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Lancia Thesis, el incomprendido

Europa es un mercado muy peculiar y, sobre todo, muy apegado a las marcas y desde hace algo más de 20 años determinados segmentos fueron quedando como terreno exclusivo del famoso trío alemán: Audi, BMW y Mercedes.

Por este motivo, mientras marcas como Génesis (la firma de lujo de Hyundai) o Infiniti triunfan en otros mercados menos prejuiciosos como el americano, en Europa se ve cómo poco a poco van desapareciendo marcas y alternativas lujosas.

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Lo peor de todo para el Viejo Continente es que también se están cerrando las puertas a otros productos no europeos que eran y siguen siendo excepcionales y que su único pecado fue el no tener acento alemán.

Uno de los ejemplos más claros de un excelente auto que pagó cara la "portación de marca" es Lancia, que en 2001 presentó su último gran coche, el Thesis, que se mantuvo en el catálogo hasta 2009 y, aunque contó con un sucesor, en realidad el nuevo Thema era un Chrysler disfrazado.

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VÍCTIMA DEL DIÉSEL

El Lancia Thesis tenía un diseño neoclásico muy atractivo y un interior repleto de lujo y diseño como solo los italianos son capaces de hacer. Sus butacas de cuero se reían de las de los rivales alemanes y su carrocería tenía un estilo y personalidad que lo hacían destacar en medio del tráfico.

Por desgracia, el motor Diésel 2.4 JTD, el más demandado en esa época, no fue un ejemplo de fiabilidad, aunque cuando funcionaba andaba de maravillas y los motores nafteros, mucho más fiables, no tenían mucha demanda en unos años en los que Europa amaba el gasoil.

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Esa es la clave de por qué a los grandes coches de esa generación no los quiere nadie, sin importar las fallas de las marcas establecidas. ¿Cuántos BMW de su quinta generación rompieron la cadena de distribución? ¿Qué pasaba con los tristemente famosos frenos SBC de los Mercedes W211 programados para fallar después de un número de frenadas y el fatídico código de avería C249F?

Hoy se puede conseguir un Thesis a muy buen precio ya que las agencias de usados lo consideran "un clavo", pero su mantenimiento sigue siendo el del coche de gran lujo.

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