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"A contramano del mundo”

La Argentina tiene cada vez menos medidas antidumping

El gobierno desprotege la producción interna. Especialistas desmienten que nuestro país fuera el país con mayor cantidad de medidas proteccionistas.

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   La flexibilización de las medidas antidumping anunciada por el gobierno argentino ha generado preocupación en el sector industrial, que enfrenta un escenario de apertura comercial, atraso cambiario y falta de políticas industriales integrales. Mientras que las principales economías del mundo refuerzan estas herramientas para combatir la competencia desleal, Argentina parece tomar el camino opuesto, debilitando la protección de su producción interna.  

Cambio en las reglas del juego

   El miércoles pasado, el ministro de Economía, Luis Caputo, comunicó a través de X la reducción de la vigencia máxima de las medidas antidumping. De los 5 años actuales con renovaciones ilimitadas, pasarán a 3 años con una única extensión posible por 2 años más. Esta decisión encendió las alarmas en un sector industrial que, según sus referentes, no está preparado para competir en igualdad de condiciones con los productos importados.  

Impacto en la industria local

   La flexibilización del régimen antidumping se suma a las dificultades que enfrentan las empresas nacionales, como el atraso cambiario, la elevada carga fiscal y los altos costos logísticos. Desde la Unión Industrial Argentina y la Fundación ProTejer, advierten que esta medida debilita una herramienta clave para nivelar las condiciones del mercado, desincentiva las inversiones a largo plazo y fomenta la competencia desleal.  

   Juan Ángel Ciolli, presidente de la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN), calificó los cambios como "una barbaridad" y señaló que favorecerán las asimetrías, afectando especialmente a sectores como el textil, ya golpeado por los altos costos en comparación con otros países de la región.  

El contexto internacional

   Al contrario de la tendencia global, la Argentina reduce su protección antidumping en un momento en que países desarrollados, como EEUU y la Unión Europea, fortalecen estas herramientas en el marco de crecientes tensiones comerciales. Según datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Argentina ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en la aplicación de derechos antidumping, con 300 medidas acumuladas desde 1994, por detrás de India, EEUU y la Unión Europea.  

   Sin embargo, en 2023, el país solo mantenía 76 medidas definitivas y una provisoria. Además, el alcance de estas políticas es limitado: en 2022, solo el 1,6% de las importaciones estuvo gravado por derechos antidumping, según datos de la OMC.  

Qué es el antidumping

   El acuerdo antidumping, establecido en 1994 por la OMC, busca combatir prácticas de competencia desleal como el dumping, que consiste en exportar productos a precios inferiores a los del mercado de origen o por debajo de los costos de producción. Estas prácticas pueden desplazar a la industria local y permitir que las empresas extranjeras controlen el mercado para luego fijar precios de manera discrecional.  

Críticas y demandas 

   Los industriales cuestionan la visión del gobierno, que considera suficiente la estabilidad macroeconómica y la desregulación para reactivar la economía. Desde la Fundación ProTejer alertan que la reducción del plazo de las medidas antidumping genera incertidumbre y dificulta la planificación de inversiones a largo plazo. Norberto Fedele, de la Unión Industrial de San Martín, reclama procesos más ágiles para evaluar prácticas desleales, en lugar de debilitar las herramientas existentes.  

Camino incierto

   La expresidenta de la Comisión Nacional de Comercio Exterior, Mayra Blanco, desmiente que el antidumping sea una restricción significativa para las importaciones. Según sus datos, la mayoría de los aranceles aplicados son menores al 100% del valor FOB y no superan el 1,6% de las importaciones totales. Por lo tanto, argumenta que el verdadero problema radica en la falta de un plan industrial que combine políticas de protección con incentivos para la modernización y el desarrollo de la industria nacional.  

   En un contexto donde el proteccionismo crece a nivel global, la flexibilización del régimen antidumping coloca a Argentina en una posición vulnerable, desprotegiendo a sus empresas frente a un mercado internacional cada vez más competitivo.

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