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Crecer entre pantallas

Los niños y adolescentes, nativos digitales, crecen rodeados de dispositivos electrónicos que moldean sus hábitos, su forma de aprender y de relacionarse con el mundo. Este fenómeno plantea tanto desafíos como oportunidades, y requiere de una reflexión profunda por parte de padres, educadores y la sociedad en general.

Mucho se ha estudiado y escrito sobre el impacto de las pantallas en el desarrollo. Algunas investigaciones, por ejemplo, advierten que el uso excesivo de pantallas puede tener consecuencias negativas en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños. Otros trabajos, aseguran que la exposición constante a estímulos visuales y sonoros puede afectar la atención, la concentración y la capacidad de aprendizaje. Incluso, algunos especialistas alertan que el aislamiento social y la falta de actividad física asociada al uso prolongado de dispositivos electrónicos pueden contribuir a problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión.

Sin embargo, las pantallas también pueden ser una herramienta muy útil para el aprendizaje y el desarrollo. El acceso a una gran cantidad de información, la posibilidad de comunicarse con personas de todo el mundo y el desarrollo de habilidades digitales son algunas de las ventajas que ofrece el mundo digital. Y es aquí donde los padres desempeñan un papel fundamental en la educación digital de sus hijos. Claro que es necesario establecer límites claros y realistas, fomentar el uso positivo de la tecnología y promover hábitos saludables. Para eso, se recomiendan algunas estrategias útiles, como mantener conversaciones abiertas con los hijos sobre los beneficios y riesgos del uso de pantallas, escuchar sus opiniones y establecer acuerdos mutuos. Por otra parte, es necesario definir horarios claros para el uso de dispositivos, asegurando que haya tiempo para actividades al aire libre, el juego y la interacción social. Otro consejo es que los padres utilicen herramientas de control parental para restringir el acceso a contenido inapropiado y establecer límites de tiempo. No menos importante será dar el ejemplo personal, es decir, ser un modelo a seguir y limitar el propio uso de dispositivos en presencia de los hijos.

También se aconseja fomentar el uso positivo de las pantallas, esto es, explorar con los chicos aplicaciones educativas y creativas, al mismo tiempo promover la comunicación y enseñar a evaluar la información de manera crítica.

Por otro lado, uno de los mayores desafíos que enfrentan los niños y adolescentes en el mundo digital es el ciberacoso y el grooming. El grooming, en particular, es una práctica cada vez más común en la que un adulto se hace pasar por un menor para ganarse la confianza de un niño y abusar de él.

Es fundamental que los padres estén informados sobre estos peligros y hablen con sus hijos sobre cómo protegerse en línea. En ese sentido, algunas medidas preventivas pueden ser controlar el acceso a internet y asegurarse de que los niños no publiquen información personal y privada en línea; utilizar software que permita filtrar contenido inapropiado y bloquear sitios web peligrosos y fomentar la comunicación creando un ambiente de confianza en el que los hijos se sientan libres de hablar sobre cualquier situación que les preocupe.

La crianza de los niños en la era digital plantea desafíos. Sin embargo, con la orientación adecuada, los padres pueden ayudar a sus hijos a aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece el mundo digital, al tiempo que los protegen de los peligros. Es fundamental establecer un equilibrio entre el mundo online y el mundo real, fomentar el desarrollo de habilidades digitales y promover hábitos saludables. ¿Cómo podemos ayudar a los niños a desarrollar un pensamiento crítico frente a la información que encuentran en internet?, ¿Qué papel deben desempeñar las escuelas en la educación digital de los estudiantes? y ¿Cómo podemos crear comunidades más seguras en línea para proteger a los niños y adolescentes?, son algunas de las preguntas que pueden ser utilizadas como disparadoras para seguir reflexionando con la ayuda de otros padres.

La proliferación de las tecnologías digitales no es un fenómeno que se pueda detener o revertir. Lo que sí se puede hacer es orientar su uso para que favorezca el bienestar del conjunto de la sociedad y el desarrollo integral de las nuevas generaciones, sin olvidar que el progreso tecnológico no debe ser un fin en sí mismo, sino un medio para que la gente viva mejor.

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