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Capítulo con cambios en el rumbo y una economía que tocó fondo

Para los argentinos se va con 2024 un calendario cargado de cambios en distintos aspectos de la vida nacional, rodeados de un contexto árido a raíz de una economía que el kirchnerismo dejó colapsada y ante la cual el nuevo gobierno buscó frenar el derrumbe -y el riesgo de un estallido- mediante la instrumentación de un ajuste durísimo que golpeó de lleno en los ingresos de los hogares.

En el Chaco, ese brusco giro en la política económica, que pasó de un festival de dispendios (los "planes platita" de Sergio Massa, replicados en casi todas las provincias) a un rosario de restricciones, fue más visible debido a las vulnerabilidades locales.

Nuestra provincia, que desde hacía mucho lideraba las mediciones nacionales de pobreza y de peores ingresos familiares promedio, acentuó ese deterioro de las condiciones para asalariados y beneficiarios de planes sociales, aun cuando estos últimos tuvieron el relativo alivio de que los montos de programas asistenciales (como la Asignación Universal por Hijo) tuvieron incrementos por encima de los índices inflacionarios.

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Leandro Zdero, al recibir la banda de gobernador de manos de Jorge Capitanich. Con ellos, la vicegobernadora Silvana Schneider.

Pero en general, el ajuste de Javier Milei empobreció al grueso de la población. El gobierno nacional lo atribuyó a la gravedad de la crisis heredada de la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, que profundizó las inconsistencias económicas de los últimos cincuenta años, en los que hubo escasos oasis de superávit fiscal y crecimiento sostenido.

OTRO DISCURSO

No hay dudas de que lo que impregnó todo el año político y económico fue el estilo Milei. El presidente, lejos de moderar su discurso de campaña, lo volvió más intenso, con los mismos ejes: recorte drástico de los gastos y la estructura del Estado, constantes ataques a "la casta" (un recurso simple pero eficaz para tratar de mostrarse como un agente externo al sistema político tradicional), una concepción diametralmente opuesta sobre los roles del poder público y de las fuerzas del mercado. Su primer mensaje, tras asumir la presidencia, fue de espaldas al Congreso, en las escalinatas del palacio legislativo. Todo un símbolo.

Es que, en verdad, Milei se apoya a diario en recursos de fuerte impacto simbólico. Lo ayuda una oposición que todavía no procesa el resultado del balotaje del año pasado, cuando un hombre con apenas un par de años de trayectoria política real venció a un Sergio Massa sostenido por todo el presupuesto del Estado y por una estructura poderosísima de gobernadores, intendentes, concejales, dirigentes, punteros y organizaciones gremiales y sociales funcionales al PJ.

El kirchnerismo no sale de un discurso setentista que ya era viejo en aquellos años, al punto de que el mismísimo Juan Domingo Perón se mofaba de los sectores juveniles que propiciaban una "patria socialista". Y, además, el naufragio electoral instaló una crisis de liderazgo que se veía venir y que ahora enfrenta a Cristina Kirchner con Axel Kicillof, dos de las figuras con mayor imagen negativa en la Argenta. El PRO y la UCR también afrontan desafíos propios. En el caso del macrismo, las dudas sobre cómo posicionarse junto a un gobierno que va comiéndole buena parte de su electorado. El radicalismo sin un referente que pueda considerarse conductor.

LUGAR CENTRAL

Como era lógico que sucediera ante una crisis como la que vino acelerándose en los últimos catorce años, la economía ocupó el centro de la escena, con el recalentamiento de la discusión política en muy segundo plano. El ajustazo inmediato a la asunción de Milei, en diciembre de 2023, se superpuso con los daños que ya venía ocasionando la escalada inflacionaria de Alberto-Cristina-Massa.

Así, en el último mes del 23 la evolución promedio de precios fue de 25%, impactando severamente en las clases media y baja, ya que las mayores remarcaciones se dieron en alimentos y ropa. El propio Milei anticipó que era el comienzo de meses difíciles, y etiquetó específicamente a marzo y abril de 2024 como "duros". Iba a ser bastante más pesado y largo que eso.

A la par, la estrategia monetaria del gobierno fue "secar" la plaza y restarle toda la liquidez posible, cerrando la emisión de pesos y bajando las tasas de rendimiento de plazos fijos bancarios, además de mantener el cepo cambiario para evitar una corrida hacia el dólar.

