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Rafael del Blanco: "Jamás me arrepiento de lo que he hecho, sino de lo que no he hecho"

Rafael Del Blanco, es uno de los sacerdotes más reconocidos de la comunidad chaqueña. Su fe y su acompañamiento a la sociedad fueron marcas que no se van a borrar. Polémico con sus declaraciones, de pensamientos duros y certeros, Rafael deja al Chaco para seguir construyendo su sacerdocio en tierras europeas. Su comunidad no lo olvidará y el agradece cada una de las muestras de cariño.

En esta nota, hablamos con el cura que próximamente está partiendo en búsqueda de fortaleza espiritual y nuevos rumbos que recorrer. 

El padre Rafael viene de la zona rural de Machagai. Nació el 24 de julio de 1962, en el Lote 23, al sur de Machagai y ahí estuvo hasta los 7 u 8 años, y luego se trasladó con toda su familia al pueblo por el tema de la escuela.

-          ¿Hace cuantos años que sos sacerdote?

He sido ordenado sacerdote dentro del Instituto Misiones Consolata para las misiones extranjeras, el 16 de octubre de del año 1993 en mi ciudad natal; por lo cual tengo 31 años de ministerio sacerdotal. 

-          ¿Es fácil llegar a ser sacerdote?

Diría que es tan fácil y tan difícil como cualquier estado de vida, soltero, consagrado o casado. Creo que es una elección de vida, que tiene sus reglas como las hay en el matrimonio o la soltería. Cada quien elige el lugar, la opción y la profesión donde desplegar los talentos que Dios le ha dado y a la hora de escoger donde jugarse, creo, se elige la opción de vida que más coincide con los sueños e ideales personales que cada uno tiene. Como toda en la vida hay luces y sombras momentos de dudas, miedos e inseguridades, caídas y levantadas. Al final termina prevaleciendo, ese fuego inicial o primer amor que hay que encenderlo una y otra vez.

-          ¿Cuándo y cómo fue que sentiste el llamado de Dios?

Cuando superamos la adolescencia, uno comienza a preguntarse ¿qué hacer con la propia vida?, ¿dónde afianzar el proyecto de vida personal? Eso a veces resulta complicado, porque uno busca seguridades y claridad, y en esa instancia no hay claridad ni seguridades, solo muchas preguntas, dudas, miedos y pocas respuestas. Creo que Dios va creando las circunstancias oportunas, y envía siempre personas que ayudan creando situaciones en la vida de la persona que exigen una respuesta aun en medio de un tembladeral.  A nadie se le aparece un ángel durante el llamado ni nada por el estilo, el llamado sucede en lo cotidiano, en ese contexto, aparecen personas y situaciones que van como dirigiendo ese llamado y esperando de algún modo una respuesta, hasta que la respuesta ya no se puede aplazar y entonces uno da el salto hacia el vacío. El tiempo confirmará después que no era un salto al vacío, sino justamente un salto que nos coloca en los brazos del mismo Dios.

-          ¿Qué pensas de la falta de vocación que existe en la actualidad?

Creo que la falta de vocaciones tiene que ver con el contexto cultural y social muy complejos. La vocación exige un contexto familiar nutrido en valores, hoy la familia está en una profunda crisis incluso de identidad, ¿cómo podrán surgir vocaciones de allí? El contexto ideológico, científico, tecnológico, pareciera no dejarle espacio a la fe, y sin fe no es posible el surgimiento de vocaciones. Las nuevas generaciones están aturdidas y muy dentro del ruido estruendoso del mundo. Tik Tok, Instagram, y todas las aplicaciones que nos invaden sin pedir permiso, le están dando a la inteligencia artificial supremacía, entonces es obvio que en medio de tanto ruido y congestión no exista la posibilidad de escuchar a Dios. Por ultimo creo que la Iglesia y especialmente nosotros los pastores y los consagrados no inspiramos en los jóvenes el encanto de una opción de vida que les resulte atractiva.

-          ¿Por qué elegiste la práctica de tu ministerio sacerdotal en el estilo carismático? 

