El Chaco, un poco de historia para alumbrar el presente
Señor director de NORTE:
El querido Roli Pérez Beveraggi, en su inquieto trajinar por la historia chaqueña, rescató hace unos días —en su columna Memorias de Resistencia— la figura del exinterventor del Territorio Nacional del Chaco durante la década del 30 del siglo pasado —la década infame—.
Sin ánimo de polemizar, sino más bien con el afán de recuperar el sentido de la historia como herramienta para interpretar el presente y proyectar el futuro, convendría hacer algunas observaciones sobre la trayectoria del personaje en cuestión.
En primer lugar, vale una referencia al contexto de crisis política, económica y social que atravesaba el país como consecuencia del golpe de Estado contra Yrigoyen en 1930. A nivel internacional el imperio británico, que manejaba a nuestro país como una neocolonia, se jugaba su supremacía frente a Estados Unidos y privilegiaba la compra de materias primas entre sus colonias, lo que condujo a la entrega de la soberanía a través del nefasto "pacto Roca-Runciman".
Ese mismo Poder Ejecutivo Nacional, entreguista e ilegítimo, era el que designó a Castells como "gobernador" del Chaco.
Una población de trabajadores sin derechos y de productores a la deriva, sin créditos, ni precio sostén, intentaba decir "basta", a través de concentraciones en Resistencia y en el interior. Resulta necesario citar un párrafo de "La Universidad Popular, una escuela que sabía demasiado", que pone al descubierto la trayectoria de este típico exponente de lo que por entonces era "la oligarquía", y que hoy podríamos asimilar con esos tránsfugas de la política que pierden de vista raíces y principios para recibir el aplauso del círculo rojo del poder real: "El gobernador Castells, que ‘educó su inquieta juventud’ en el ideario socialista —al decir del director de Estampa Chaqueña, Ildefonso Pérez—, en el tiempo ‘les dio la espalda’".
La referencia apuntaba a la oposición de Castells a que los colonos en dificultades accedieran a los créditos de subsistencia del Banco Nación. Estampa Chaqueña destrozaba uno por uno los reaccionarios argumentos del funcionario. "El crédito relaja la moral del colono"; "le quita el aliciente para trabajar en los futuros años"; "quitan el incentivo para buscar nuevas posibilidades de trabajo"; "dádiva disfrazada de crédito", eran algunos de los fundamentos que esgrimía la autoridad política para negar al trabajador, pequeño y mediano propietario rural, la posibilidad de salvar su chacra (Estampa Chaqueña, 13 y 20 de marzo de 1937).
Como descuento que Roli Pérez posee esta información, la comparto también a los efectos de desentrañar el fenómeno más reciente por el cual una lectura descafeinada de la historia pareciera dar la impresión de que "todo es lo mismo". Y no, ni todos los políticos son iguales, ni cualquier proyecto de país conduce al desarrollo y la autonomía. Sostener lo contrario es como avalar el atropello institucional y el desastre social y económico a que nos conduce el gobierno de Milei y sus cómplices.
Para terminar con el tema "Castells", recordemos que su estudio jurídico representaba por entonces a la empresa Bunge y Born, el monopolio que fijaba impunemente el precio del algodón. Al igual que hoy, esos grupos económicos eran llamados "el campo", cuando en realidad extraían el trabajo y las riquezas de nuestra tierra para beneficio de las minorías locales y sus socios en el extranjero. Desde ese semillero se alentaban las razzias policiales, las detenciones arbitrarias y la represión del estado de sitio sobre la población del territorio chaqueño.
CARLOS "CACHO" QUIRÓS
PROFESOR EN HISTORIA
RESISTENCIA
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