Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°

El desgarrador testimonio de una joven que denunció falsamente a su padre por abuso y ahora lucha para que lo liberen

Cuando Jazmín Carro tenía 14 años, una discusión familiar cambió su vida para siempre. En un momento, dice, de enfado y frustración, acusó a Julio, su padre, de haber abusado sexualmente de ella durante su infancia. Lo que comenzó como "un arrebato", según describe, terminó convirtiéndose en una denuncia formal que resultó en la condena del progenitor a 15 años de prisión por abuso sexual continuado y corrupción de menores.

Hoy, casi cinco años después, Jazmín asegura que su acusación fue falsa y busca desesperadamente que las autoridades reevalúen el caso. "La historia la tomé de algo que le pasó a una amiga muy cercana. Lo hice mío y dije cómo que me pasó a mí cuando en realidad no fue, no pasó nunca eso. Las cosas han llegado muy lejos. Me arrepiento y quiero que lo saquen de la cárcel", dice en una entrevista en exclusiva con EL ESPAÑOL.

La discusión que desató la denuncia ocurrió durante un almuerzo familiar. Según relata Lorena, madre de Jazmín, todo comenzó cuando Julio reprendió a su hija por su comportamiento. "Estaba siendo irrespetuosa, y él le marcó límites como siempre lo hacía. Pero esta vez, Jazmín reaccionó de una forma completamente inesperada", cuenta al teléfono.

Su relato formó parte de una jornada sobre Falsas Denuncias que se desarrolló el pasado 20 de noviembre en el Salón Azul del Congreso de la Nación, con motivo de la presentación del proyecto de ley que impulsa la senadora Carolina Losada para modificar el Código Penal y así agravar las penas de quienes radiquen acusaciones fraudulentas.

acusacion2.jpg
La impulsora del proyecto de ley contra las falsas denuncias, la senadora Carolina Losada, le brindó un cálido abrazo a Jazmín durante su conmovedor testimonio.

 Allí, durante su exposición, conmovió a todos los presentes al contar su historia. Reveló que, tras la denuncia inicial, y con el paso de los días, decidió contarle la verdad a su madre. Confesó que la acusación contra su padre había sido un engaño, producto de un enojo, y comenzó el camino de aclarar el hecho a la Justicia, hasta ahora sin éxito.

Para ese entonces, asistía a un colegio "que apoyaba el feminismo, o el hembrismo", y en el cual solían darse "discursos constantes del odio hacia el hombre". En ese contexto, la joven tomó como propia la historia de una amiga, verdadera víctima de abuso, y decidió utilizarla para castigar a su padre.

"Le dije a mi mamá que me había manoseado años atrás. Ella sin dudarlo lo enfrentó, y después de un rato de ellos discutiendo, fuimos al Polo de la Mujer a radicar y denunciar y pedir ayuda para mí", recordó.

Pero una vez que se llegó a la Secretaría de Lucha Contra la Violencia a la Mujer y Trata de Personas cordobesa, Jazmín no se encontró lo que esperaba. "En ese lugar no solo nunca me ayudaron ni me contuvieron, sino que se aprovecharon de mí, me hicieron pararme sola con 14 años a hablar con alguien, y solo le conté lo que había pasado, ni más ni menos. Que le dije a mi mamá que mi papá me había tocado mis partes íntimas tiempo atrás", contó. Y, en esa línea, amplió: "Nunca me preguntaron si era verdad o si mentía, y no sólo no dudaron de mí, sino que me hicieron una revisión médica muy invasiva para ver si había sido ultrajada en algún momento".

"Una adolescente de 14 años que nunca había tenido ni siquiera novio tuvo que abrir las piernas ante un hombre adulto desconocido. Ahí comenzó todo el maltrato, ya no solo hacia mi padre, sino también hacia mí", lamentó, acongojada.

Un año después de esa instancia, Jazmín supo que no había sido sometida al procedimiento correcto, debido a que solo un médico tiene la potestad de firmar una declaración. "Y no sólo eso: se tomaron el trabajo de poner que en esa revisación yo dije que mi papá me obligaba a chuparle el pene. Cosa que no solo nunca pasó, sino que nunca dije. Y pasó de una acusación de abuso simple a un abuso con acceso carnal y todos los agravantes", puntualizó.

En ese momento, la falsa denuncia que había hecho Jazmín alcanzó consecuencias que la joven jamás hubiera imaginado. Indicó que no le brindaron la asistencia psicológica necesaria, y que a su papá no le permitían acercarse a ella, a su mamá y sus dos hermanos. "No lo dejaron volver a casa, a su hogar, solo por una acusación de manoseo, que ni siquiera sabían si era verdad. Sacaron a un hombre de su hogar, rompiendo desde un primer momento y casi con prioridad a una familia por completo.", enfatizó.

