¿Quo vadis, Argentina?
Señor director de NORTE:
La dirigencia de la democracia representativa argentina, su dirigencia toda y la profunda crisis de los partidos políticos nos trajeron a esta situación inentendible, compleja y difícil que estamos atravesando en todos los aspectos políticos, económicos, sociales, morales y sin posibilidades de encontrar las respuestas inmediatas e impostergables.
Al contrario, más confusión nos plantean desde la "anarquía" capitalista, señalando a la ascendencia, grupo social o linaje, como casta, responsable de todos los males, que al final terminan integrándola, como lo expresó un columnista de NORTE, porque corrupto es no sólo quien recibe la coima, sino también el que la otorga.
Además, esto en la clase política es viejo —La Banelco, etc., etc.— apostando a ejes como la vida (cuál y de quién), la propiedad y la libertad (cuál, de quiénes, para qué) que los empresarios y su clase son los héroes de la evolución histórica de la humanidad, armando el relato correspondiente que repiten desde afuera y desde adentro, que tergiversa todo lo aseverado y comprobado hasta ahora, delirios que agreden, dichos supuestamente de quienes no vienen de la política, con lenguajes violentos y agresivos: "viejos meados, marrones incivilizados, cucaracheros".
A través de las redes persiguen a quienes se atreven a disentir o discutir sus políticas, con la rareza de que hasta gobernadores o electos por la voluntad popular son zamarreados de mala manera y no se dan por aludidos; pareciera que la persecución fuera contra los jubilados, los asalariados los trabajadores, como que en el "populismo" eran considerados personas y ahora tienen que pagar por ello.
Es cierto que increíblemente se distribuyeron subsidios sociales por doquier —a pesar de adherir a "sólo hay una clase de hombres, los que trabajan"— y ahora con placer, gozo y crueldad ofenden hasta en sus formas la dignidad de la persona.
Los avasallaron antes y lo siguen haciendo ahora. ¿Será eso el "debate cultural"?
Con apotegmas liberales de Milton F. se sigue pagando la deuda pública ilegalmente otorgada hasta por los máster del FMI con el mismo ministro —dicho por el propio presidente— que ahora con Trump seguro que le van a dar otro préstamo, para que sean sojuzgadas las generaciones venideras.
Lo pidió el Papa la condonación de las deudas externas. Le tendríamos que pedir a la jueza Preska de Estados Unidos, que junto con pedir al ministro de Economía, diga dónde está el oro del Banco Central, ordene una investigación para saber dónde está la plata de los préstamos del FMI el de antes y el de ahora.
La prédica del desprecio y la descalificación que tanto cultivan unos y otros impide darle al momento nacional un contexto de pacificación y bloquea las chances de hacer frente a la crisis con un amplio acuerdo multisectorial.
Además la desinformación —y el pantallismo— causan un desorden informativo, generando confusión, polarización social y desconfianza hacia las instituciones tradicionales, lo que obstaculiza el debate público y la construcción de una sociedad informada.
Los cívicos de la Dictadura Militar, que empezaron con "tareas" desde 1974, con el decreto de Isabelita y hasta 1983 —militares que hoy son homenajeados por "la guerra"— sus nietos y bisnietos retoman las "tareas", identificar a los "zurdos", "se acuerda del por algo será", entregando a la Argentina al capital financiero internacional, el oro de San Juan, el litio y todos los recursos naturales posibles, con actualizados métodos pero siempre con los mismos actores: ahora llamados "ensobrados" para aniquilar a los "marrones incivilizados" pobres, asalariados, jubilados y los que opongan en el camino.
HUGO ARTURO SALMÓN
JUAN JOSÉ CASTELLI
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