El calor extremo es un peligro para quienes padecen depresión
Hay personas que sufren bajones emocionales, depresión y ansiedad en verano. ¿Qué cuidados tener en cuenta en los días de mucha canícula?

Pese a que los días de sol se asocian a vitalidad, la realidad para muchas personas es otra: el verano y las altas temperaturas generalmente tienen un impacto significativo en la salud mental, principalmente en aquellos que padecen de depresión.
Para muchos, los días de verano significan descanso y bienestar, pero para otros son sinónimo de malestar físico y emocional, ya que las temperaturas extremas también están relacionas con niveles más elevados de irritabilidad, ansiedad y fatiga. Estos síntomas pueden agravar un cuadro depresivo.
La falta de sueño, típica de las noches calurosas, también juega un papel importante, pues no conciliar el sueño o no dormir lo suficiente, o hacerlo mal, afecta la producción de serotonina, considerada un neurotransmisor clave en la regulación del estado de ánimo. Como además los días calurosos tienden a limitar la actividad física, disminuye la liberación de endorfinas, fundamentales para sentirnos bien.
Depresión y exposición solar
La luz solar es fuente de vitamina D, nutriente que el cuerpo necesita principalmente para fortalecer los huesos y mantenerlos saludables. La carencia de vitamina D puede causar debilidad y dolor muscular y óseo, mientras que en los niños pequeñitos, puede provocar raquitismo.
Aunque la luz solar es una fuente natural de vitamina D, crucial para la salud mental, es un arma de doble filo, pues el exceso de calor puede desencadenar efectos adversos. Las personas con depresión podrían sentirse más fatigadas y desmotivadas en climas cálidos, lo que las lleva a aislarse aún más. Asimismo, el calor extremo también aumenta la deshidratación, lo que a la par empeora el estado de ánimo y las funciones cognitivas.
La salud mental y el calor
• Hidratación constante: hay que mantener un buen nivel de agua en el cuerpo, porque ayuda físicamente pero también mejora la claridad mental y reduce el malestar emocional.
• Exposición solar consciente: aprovechar los momentos de sol suave, como temprano en la mañana o al atardecer, para obtener vitamina D sin exponerte a temperaturas extremas.
• Actividades en interiores: buscar alternativas dentro de la casa, como yoga o meditación, que promueven la relajación.
• Rutinas de sueño saludables: usar ventiladores, ropa ligera y mantener el dormitorio fresco para garantizar un descanso reparador.
El verano y sus altas temperaturas son inevitables, pero se puede aprender a convivir con estas situaciones manteniendo el bienestar físico y mental.










