docena. Esta carencia no solo frena proyectos en curso, sino que obliga a científicos a recurrir a colaboraciones externas o a abandonar sus líneas de investigación.
"El sistema pierde futuro"
El CONICET enfrenta una diáspora silenciosa. "Investigadores y becarios se van al exterior o migran a otros sectores. Lo más grave es que los jóvenes ya no ven a la ciencia como una opción viable", advirtió. A esto se suma la suspensión de nuevas convocatorias para ingresar a la carrera de investigador y la reducción de becas posdoctorales. "Sin renovación, el sistema se vuelve un cascarón vacío", sostuvo.
Salarios en caída libre
Aunque los sueldos se pagan, su poder adquisitivo se desplomó. "No hubo actualizaciones acordes a la inflación. Muchos colegas deben buscar trabajos extras para subsistir", relató Docena. Esta precarización, según él, acelera la deserción de profesionales con formación de alto nivel.
¿Provincializar el CONICET? "Una receta para el desastre"
Frente a rumores sobre una posible descentralización del organismo, Docena fue contundente: "La ciencia debe ser federal, pero no fragmentada. Provincializarlo sería liquidar el sistema". Cuestionó, además, cómo se financiarían las sedes sin un presupuesto nacional claro: "Es una idea inviable que solo agravaría la crisis".
Daño irreversible
El investigador enfatizó que el colapso no se resuelve con fondos rápidos. "Formar un equipo en biología toma 10 o 12 años. Hoy, los grupos se desarman y ese conocimiento se pierde", alertó. Ejemplificó con proyectos en vacunología o enfermedades infecciosas, donde la interrupción de estudios podría impactar en la salud pública.
"No basta con plata, falta estrategia"
Para Docena, la raíz del problema es la ausencia de un plan. "La política actual es paralizar y desmantelar. Necesitamos objetivos claros: reactivar convocatorias, repatriar talentos y vincular ciencia con necesidades nacionales", propuso. Sin embargo, admitió que, sin voluntad política, el CONICET podría convertirse en un "fantasma" de lo que fue.
Mientras el Gobierno guarda silencio, la comunidad científica mira con desaliento. "Si esto sigue, el daño será generacional", sentenció Docena. La pregunta que flota en los laboratorios vacíos es cuánto tiempo más resistirá el CONICET antes de que su crisis se vuelva irreversible.
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