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Última ganadora del premio internacional Ribera del Duero

Magalí Etchebarne: "Es muy difícil escribir lo que uno quiere"

En su libro "La Vida por Delante", con maestría, inteligencia y humor, los cuentos revelan la vida de unos personajes en constante batalla con el dolor.

Entre las frases que marqué de los libros que leí de Magalí Etchebarne hay una que destaco particularmente: "Su abuela le dijo una de esas tardes en las que monologaba, un poco hipnotizada como solía estar por ciega y perdida en el bosque quemado de su mente, que una mentira puede fundar una familia".

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Etchebarne es de Remedios de Escalada, provincia de Buenos Aires. Estudió Letras y trabaja como editora. Escribe desde pequeña y también publicó poesía, "Cómo cocinar un lobo".

Se lee en su libro de cuentos Los mejores días (2017, Tenemos las máquinas). Pero hay otro, La vida por delante (2024, Páginas de espuma), que es tan bueno como el primero. De hecho, le valió este año el prestigioso Premio Internacional Ribera del Duero. El mundo literario, entonces, dejó de murmurar su nombre para gritarlo.

El jurado fue presidido por Mariana Enriquez, quien dijo: "Magalí Etchebarne es de las autoras más auténticas que he leído. No hay postura ni solemnidad en su escritura. Encuentra humor en la tragedia y sale de la tristeza con rabia y ternura. Su estilo es pura frescura e inteligencia".

Sus relatos, de tan tajantes, se incrustan en los lectores. Hablan de parejas desgastadas, de cómo nos marcan las familias para bien y para mal.

Del dinero: "¿Cuánto puede determinar el dinero en la felicidad de una familia? En la nuestra se vivía como una enfermedad mortal que estábamos combatiendo con aspirinas. Así se abrió ante nosotras un precipicio. ¿Era real que podíamos ser pobres? ¿Era esto ser pobres? Bueno, no lo sé. Nosotros lo afrontábamos con unas vacaciones en la montaña" (en Los mejores días). O: "¿Cuánto puede durar una historia de amor si sabemos cuál es la verdad que nos une?".

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Tapa del libro "La vida por delante", de la escritora argentina Magalí Etchebarne.

El paso del tiempo: "A veces el pasado son cajas adentro de otras cajas que uno va abriendo a medida que se las encuentra en la memoria y adentro tienen un mensaje".

En La vida por delante "Qué es lo que tiene que pasar para que una pareja implosione. Está la puñalada de la traición, la amante afilada que desgarra órganos y abre una herida que a la larga se infecta y envenena, pero también, piensa Ana, está la muerte lenta del amor. Este tipo de agonía geronte con discapacidades nuevas, incluso a veces sorpresiva. Un día volvés de una fiesta de disfraces y el otro no se puede sacar más el traje, se convirtió para siempre en un mono, Frankenstein, una heladera, un presidente bruto que se mueve por la casa como si fuese el rey. Después, es un arte oriental concentrarse en los detalles, fijar la atención a lo que permanece reconocible, rasgos adultos en un bebé, cuando desayuna mirarle entre las cejas y no a la boca, dormir en habitaciones separadas, evitar el sexo, viajes en auto con silencio telepático".

-¿Cuál es la sensación que tenés con tu propia escritura?

- Es difícil escribir lo que se quiere escribir: en general, me pasa que tengo una idea y me cuesta mucho encontrar una versión que me guste, decir lo que quiero decir, que pase en el texto lo que yo fantaseo que ocurra.

Por lo general me pasa que la idea aparece cuando estoy escribiendo. Incluso a veces el mismo hecho de escribir es casi como un ejercicio un poco como psicomágico para calmar mi mente: escribo la idea para que mi mente se calme, la vea escrita, digamos, y después sigo escribiendo.

Y ahí lo que me pasa es que a veces me frustro porque es difícil escribir. A la vez que es hermoso, es difícil. A veces me trabo, siento que el texto no refleja la voz, el tono, o que me estoy yendo por las ramas. Para mí es un trabajo muy artesanal. 

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