La economía entró en coma inducido, con un enfriamiento abrupto del mercado interno, que provocó el cierre de pymes y la pérdida de miles de puestos de empleo privados. En el Estado la motosierra libertaria también producía despidos y cortes de contratos. La paralización de la obra pública llevó a las empresas constructoras a desprenderse de decenas de miles de obreros.

Los gremios, golpeados por la derrota electoral del peronismo, pero a la vez azuzados por el ajuste, comenzaron a elevar el tono de las protestas, hasta motorizar un paro general convocado por la CGT.

ONDA EXPANSIVA

El Chaco acusó también el sacudón de las restricciones económicas, que además incluyeron caídas sistemáticas y acentuadas de los ingresos por coparticipación federal y de las asignaciones discrecionales, mes a mes, comprometiendo la atención de las erogaciones públicas. La prioridad, como era de prever, fueron las obligaciones salariales con empleados públicos activos y jubilados.

Leandro Zdero, en ese contexto, buscó navegar entre la necesidad de no quedar pegado al ajuste libertario y la de tampoco caer en una actitud crítica que le cerrara puertas en la Casa Rosada, donde más de una vez se autorizó la liberación de anticipos de fondos para que la provincia no viera complicarse su cadena de pagos.

Ante tantas vacas flacas, el gobierno radical también aprovechó la mala imagen que dejó la retirada de Jorge Capitanich. La gestión peronista del Chaco quedó salpicada por el Caso Cecilia y por todas las revelaciones que estallaron a partir de allí sobre relaciones sucias entre el poder y referentes piqueteros, que en realidad eran verdaderos gerentes de negocios montados sobre la pobreza de sus representados. Se fue desnudando, con la detención de Emerenciano Sena y otros dirigentes "sociales", una trama de desvíos de fondos y lavado de dinero que asqueó al electorado independiente.

En todo ese proceso llegó la estruendosa caída de Ramón "Tito" López, que junto con su esposa e hijos permanece detenido, acusado de lavado agravado de activos. La actuación de la Justicia federal permitió conocer el descomunal patrimonio de un hombre que veinticinco años atrás era un carrero más de Resistencia y que el año pasado declaró, sin tapujos, que sus posesiones de bienes y efectivo superan el millón de dólares.

MIRANDO AL 27

Al asumir, Zdero denunció además haber recibido la administración en una situación de virtual quebranto financiero, con una disponibilidad de fondos que ni siquiera le permitía hacer frente a las obligaciones salariales inmediatas, entre ellas el segundo medio aguinaldo de 2023. Además, numerosas obras públicas quedaron paralizadas cuando tras las elecciones perdidas el gobierno peronista dejó de abonar los certificados correspondientes. Capitanich y exfuncionarios de su gabinete negaron esas acusaciones y las atribuyeron a una intención de la gestión radical de victimizarse para disimular limitaciones propias.

HIELO Y EXPECTATIVAS

Pasado el medio año seguían sintiéndose las consecuencias del congelamiento de la economía, aunque el tercer trimestre del año cerró con algunas señales positivas, que se hicieron más visibles en noviembre, sobre todo con la paulatina baja de los índices inflacionarios mensuales y datos favorables de evolución del Producto Bruto Interno, más indicadores de reactivación en algunos sectores y un creciente saldo superavitario en la balanza comercial.

Pero los niveles de pobreza se mantienen en rangos altos y el consumo no tiene un rebote visible y generalizado. Los economistas, en su mayoría, se suben a una mirada optimista sobre 2025, incluso en lo social, donde en los últimos días el gobierno vino difundiendo índices que hablan de una fuerte caída de la pobreza, de unos doce puntos porcentuales. Habrá que ver si el Indec lo confirma cuando el año próximo brinde los datos correspondientes al segundo semestre de 2024.

Son, muy probablemente, las cuestiones que definirán la suerte electoral de cada sector en el año que se aproxima. En el Chaco, parece avecinarse otra campaña en la que Leandro Zdero -como cualquier gobernador en una elección de medio término que defiende su gestión y busca tener más bancas propias en la Legislatura- y Jorge Capitanich -como posible primer candidato a senador del peronismo y jefe partidario- serán los protagonistas principales. La reedición de una pelea que desde 2023 marca los tiempos de la política local. Será una batalla que permitirá saber si lo de Zdero es un nuevo liderazgo con chances de reelección en 2027 o si Capitanich se reconstruye desde las cenizas y le permite al PJ ilusionarse con el regreso.

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