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María Couso, pedagoga, autora de “Cerebro y pantallas”

"Al encender el celular se apaga el cerebro del niño"

Tiene 38 años, e investiga desde 2012 el perjuicio que causa en cerebros de niños y adolescentes el abuso y la adicción al móvil .

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“Creo en la ciencia: no digitalicemos la educación. Soy madre de dos hijos de 12 y 7 años: ensayo el contrato familiar contra la adicción digital, dice María Couso (Foto de Dani Duch, LV)

   (Por Lluís Amiguet*) - Lo vemos cada día: una mesa esperando la comida y toda la familia mirando el celu, como mucho enseñándose o reenviándose algún video. ¿Pierden la oportunidad de ser personas para convertirse en extensiones de las pantallas que enriquecen a multimillonarios californianos o chinos? ¿Somos esclavos, ya desde niños, en su colonia digital europea? 

   La pedagoga Couso alerta desde 2012 de que la salud mental de niños y adolescentes se resiente por esa adicción a las pantallas táctiles (mucho peor y más compulsiva que la que sufrimos antaño con la televisión). Y arriesga una hipótesis: en Occidente hay un retraso en la edad a la que se alcanza la madurez cerebral debido a una maternidad frágil: "Sobreprotegemos a nuestros hijos en ciertas cosas -no lo dejo jugar en la calle, ni ir a comprar el pan solo-, pero a los 8 años ya les compramos el celular".

   Couso sostiene que el impacto de la adicción digital se da "en las áreas de desarrollo, pues está cambiando el cerebro tanto a nivel funcional como morfológico, por esa exposición reiterada a edades cada vez más tempranas. Ya hay estudios que confirman cómo cambia la mielinización y que eso merma el desarrollo del lenguaje, la pérdida de atención, etc".

   "Lo peor que estamos haciendo es que no sabemos ver esos efectos, porque todavía parecen invisibles a ojos de la sociedad. Esa invisibilidad los enquista, pues hemos normalizado que las familias den a los niños un celular para que aguanten la espera en un restaurante o en el médico. Esa normalización conlleva un grave peligro, porque con ello le estamos robando a la infancia la posibilidad de su desarrollo en un contexto de estímulos sanos".

   Además, hace hincapié en la necesidad de evitar en lo posible usar la tecnología como los "chupete emocional": "Así se les impide a niños y adolescentes reconocer y gestionar sus emociones, sin darle la oportunidad de aprender a transitar por ellas. Eso es muy dañino a largo plazo".

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-El abuso del móvil daña el cerebro infantil, pero: ¿no aporta nada?

-Soy madre, maestra, pedagoga e investigadora y desde 2012 he documentado un exceso perjudicial para nuestros niños de su tiempo de concentración en las pantallas táctiles. El 98% de los niños tienen celular.

-¿Cuánto es el exceso y a qué edades?

-A los dos años, cualquier tiempo de exposición a un móvil o pantalla digital ya es nocivo.

-¿Incluso ponerle dibujos animados?

-Los niños de dos años sufren una exposición de casi 48 minutos diarios a pantallas y eso es nocivo.

-¿A los 4 años puede estar más tiempo?

-Solo ante la televisión, porque no tiene un acceso táctil. Además, requiere de mando a distancia, que solo maneja el adulto, que debe velar para que no supere la hora diaria.

-¿El niño de 8 años puede tener celular?

-A esa edad, el móvil es el regalo estrella. Pero es un regalo envenenado, perjudicial para el neurodesarrollo del niño si lo usa más de noventa minutos al día.

-¿Por qué la tele no perjudica tanto?

-Porque los dispositivos de pantalla táctil reducen el control del usuario, en este caso el niño, sobre la decisión de usarlos.

-Hay adicción digital a todas las edades...

-Pero es especialmente dañina cuando el cerebro humano está desarrollándose, porque reduce el control de impulsos a nivel prefrontal y, al poder llevar el móvil a todas partes en el bolsillo, pueden estar horas y horas hipnotizados por él. Debemos limitar el uso.

-¿A los 12 años mejoran su autocontrol?

-El celular a esa edad es un auténtico peligro, convertido en la prolongación del brazo adolescente. Por eso cada familia debería pactar con sus hijos un "contrato de uso del celular".

-El problema es que todo se hace con el celular: también documentarse o pedir ayuda.

-El uso no puede convertirse en adicción. Pacten que no lo use de noche; ni en el cole; ni en las comidas; y menos, en las familiares.

-¿Por qué el celular deviene adicción?

-Porque lo utilizamos, y más a esa edad, para calmar cualquier emoción desagradable...

-¿Para distraerse y no pensar en ella?

-Cuando el adolescente ha discutido con un amigo, lo han retado, o saca malas notas, recurre a la adicción al celular, que usa desde niño, para calmar cualquier emoción desagradable. Así, se convierte en un recurso que ya usarán siempre y sustituirá al contacto humano y la comunicación entre personas y perjudicará su crecimiento y salud mental.

-¿Cómo calmar esa ansiedad, entonces?

-Con una conversación real con los próximos; un libro; jugando; con un paseo. Así vas aprendiendo a gestionar tus emociones sin abalanzarte solamente a la pantallita digital.

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-¿Por qué le preocupa tanto?

-Estoy observando a niñas de 12, 13, 14 años que se sumergen hasta la dependencia en las redes sociales. Las usan más las niñas que los niños, y sufren su intromisión en su imagen corporal. Están siempre comparándose con lo que ven en redes y se deprimen.

-¿Hasta qué punto?

-El nivel de autolesiones de adolescentes es muy alto. Empieza con niñas que muestran síntomas de depresión, y algunas llegan a autolesionarse. Y ese porcentaje de niñas es muy alto. Se hacen cortes.

-¿Tanto afecta la adicción al móvil?

-En la adolescencia, el cerebro se reconstituye y se transforma. Es como la oruga cuando se convierte en mariposa, se encierra en sí misma y se deconstruye para reconstruirse.

-Supongo que no es fácil para nadie.

-Los adolescentes tienen niveles basales de dopamina más bajos que los adultos, así que lo pasan peor y se desmotivan con facilidad.

-Es el "me aburro" de los viajes largos.

-Se desmotivan con facilidad, pero cuando encuentran un disparador que los motive, la dopamina sube por encima de los niveles del adulto, por lo que estos adolescentes siempre quieren volver a ese disparador.

-¿Y el disparador más a mano hoy son el móvil y las redes sociales?

-Y el consumo de pornografía, que se inicia de media a los 8 años y de forma recurrente entre los 11 y los 12. Y más en los niños que en las niñas.

-¿Niñas que consumen porno con 11 años?

-Las niñas dicen que lo miran para aprender. El problema es que la pornografía es muy violenta y prima el deseo del hombre. Las adolescentes copian esos esquemas. Y mengua su autopercepción: el "yo soy importante y mi placer también importa". Acaban creyendo que deben complacer al otro, siempre.

-¿A los 16 años admiten restricciones?

-Es difícil imponerles ya una restricción absoluta, pero aún es importante marcar los tempos y aprovechar el pacto anterior para acordar que eviten el abuso.

-Pero en los coles ya les dan una tablet.

-Afortunadamente se están poniendo límites también a ese uso escolar y se evita la digitalización total del sistema educativo y la inmersión adictiva de los niños.

*Publicado en La Vanguardia, de Barcelona

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