El INTA General Pinedo se afianza en capacitación sobre harina de algarroba
Con charlas en escuelas y acompañamiento en la Feria Franca, técnicos del INTA brindan capacitación y promoción del consumo de un alimento con altas propiedades nutricionales.
SÁENZ PEÑA (Agencia). La harina de algarroba es un alimento de la flora nativa con propiedades alimenticias destacables por su contenido de vitaminas, minerales y proteínas. Desde la Agencia del INTA General Pinedo, la ingeniera Analía Prada relata las experiencias de capacitaciones que vienen realizando en escuelas, y el crecimiento de los emprendimientos ligados a la elaboración de productos a base de algarroba.

El aprovechamiento de los distintos frutos que brinda el monte chaqueño es una práctica de hace cientos y cientos de años.
La harina de algarroba es un producto que quedó arraigado a la cultura local. Tiene un gran valor nutricional y es aconsejado su consumo.
Años atrás, aunque ahora también se lo sigue haciendo, los pobladores recolectan las chauchas de algarroba para hacer distintos alimentos y bebidas. Una de esas bebidas es la aloja, que con alcohol tradicionalmente se la consumía cuando había tiempos de abundancia y fertilidad, es decir una especie de símbolo conyugal.
EN LAS ESCUELAS
En cuanto a la llegada a las escuelas, explica: "Las capacitaciones se han dado durante estos años en varias escuelas y también llevamos muestras de productos que se elaboran con la harina de algarroba, y a los chicos les encanta. Comenzamos hace unos años, cuando vino gente de Incupo a enseñarnos cómo procesar la chaucha para hacer harina para consumo humano y con eso hacer budines, panes y otras cosas".
REVALORIZAR LOS PRODUCTOS DEL MONTE NATIVO
Una de las intenciones principales que manifiestan quienes participan en este proyecto es el de revalorizar los productos propios del monte nativo. Por ese motivo, las capacitaciones también incluyen el aprovechamiento y cuidado de lo que nos brindan nuestros recursos.
Con la invitación a acercarse a la Agencia del INTA, las técnicas remarcan la necesidad de poner atención en "todo lo que es el cuidado del monte, la forestación tanto en la zona rural como en la zona urbana, la importancia del arbolado, los beneficios que nos trae y también el uso de productos del monte que no son madera, pero se pueden usar para el consumo no solo animal, sino para el consumo humano. Debemos revalorizar esos saberes ancestrales para volverlos a la actualidad y aprovecharlos nosotros en este tiempo".
ÉPOCA DE COSECHA
Consultada sobre la variedad que se utiliza para elaborar harina, la ingeniera Prada aclaró que se trata del algarrobo blanco (Prosopis Alba): "Lo que hoy se ve en la calle tirado, las chauchas en el piso, eso es lo que se recolecta. Lo ideal es que se prevea esa recolección con tiempo para cortar el pasto debajo de los árboles, tener un lugar definido a dónde ir a recolectar para mantener la mayor higiene posible".
Por último, la técnica subrayó la tarea de quienes elaboran estos productos ya que "es mucho trabajo, y hay que valorarlo". "En esta época de cosecha, cuando hace mucho calor, hay que recolectar las algarrobas; después lavarlas, secarlas y cuando estén en su punto óptimo de secado hacer la molienda y conservarla. Es todo un proceso que lleva tiempo y esfuerzo".
Las mujeres de la Feria Franca
SÁENZ PEÑA (Agencia). A partir de las capacitaciones que recibieron, las mujeres que participan en la Feria Franca se apropiaron de esos conocimientos, los pusieron en práctica y hoy son quienes elaboran los productos, los comercializan y comparten sus experiencias.

Es así como llegaron a generar un circuito en el que también se realiza la molienda: "Todo aquel que quiera empezar puede venir al INTA a visitarnos, ir al predio de las feriantes, ahí ellas tienen la moledora para hacer la harina también. Con unos proyectos que se hicieron hace un tiempo con el ProHuerta, tienen un secadero donde ponen las chauchas para secarlas y elaborar todo el proceso lo más higiénicamente posible", destaca la ingeniera Prada.










