El desbocado precio del limón
Factores climáticos, merma de la producción, aumento de costos y erradicación de plantaciones explican el fenómeno.

El precio del limón alcanzó un promedio de $7.000 la semana pasada en verdulerías, un incremento significativo impulsado por factores que afectan principalmente a Tucumán, la mayor productora del país y principal abastecedora tanto del mercado interno como del exportador. Entre las causas se encuentran la reducción de tierras destinadas al cultivo, condiciones climáticas adversas, falta de inversiones en el sector y una calidad disminuida de la cosecha.
Según la Unión Frutihortícola Tucumana, el aumento del precio se debe esencialmente a la escasez: la baja oferta, combinada con costos de producción más altos, ha generado este fenómeno, a pesar de que la demanda no ha crecido proporcionalmente.
Clima y costos
El año 2023 presentó desafíos excepcionales para los productores de limón en Tucumán. Sequías prolongadas y lluvias insuficientes afectaron la floración, reduciendo el volumen de fruta disponible. Además, las heladas dañaron los brotes florales, comprometiendo la cantidad de limón apto para el mercado fresco.
La falta de lluvias también dificultó los tratamientos fitosanitarios necesarios, disminuyendo aún más la calidad de la fruta. Esto ha resultado en altos porcentajes de descarte, con una gran parte de la cosecha destinada a la industria y no al mercado interno.
Los costos de producción han escalado notablemente, incluyendo aumentos en salarios, combustible y logística. Actualmente, cosechar una maleta de 18 kg cuesta entre $14.000 y $15.000, y al sumar fletes y otros gastos, el costo final es insostenible para muchos productores.

Crisis estructural
La superficie dedicada al cultivo del limón ha disminuido entre un 15% y un 20%, reemplazada en su mayoría por caña de azúcar. De las 40.000 hectáreas restantes, aproximadamente la mitad enfrenta condiciones subóptimas debido a años de falta de mantenimiento y menores retornos económicos.
El recorte en insumos esenciales como fertilizantes y fumigación ha reducido la productividad, generando un círculo vicioso que impacta negativamente en las temporadas futuras.
Importaciones y competencia desigual
Para paliar la escasez, la Argentina comenzó a importar limones de países como Egipto, España y Chile. Si bien estas importaciones pueden aliviar momentáneamente los precios, exponen a los productores locales a una competencia desigual debido a los mayores costos laborales e impositivos en Argentina. Por ello, los productores solicitan al Gobierno medidas impositivas que permitan competir en mejores condiciones.
¿Qué esperar de los precios?
Aunque la importación de limones y el ingreso de nueva cosecha del norte argentino podrían aumentar la oferta en las próximas semanas, los productores advierten que los precios no volverán a los niveles anteriores. Señalan que el valor previo era insostenible y perjudicaba tanto a productores como a comerciantes.
Si bien se espera cierta moderación en los precios para febrero, los desafíos estructurales del sector —como la baja productividad y los altos costos— deben ser abordados para garantizar la sostenibilidad de la producción y estabilizar el mercado a largo plazo.
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