A su vez, y luego de confesar el engaño, sostuvo que en el Polo de la Mujer de Córdoba le dijeron que debían continuar con la investigación en curso.

acusacion.jpg
A sus 14 años, Jazmín Carro presentó una falsa denuncia por supuesto abuso sexual contra su padre.

"Yo y toda mi familia, confiables a la Justicia de que iba a hacer su trabajo como debía, y al ver la realidad, casi un año después, me llevaron a una pericia psicológica previa a la Cámara Gesell, cuyo único objetivo era manipularme y hacerme entender que era una mujer abusada. Sin experiencia, mi mamá no puso algún perito de parte, e hicieron lo que quisieron. Crearon una historia de abusos repetidos en mi cabeza y me hicieron entender que yo sí había dicho lo del sexo oral. ¿Cómo? Empiezan queriendo entrar en confianza, preguntándote cosas personales, como con quién vivo, cómo vivo, cómo es mi casa, qué hago cotidianamente, qué cosas me gustan hacer, si vamos o no de vacaciones… Y toda esa información la van usando para armar una historia perfecta y condenar a un hombre", subrayó.

La experiencia con esta psicóloga, dijo, no fue buena. "Se encargaba de armar la historia y decirme cómo había sucedido un abuso en casa, y no solo uno, sino que por mucho tiempo. Cuando intentaba decir que eso no fue así, que yo no viví eso, me decía que podía ser que yo lo haya olvidado, pero que es normal, que suele pasar. Y creaba en mi cabeza cómo mi papá supuestamente me llevaba a mi pieza o a la suya", recordó.

Tras una nueva Cámara Gesell, durante la cual Jazmín siguió la línea sugerida por la profesional y contó todo lo hablado durante las sesiones, pero a partir de un relato genuino de ella, la Policía de Córdoba detuvo a su papá.

"Ahí noté que las cosas se habían ido demasiado lejos. Hablé con mi abuela, le conté lo que pasó y que había mentido. Me acompañó a decir la verdad, pero no me dejaron. Aunque a ella le tomaron la declaración de lo que yo dije. Pasó el tiempo y busqué reiteradamente decir esto a las fiscales a cargo, pero nunca me permitieron. Me mandaron a terapia, al principio solo conseguimos una asistencia de la víctima, que también depende del Gobierno, como el Polo de la Mujer, y solo quería lo mismo, que yo dijera que era una víctima", contó ante los presentes en el Salón Azul del Congreso.

Al notar que su hija solía salir llorando de las sesiones, Lorena cambió de rumbo y decidió contratarle una psicóloga privada. "Con ella fue la primera vez que tuve terapia. Ella no me hablaba del caso, sino de mi. De mi vida cotidiana, de cómo vivía Jazmín en el día a día. Y no solo como supuesta víctima", destacó la joven.

Poco tiempo después, su psicóloga renunció al instituto de turno y comenzó a tratarse con otra profesional. Ella, según su testimonio, la escuchó y la ayudó a entender cuáles eran sus derechos en este caso.

Ya con 17 años, y con su padre que ya llevaba dos años detenido y tres alejado de su familia, Jazmín fue contactada desde Tribunales. Le ofrecieron una abogada, a la cual se negó rotundamente, y le pidieron que se someta a una entrevista técnica. Sin embargo, al llegar a esa instancia se dio cuenta de que la profesional a cargo era la misma perito que había encabezado las pericias previas y las Cámaras Gesell a las que había asistido.

"Con mi mamá nos negamos a que fuera la misma, pero el abogado dijo que no iba a influir, ya que solo era una entrevista donde yo afirmaba mi voluntad de declarar en el juicio, y no podía dar su opinión o hacer algún tipo de análisis", señaló.

Al llegar al día del comienzo del juicio, Jazmín mantenía la esperanza intacta de poder declarar para buscar la liberación de su papá. "En la primera audiencia no sucedió, pero pasó algo más terrible para mí. Al finalizar nos dejaron entrar a saludar a mi papá, ya que hace tres años que no veía a sus hijos", dijo, y rompió en llanto nuevamente.

 En 2022, el caso llegó a juicio. Julio, el padre de Jazmín, enfrentó cargos de abuso agravado basados en las declaraciones iniciales de su hija y en los informes psicológicos. Durante el proceso, la defensa solicitó que se permitiera a Jazmín testificar para retractarse, pero su solicitud fue rechazada. "Desde el primer día que le conté a mi mamá que todo era mentira, nadie nunca me quiso escuchar. Siempre me trataron mal, nunca me dejaron poder hablar de vuelta, y fui a todos lados para poder hacerlo. Hasta el día de hoy no puedo hacerlo, pero sigo esperando que se me escuche", concluyó Jazmín su presentación en el Congreso.

El juicio concluyó con la condena de Julio a 15 años de prisión, de los cuales lleva cumplidos 4 años y 8 meses, por tres delitos: abuso sexual continuado, abuso sexual con acceso carnal y corrupción de menores.

Más de falsas denuncias+ Ver todas
Te puede interesar