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Un punto débil de la telefonía por internet

Nuestro teléfono cree que nos llaman del banco, pero son estafadores

Lo detectaron en España, esta misma semana, cuando a la abogada Helena Gimeno le robaron 70.000 euros de sus cuentas tras recibir una llamada de ciberestafadores que su dispositivo identificó como legítima

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   El caso puso de manifiesto la preocupante sensación de que estamos indefensos ante lo cada vez más sofisticados de los ataques. En el caso de Gimeno, llegó a recibir llamadas en su teléfono que este reconoció que procedían de su banco, porque el número que consultó en Google y el que el dispositivo identificó de la llamada entrante eran el mismo.

   "Antiguamente, los números de teléfono eran un camino de enrutamiento por la red telefónica que estaba formada por cables eléctricos físicos. Era la manera de decirle a la señal eléctrica que se generaba con una llamada qué camino tenía que seguir de una centralita a otra, hasta llegar al aparato de la persona que se quería llamar", explica Josep Ruano, experto en ciberseguridad de Ackcent Cybersecurity. Si un número empezaba por 93, se dirigía hacia una centralita de Barcelona, si después le seguía, por ejemplo, un 4 se dirigía hacia otra centralita de una zona concreta, y así sucesivamente hasta el ring en el teléfono de destino.

 "Impersonar una llamada era más complicado, porque tenías que o bien pinchar la centralita correcta o directamente el aparato de teléfono del destinatario final", explica Ruano. Pero con la llegada de la telefonía por internet (VoIP) esto ha cambiado y "el número de teléfono es irrelevante. Solo una forma de recordar quién está llamando".

  Con la VoIP las centralitas son digitales, eso quiere decir, un ordenador y un software. "Todo es virtual, ya no hay señal eléctrica, se transmiten paquetes de información, como cuando navegamos por internet", añade este experto. 

   Y ahora viene la clave: "Estos paquetes tienen unas cabeceras con un campo de meta-información, escrito en texto plano sin codificar, y que contiene el número desde el que se realiza la llamada. Si alguien modifica este campo y sustituye el número desde el que se realiza la llamada por otro, en el teléfono del destinatario aparecerá que la llamada procede de ese número, aunque se haya hecho desde otro. Así que es muy fácil hacer una llamada desde un número, pero que diga que el origen es otro número". En el caso que nos ocupa el banco de Helena Gimeno.

   Lo que hacen los ciberestafadores es usar software para alterar estas cabeceras. "Los proveedores de telefonía serios y responsables, lo que hacen es validar que eres el propietario real de esos números que figuran en las cabeceras, normalmente mediante un sms. Pero hay algunos, sin escrúpulos, que no validan nada y a este tipo de empresas es a las que acuden los ciberdelincuentes".

   Pero las cosas siempre pueden empeorar. Hay un malware para Android que cuando se instala en el teléfono sustituye el gestor de llamadas propio del terminal por otro –al final es una aplicación más– que hace que cuando la víctima llama al banco, en la pantalla del terminal hackeado aparezca el número legítimo del banco o compañía por la que los hackers se quieren hacer pasar, pero en realidad está dirigiendo la llamada directamente a esos piratas. 

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