Sáenz Peña, "una isla" para los ladrilleros
Si bien la obra pública evidenció una baja en las ventas, la inversión privada genera un buen movimiento en el sector en esta parte del Chaco.
SÁENZ PEÑA (Agencia). La fabricación de ladrillos registró una muy fuerte baja por la carencia de la demanda de la obra pública suspendida por la actual gestión de gobierno nacional, "pero Sáenz Peña es una isla" debido al movimiento que genera la inversión privada. La "isla" igualmente está impactada por la ausencia de compra de las constructoras que trabajaban con el Estado y la zona de ladrillerías expone lo limitado de las ventas.

En el barrio Matadero, donde se ubican varias familias ladrilleras, las "canchas" están vacías, no se está amasando el barro y los ladrillos apilados esperan compradores. En el peor de los casos directamente los puestos fueron abandonados.
Lo cierto es que "la fabricación de adobes ha bajado bruscamente en los últimos tiempos". "Toda la producción de ladrillos de veinte (centímetros) que se ven está parada desde hace un año, quemada en el horno y esperando un destino", refleja Oscar González. El ladrillero no pierde las esperanzas, "según los dichos de los empresarios de la construcción", que en algún momento se reactive la obra pública y se pueda ubicar esa producción. Es de mencionar que los adobes de 20 centímetros son exclusivamente fabricados para las obras estatales, mientras que el mercado local, el de la construcción privada, utiliza el de quince centímetros. Los apilados ladrillos de veinte, que no son requeridos por la obra particular, "fueron fabricados hace un año o más para obras que estaban en marcha y que quedaron suspendidas, sin ser finalizadas, quedando los ladrilleros con cortes y hornos armados".

"Las faltantes que se ven en las pilas es porque las constructoras cuando tienen trabajos tratan de darnos una mano y nos compran algo, no mucho, para utilizar o ir almacenando", refleja otro de los integrantes de grupo de ladrilleras del barrio Matadero que proveían a las cinco empresas que tenían en ejecución obras públicas en Sáenz Peña. "Con esas gauchadas de compras seguimos trabajando y dependiendo exclusivamente del cliente privado de la ciudad", remata Miski González.
SÁENZ PEÑA CONSTRUYE
En Sáenz Peña "el ladrillo común se está comercializando". "Todas las pilas que se ven en los patios es adobe de quince que el privado lo está consumiendo y eso ocurre en Sáenz Peña y Juan José Castelli porque en el resto de las localidades no hay nada de ventas", detalla González. El productor insiste en considerar que "Sáenz Peña es una isla en la que las ladrilleras algo están vendiendo". Es válido mencionar otro dato: el municipio de la Termal "tuvo un buen ritmo de obras con el revestimiento de los canales y eso descomprimió mucho la situación".
SIN VENTAS FUERA DE LA PROVINCIA
Las ventas se concentran en la segunda ciudad del Chaco y tampoco los productores están logrando comercializar hacia otras provincias. Es de recordar que hasta hace un par de años los trabajadores del adobe proveían a mercados que demandaban cantidad y calidad: Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y otros distritos. "Se cortó toda provisión a esos destinos por el parate de las obras y también por el alto costo que tiene hoy el traslado a tan largas distancias", señala uno de los ladrilleros de la zona de Napenay que comercializaba fuera de la provincia.
En la actualidad es la ciudad de Corrientes la única que está demandando y es por eso que los ladrilleros insisten con plantear la posibilidad de que el gobierno chaqueño les genere con los vecinos una relación comercial directa que permita la compra y venta sin intermediarios. El intermediario en este caso es el transportista "que ofrece una equis cantidad de dinero aquí y en el destino lo vende multiplicado varias veces".
"Tal vez por una falta de gestión nuestra, no pudimos nunca encajar todo el engranaje para tener directo contacto con el comprador de las otras provincias", refiere González. "Estamos intentando que alguien del gobierno no haga el conecte con la municipalidad de Corrientes o con el gobierno de la provincia vecina para poder ser proveedores directos, sin intermediarios", añaden.
DURA REALIDAD
Si bien Sáenz Peña es "una isla" y se ven construcciones de privados que compran ladrillos, la realidad es que "el cincuenta por ciento de las ladrillerías están cerradas". La merma en la producción implica que los pocos que están trabajando reciban diariamente la demanda de los changarines que hacen el trabajo de corte y armado de los hornos. "Todos los días los muchachos se acercan para ver si hay alguna changa pero lo cierto es que si bien algo se está vendiendo no hay para ofrecer trabajo todos los días", sintetizan desde las ladrilleras.
La otra realidad es que al ladrillero tampoco le queda mucho cada vez que realiza una venta ya que el valor de los mil adobes no se incrementó al mismo nivel que el aumentaron los costos de producción. "Todo sale más caro: la liga que se trae de Quitilipi o Machagai, el acarreo de la tierra y del agua, todo aumentó y nosotros no podemos vender siguiendo el ritmo de esos incrementos porque el cliente de la obra privada no tiene una caja ilimitada para pagarnos y compra apenas lo que necesita por tramos de la construcción", finalizan diciendo los ladrilleros del barrio Matadero.s
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