Porque creo que el "Movimiento Carismático", que es un movimiento eclesial, fruto del Concilio Vaticano II, ha generado en la Iglesia un aire nuevo. Esa iglesia aburrida, tediosa que ya no convocaba a nadie por lo herrumbrada, recibe de parte de este movimiento, y de los miles de movimientos que hay, como un espíritu nuevo, un nuevo envió que estará marcado por la alegría, por los aplausos y los cantos festivos y la vida comunitaria. La liturgia tan distante del pueblo y tan acartonada recibe un sacudón del espíritu que claramente expresa de manera inobjetable "el hoy del espíritu", que es siempre nuevo, creativo y respondiendo a los desafíos del tiempo presente. Comprendí enseguida que ese era mi estilo porque es el estilo que el Espíritu Santo le reclama a la iglesia de hoy, y la prueba está en la respuesta masiva que el pueblo da a este tipo de celebraciones

-          Sos un referente del movimiento, te siguen muchas personas, ¿sentís que esta es tu misión?

Claramente me siento un referente de ese nuevo modo de ser iglesia y aunque a muchos no les guste o les cueste comprender, los entiendo, pero tengo en claro que yo debo responder como pastor al pueblo y al sentido de fe del pueblo que raramente se equivoca y va confirmando la obra de Dios. Yo tengo no uno sino miles de testimonios a lo largo de tantos años de misas y adoraciones con estas características en la que la gente me dice: "padre por primera vez en su misa y adoración, sentí a Dios, me encontré con Dios y volví a la iglesia y a la misa por esa razón," con eso esto está todo dicho, no hay nada más que agregar.

-          Tus misas por y para los enfermos son muy concurridas ¿Cuándo te diste cuenta del poder que tenías?

La verdad es que yo no tengo ningún poder, en todo caso lo que se manifiesta en el ministerio de cualquier sacerdote es el poder y el amor de Dios, por supuesto si el sacerdote se deja usar por eso poder y ese amor. Lo he dicho muchas veces yo no he sanado jamás a nadie, fue la misma fe de la gente la que produce la sanación. En todo caso yo, y muchos sacerdotes que hacemos estas misas, somos los canales, las herramientas, que Dios utiliza para actuar su amor y poder sanar a la gente como lo hizo cuando estuvo en el mundo y como lo sigue haciendo hoy, a través de la iglesia administradora de los sacramentos de la sanación y de la salvación.

-          Dejas el Chaco para irte a Roma, ¿Qué te vas a hacer?

Después de 31 años de vida sacerdotal la Iglesia me pide un tiempo que se va a repartir en dos partes: el primero en el norte de Italia muy cerca de Turín para rezar mucho y compartir con otros sacerdotes una experiencia de vida comunitaria; luego la segunda parte será en Roma para un periodo de agiornamento y estudio que no se por cuánto se prolongara. Quiero dejar en claro que esta experiencia fue consensuada con el Obispo con el total acuerdo de mi parte. Me parece algo providencial estar en Roma durante el año jubilar, algo que creo Dios ha pensado para mí. 

-          ¿Qué es lo mejor que te llevas de acá?

El amor absoluto de la gente, las redes sociales están inundadas de ese amor que me despide. Eso me llevo, el abrazo, el agradecimiento, las lágrimas y los miles de buenos deseos, besos y caricias al alma que recibo todos los días como pago por tanto amor dado. 

-          Pasaste por varias localidades y puntos del mundo, si tuvieras que elegir, ¿cuál sería tu lugar preferido? 

No existe en mi corazón un lugar preferido, elegiría a todos, porque en cada lugar viví una experiencia única e irrepetible. Pase por Colombia, Londres, Italia, Corea del Sur y ya en Argentina, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Pirané, Formosa, Basail, Colonia Baranda, Resistencia y las localidades adonde llegamos con "Arde tu Corazón" y las misas, Barranqueras, General, San Martin, Quitilipi, Machagai. Cada lugar es tan único, diverso y por eso llevo en mi corazón la impronta rica y variada de la iglesia universal, y eso me hace a mí también un hombre universal. No soy de aquí ni soy de allá, soy de todos. 

-          Fuiste un hombre muy comprometido con la sociedad, ¿Pensas que eso te trajo alguna consecuencia negativa?

