Carta abierta en memoria de mi hermana Mila Dosso
A veces, la vida nos da tiempo para despedirnos. Otras, nos arrebata esa posibilidad sin previo aviso. Hoy escribo estas palabras con el peso de la segunda opción, con la tristeza de saber que no habrá una nueva oportunidad para un abrazo, una charla o incluso una discusión, de esas que tantas veces tuvimos.
Mi hermana y yo teníamos formas distintas de ver el mundo. Sus convicciones eran firmes, inquebrantables, y muchas veces chocaban con las mías. No pocas veces esas diferencias nos distanciaron, pero nunca lograron borrar el afecto profundo que nos unía. El amor de hermanos persiste, incluso cuando las ideas nos separan.
Hoy, los recuerdos de nuestra infancia en el pueblo donde crecimos me invaden con una fuerza inesperada. Nos veo corriendo por el patio de la casa, compartiendo juegos, sueños y también peleas. Con los años, la vida adulta nos llevó por caminos distintos, pero la conexión siempre estuvo ahí, latente, esperando el momento para hacerse sentir.
Hace poco más de un mes, en su cumpleaños, nos dimos esa oportunidad. Pudimos hablar, limar asperezas, y sin saberlo, despedirnos en paz. Me reconforta haber tenido ese instante, aunque duele saber que fue el último.
Desde hace cinco años vivo lejos, pero siempre volvía a casa cuando podía. Tenía la costumbre de recibir el Año Nuevo con la familia, de volver a esos lazos que nunca se rompen del todo. Este último fin de año no pude hacer ese viaje, y hoy lamento profundamente esa ausencia. Uno siempre cree que habrá más tiempo, que la vida concederá otra ocasión. Pero no siempre es así.

Mi hermana fue una periodista apasionada, una editora incansable y una persona con una intensidad arrolladora. Este periódico fue su casa, su trinchera, el lugar donde volcó su talento y su compromiso. Sé que deja una huella imborrable en quienes trabajaron con ella, en quienes la leyeron, en quienes discutieron con ella y, sobre todo, en quienes la amamos.
Hoy le digo adiós desde la distancia, con el dolor de la pérdida y la gratitud de haber compartido su vida. Y con la certeza de que su voz, su fuerza y su legado seguirán resonando en estas páginas y en nuestros corazones.
Descansa en paz, hermana.
RAÚL DOSSO
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