El Piroceno: la era de los incendios forestales
Las quemas forestales afectan bosques, campos, áreas protegidas, pastizales y otros ecosistemas, lo que genera una crisis ambiental y social.
Impulsados por la actividad humana y el cambio climático, los incendios forestales han inaugurado una nueva era denominada Piroceno, marcada por la devastación ambiental y social a escala global. Según Joaquín Deón, geógrafo de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del Conicet, estos eventos están transformando ecosistemas y condiciones climáticas de manera irreversible.

PANORAMA CRÍTICO
Informes de Amnistía Internacional y Greenpeace destacan que 2022 fue el año con más incendios forestales a nivel mundial, con Sudamérica como una de las regiones más afectadas. En Argentina, alrededor de 1.300.000 hectáreas fueron arrasadas, afectando ecosistemas clave como el Gran Chaco, la selva paranaense y los deltas del río Paraná. Estas quemas alteran la biodiversidad, desplazan especies y contaminan cuerpos de agua, que generan un impacto duradero en los territorios.

CAUSAS PRINCIPALES
Más de 97% de los incendios en Argentina son provocados intencionalmente, principalmente por intereses económicos relacionados con actividades agropecuarias, urbanización y turismo.
Solo un 0,02% corresponde a causas naturales como rayos en seco. Deón señala que muchos incendios son utilizados como estrategia para transformar bosques en terrenos agrícolas, turísticos o mineros.
REGIONES MÁS AFECTADAS
Provincias como Córdoba, Salta, Chaco, Corrientes y La Rioja concentran la mayor cantidad de incendios. En Córdoba, por ejemplo, se pierden unas 100.000 hectáreas anuales, a pesar de las leyes que prohíben los cambios de uso de suelo en áreas quemadas. El desfinanciamiento agrava la situación: provincias como Entre Ríos cuentan con pocos recursos para combatir el fuego, mientras que cuarteles de bomberos recurren a eventos solidarios para adquirir equipos básicos.

POLÍTICAS PÚBLICAS EN RETROCESO
La falta de coordinación y financiamiento nacional, sumada al retiro de Argentina de programas internacionales como el Protocolo de Kioto y sistemas de alerta temprana, ha debilitado la prevención y el manejo de incendios. Las brigadas comunitarias, esenciales en territorios rurales, enfrentan limitaciones por la falta de apoyo estatal. Además, el cierre de programas educativos y de capacitación ha reducido la capacidad de respuesta ante emergencias.