Yo normalmente jamás me arrepiento de lo que he hecho, sino más bien de lo que no he hecho. Mi espíritu es un espíritu inquieto y libre, muchos no comprenden eso y juzgan desde el desconocimiento. A veces, cuando leo opiniones sobre mí en las redes sociales, digo: "pero si no me conocen, no saben quién soy yo". Pero entiendo perfectamente que ese es el precio que hay que pagar por la exposición pública y mi principio siempre será: "prefiero que me juzguen porque lo que hago y no porque lo que no hago". Mi compromiso absoluto con el Chaco, no tiene nada que ver con búsqueda de protagonismo o fama, tiene que ver con mi esencia, yo soy un espíritu inquieto, potenciado por el magisterio de Francisco que ha dicho: "Prefiero una iglesia embarrada, pero en la calle que una iglesia pulcra, pero encerrada en el templo". Por eso no creo que haya consecuencias negativas en mi accionar, en todo caso hay siempre consecuencias cuando el amor nos impulsa a salir y abandonar nuestra zona de confort, para entreverarnos con el pueblo. Y si eso exige pagar un precio, bienvenido sea ese precio.

-          ¿Cuál es tu relación con la iglesia hoy? ¿Dejas de ser cura? 

La misma de siempre, plena comunión con el obispo y mis hermanos sacerdotes. Me voy a Italia, Turín y Roma, para ser más cura todavía.

-          Sos un hombre de fe y pensante ¿Cómo ves la realidad espiritual hoy? 

 Hace poco publique un libro que se titula "Hacia la reconstrucción del hombre roto", que trata sobre la crisis de valores en contexto global.  Creo que vivimos como civilización tiempos muy complejos, estamos a punto de dar un salto como humanidad de consecuencias imprevisibles, ya que estamos a muy pocos años de un cambio de paradigma en relación a todo lo que conocemos como humanidad y se está instaurando una nueva conciencia universal fruto de las nuevas corrientes ideológicas que claramente nos proyectan hacia una civilización "sin Dios y sin Prójimo". Eso me preocupa mucho, porque los cambios se van dando de manera muy veloz y nos encuentra casi siempre desprevenidos y sin las herramientas de la reflexión.  El mundo científico y tecnológico le está quitando al ser humano la capacidad de preguntarse, reflexionar, meditar y rezar sobre la realidad, porque todo se impone de manera abrupta e irreflexiva.

-          ¿Y la política y lo social? 

El contexto político y social en nuestra Patria es muy complejo, porque hay una crisis monumental de modelos, de instituciones y de liderazgos.  Nadie cree en nada y el camino elegido ante tanto desencanto es la furia. Por eso será quizá que la imagen más emblemática de lo político y social en la Argentina de hoy sea una motosierra.  El método escogido es destruir, destruir, destruir, veremos quien sobrevive política y socialmente a esta debacle.

-          ¿Porque la gente se alejó de la iglesia? Y los que lo han hecho, ¿se han alejado también de Dios?

Cuando alguien se aleja de algo, o de alguien, es porque no encuentra en ese lugar las respuestas o la contención que busca. La Iglesia se ha dado cuenta, a lo mejor, demasiado tarde que perdido esa capacidad de dar respuestas a las nuevas preguntas que le está formulando el mundo, y creo que ha tenido dificultad también para contener esa humanidad rota y sufriente, manteniéndose distante e indiferente frente a ese sufrimiento. Creo que por arraigarse más en lo jerárquico e institucional perdió la mística del sentimiento y el amor a la hora anunciar el evangelio. Por mucho tiempo la Iglesia fue mucho más doctrina que amor, mucho más preceptos y reglas canónicas que compasión, misericordia y perdón.  Francisco nos está devolviendo todo eso, ojalá no sea demasiado tarde.  Es obvio que al perder a la Iglesia la gente de algún modo pierde también a Dios, es decir la fe; sin embargo, Dios encontrará siempre el modo de conectarse con aquellos a los que incondicionalmente ama, incluso más allá de la iglesia como ámbito e institución.

-          ¿Cuáles son los proyectos que se vienen en lo personal y espiritual? 

Seguir creciendo, aprendiendo y por sobre todas las cosas seguir cualificando mis capacidades humanas y también espirituales para amar más. Quiero amar cada día más y eso exige un trabajo personal de continua conversión y reedición de uno mismo, para que cada día uno mejore como ser humano, persona, y como hijo de Dios.

-          Por último, ¿Qué mensaje le dejarías a los que te siguen?

Lo que les estuve diciendo todo el tiempo en estos últimos meses: que del amor se trata; que no desperdicien energías en responder desde el rencor, el odio, el resentimiento y la envida. Que la respuesta incluso hacia aquel que nos maltrata debe ser siempre desde el amor, porque todo lo que hacemos en nombre del amor es ganancia y todo lo que hacemos en contravía del amor es tiempo perdido.

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