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Linde-Praxair

Trabajadores químicos analizan un paro nacional

Los trabajadores del sector químico enfrentan un conflicto creciente con la multinacional Linde-Praxair, que insiste en despedir delegados sindicales. Tras una semana de huelga en todas sus plantas, el conflicto sigue escalando.

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   El viernes 31 de enero venció la tregua acordada entre la empresa y los trabajadores, pero seis de los diez despedidos de la planta de Pacheco no fueron reincorporados. En respuesta, el lunes 3 de febrero, la asamblea votó por unanimidad una huelga por tiempo indeterminado, replicada en las plantas de Avellaneda, Ensenada, Pilar y Lanús, con respaldo del Sindicato Químico de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano (SPIQyP). En Rosario, donde no hay representación gremial, se realizaron acciones con apoyo de sindicatos y organizaciones políticas locales.  

  En Pacheco, la huelga se sostiene con un acampe en la puerta de la planta y el respaldo de diversos sectores de trabajadores. A medida que avanzó la semana, la medida fue ratificada en asambleas, consolidando la decisión de continuar la lucha. Sin embargo, tras la convocatoria de la empresa a una reunión con el sindicato el lunes siguiente, las demás plantas levantaron la huelga, mientras que los trabajadores de Pacheco debatían si continuarla o esperar los resultados de la negociación.  

Despidos y precarización  

   Los despidos en Linde-Praxair responden a una estrategia empresarial para debilitar la organización sindical y avanzar en la precarización laboral, aprovechando el marco de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei. La planta de Pacheco ha logrado, tras años de lucha, mejores condiciones laborales y salariales que otras fábricas del sector, lo que la convierte en un blanco prioritario para la empresa.  

   Esta planta, que abastece de gases en tubos a la industria y el sector de la salud, ha enfrentado intentos de reducción de personal desde hace tiempo. Durante la pandemia, alcanzó niveles récord de producción de oxígeno, generando enormes ganancias para la empresa a costa de la exposición de sus trabajadores, considerados esenciales por el gobierno de Alberto Fernández. Sin embargo, con la actual recesión y la caída en la industria automotriz y la construcción, la empresa busca recortar costos en esta unidad de producción.  

Monopolio y vaciamiento  

   Según la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, Linde-Praxair controla más del 95% del mercado de gases líquidos en el país. La compañía ha trasladado parte de la producción de Pacheco a otras plantas, priorizando la distribución de gas en cisternas hacia empresas de mayor consumo, en detrimento del sistema de tubos. Esto ha reducido significativamente la actividad de la planta de Pacheco, que ahora se limita a la producción de gases en tubos.  

Solidaridad y desafíos  

   El paro de 96 horas afectó el suministro de gas en algunas industrias, generando presión sobre la empresa. Sin embargo, la patronal parece dispuesta a sostener el conflicto en el tiempo. El respaldo del Sindicato Químico ha sido clave, aunque su continuidad dependerá del desarrollo de la negociación. Inicialmente, el gremio aceptó un plan de la empresa que contemplaba cuatro reincorporaciones y seis despidos, pero la propuesta fue rechazada por los trabajadores en asamblea.  

   Ante este panorama, los trabajadores de Pacheco buscan que el sindicato convoque a un paro general del sector químico a nivel nacional. Se apoyan en experiencias recientes como las de PR3 en Córdoba y Fademi en Entre Ríos, con el objetivo de revertir la tendencia a los despidos y la precarización laboral.  

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