El virus sincicial respiratorio puede ser derrotado con prevención
El VSR provoca más de 14.000 hospitalizaciones cada año en la Argentina y su impacto es especialmente grave en mayores de 50 años con enfermedades crónicas

El VSR es el principal agente de infecciones respiratorias agudas en lactantes. Aunque suele presentar síntomas leves, hasta un 30% de los casos pueden derivar en complicaciones graves como bronquiolitis o neumonía, sobre todo durante la primera infección. Este virus es responsable de un tercio de las muertes infantiles en el primer año de vida.
En adultos mayores de 50 años, especialmente aquellos con comorbilidades como EPOC, insuficiencia cardíaca o diabetes, el VSR puede provocar cuadros graves que requieren hospitalización, con estancias promedio de 3 a 6 días y, en algunos casos, ingreso a cuidados intensivos.
Transmisión y diagnóstico
El VSR se transmite por secreciones respiratorias, ya sea a través de gotas al toser o por contacto directo. Su circulación aumenta en otoño e invierno, impulsando consultas e internaciones pediátricas. A menudo, el diagnóstico se dificulta por la similitud de sus síntomas con otras enfermedades respiratorias y la falta de pruebas rutinarias.
Prevención, herramienta clave
La prevención es fundamental para reducir el impacto del VSR. Las medidas incluyen:
• Vacunación: en lactantes, la inmunización durante el embarazo (semanas 32-36) permite transferir anticuerpos al bebé, protegiéndolo en los primeros meses de vida. En la Argentina, esta vacuna forma parte del Calendario Nacional.
• Hábitos saludables: evitar el contacto con personas enfermas, mantener una buena higiene y consultar al médico ante síntomas iniciales.
• Protección en adultos mayores: vacunarse y manejar adecuadamente las enfermedades crónicas ayuda a prevenir complicaciones.
El doctor Litewka subraya que la baja percepción del riesgo asociado al VSR limita su control, pero las vacunas disponibles son efectivas y seguras. En el marco de la Semana Mundial del VSR, se destaca la importancia de la atención médica temprana y la concienciación para prevenir complicaciones respiratorias graves.
Cuáles son los síntomas
Los síntomas de la infección por VSR son similares a los de cualquier otra enfermedad respiratoria y pueden variar desde el cuadro de un resfriado hasta neumonías potencialmente graves. Por eso, es difícil obtener un diagnóstico. Esta dificultad diagnóstica se ve agravada por la falta de pruebas de diagnóstico de rutina, lo que contribuye a un bajo nivel de conciencia y, en muchos casos, la subestimación de la carga viral de la enfermedad.
En las tomografías, las neumonías causadas por VSR pueden mostrar un patrón de consolidación en hasta el 60% de los casos, lo que las hace indistinguibles de las neumonías bacterianas en estudios radiológicos.
Cómo se transmite
La transmisión del VSR se produce a través de las secreciones respiratorias, como las gotitas que se diseminan al toser o estornudar, y por contacto directo. Cada año, durante los meses de otoño e invierno, el aumento de la circulación del VSR genera un incremento en las consultas pediátricas ambulatorias y en las internaciones hospitalarias, particularmente en niños menores de un año.
Sin embargo, habitualmente se pasa por alto es que este virus también afecta gravemente a los adultos mayores, especialmente a aquellos que ya padecen de enfermedades crónicas como EPOC, diabetes o insuficiencia cardíaca.
En aquellos que tienen más de 65 años o poseen un estado de salud delicado, una infección por VSR puede causar neumonía y requerir hospitalización. La internación puede durar en promedio de tres a seis días y hasta el 31% de los pacientes puede requerir cuidados intensivos.
En cuanto a las enfermedades preexistentes, por ejemplo, el asma aumenta el riesgo de hospitalización por VSR hasta 2,5 veces, la EPOC hasta 13,4 veces, y la insuficiencia cardíaca hasta 7,6 veces.
Cómo se previene
Ante este panorama, la prevención es clave. Es esencial que tanto los adultos mayores como sus cuidadores sean proactivos en la prevención de enfermedades respiratorias. Mantener al día las vacunas es vital para reducir el riesgo de infección por VSR, especialmente en poblaciones vulnerables, como los mayores de 60 años.
Además, adoptar hábitos de vida saludables, como evitar el contacto cercano con personas enfermas y consultar a un médico ante los primeros signos de infección respiratoria, puede prevenir no solo el VSR, sino también otras enfermedades respiratorias virales que pueden derivar en complicaciones graves.
Para los lactantes menores de 6 meses, el grupo más vulnerable, la vacunación materna se presenta como una medida preventiva eficaz. La vacunación durante el embarazo, administrada entre las semanas 32 y 36 de gestación, permite que los anticuerpos se transfieran al bebé a través de la placenta, ofreciendo una protección crucial contra la bronquiolitis y otras formas graves de infección respiratoria causadas por el VSR.
En la Argentina, la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) destinada a personas gestantes (que debe aplicarse entre las semanas 32 y 36 de embarazo), es parte del Calendario Nacional de Vacunación.
El riesgo asociado a la infección por VSR no es reconocido a nivel general, en parte por la similitud de su presentación con otras enfermedades respiratorias y por la complejidad de los estudios necesarios para su confirmación. Las vacunas disponibles para el VSR han demostrado efectividad y seguridad.
El VSR, que a veces se manifiesta como un simple resfriado, tiene el potencial de provocar consecuencias graves, especialmente en aquellos con comorbilidades. Por ello, es crucial recordar la importancia de consultar al médico para conocer las formas de prevención y buscar atención temprana ante cualquier síntoma, a fin de evitar complicaciones respiratorias severas.












