Algunas reflexiones sobre el colapso Microsoft-Crowdstrike
El viernes 19 de julio ocurrió uno de los mayores fallos informáticos de la historia, conocido como el "Día del Pantallazo Azul de la Muerte (BSOD)". Este error provocó la paralización y bloqueo de aproximadamente 8,5 millones de equipos en todo el mundo, afectando a menos del 1% de las computadoras que ejecutan Windows.
Sin embargo, la gravedad del problema se debió a que muchos de estos equipos son cruciales para la infraestructura de importantes empresas, incluyendo servicios financieros, bancos, trenes, aerolíneas, instituciones estatales y hospitales..
La falla
El incidente fue causado por un problema en Falcon, una herramienta de seguridad que Microsoft contrata a la empresa CrowdStrike, que afectó a unos 29.000 clientes. Cuando Falcon falla, los sistemas con Azure (nube) y Windows se paralizan para evitar daños, ya que no pueden garantizar la seguridad del sistema.
El problema surgió tras una actualización de Falcon para máquinas con Windows, mientras que los dispositivos con Apple y Linux no se vieron afectados. Se aclaró desde el principio que no se trataba de un fallo de seguridad ni de un ciberataque, sino de un "bug" (error de software).
Aunque inicialmente hubo especulación sobre el envío de una actualización con errores, se descubrió que el problema ya existía y fue revelado por un cambio en la información del sistema. El error estaba en un archivo de actualización de menos de 40 KB, lo que resultó en pérdidas aún por calcular.
La recuperación fue complicada porque las máquinas afectadas solo podían ser restauradas manualmente y, en muchos casos, presencialmente. Algunas empresas tenían más de 200,000 servidores que requerían restauración, lo que demandará días o semanas para recuperar la infraestructura completa. Crowdstrike y Microsoft devolverán el dinero que sus clientes por los servicios de las jornadas perdidas, pero no cubrirán las pérdidas operativas derivadas.
Inseguridad informática, inseguridad global
En un contexto de creciente importancia de la seguridad informática, solo 15 principales proveedores a nivel mundial controlan el 62% del mercado en tecnologías y servicios de ciberseguridad. CrowdStrike se ha destacado en el sector, detectando hackeos como el de Sony Pictures en 2014 y los ataques al Partido Demócrata entre 2015 y 2016.
La empresa, que cuenta con inversores de alto perfil como Nancy Pelosi, ha visto crecer sus ingresos un tercio, alcanzando u$s 3.100 mil millones en el último año fiscal. Sus acciones se duplicaron en el último año, pero recientemente cayeron un 30% tras el incidente. A diferencia de CrowdStrike, Microsoft ha sabido despegarse de su proveedor y logrado evitar en gran medida la responsabilidad y sostener el precio de sus acciones.

"Dependencia"
El caso Microsoft-CrowdStrike puso de relieve la concentración de poder de estos gigantes tecnológicos y la dependencia que la economía global tiene de ellos. Tres comités del Congreso de EEUU solicitaron información sobre el incidente y su impacto en las agencias gubernamentales. Lina Khan, presidenta de la Comisión Federal de Comercio (FTC), y otros críticos, como George Rakis de NextGen, señalaron que esa concentración crea "sistemas frágiles" y acusaron a Microsoft de "monopolio", llegando a pedir que sea dividida.
Microsoft ya ha sobrevivido a numerosas batallas legales y utilizado su influencia para obtener contratos estratégicos, sobre todo en la industria militar. La empresa enfrenta crecientes problemas a medida que incursiona en nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA). Recientemente, la FTC fue autorizada a investigar su relación con OpenAI. Microsoft desarrolló una sofisticada oficina de políticas públicas y lobby para manejar las consecuencias de estos incidentes, aprovechando su experiencia en numerosas disputas antimonopolio.

Consecuencias
El nivel de pérdidas causado por la interrupción de los servicios de CrowdStrike aún está calculándose. La situación es compleja, debido a la incertidumbre sobre problemas regulatorios, reclamaciones de clientes y posibles desafíos legales. Inicialmente, CrowdStrike solo reembolsaría las cuotas de suscripción a sus clientes, sin cubrir las pérdidas económicas causadas por la interrupción.
Muchas empresas perjudicadas han recurrido a sus proveedores de seguros para cubrir las pérdidas, aunque no todas tienen cobertura adecuada para este tipo de interrupciones. Según un directivo de Marsh, más de 75 clientes preparaban reclamos debido a la falla en sus sistemas de ciberseguridad. Sin embargo, la indemnización no llegará de inmediato y es incierto si será suficiente para cubrir las pérdidas operativas, especialmente para las empresas que no cuentan con ciberseguros.
Microsoft respondió acusando a la Unión Europea de ser "parcialmente responsable" debido a un acuerdo de 2009 que obligó a la empresa a abrir el núcleo de Windows para permitir la instalación de antivirus de terceros a bajo nivel. Según Microsoft, esto habría permitido accesos que "podrían haber contribuido" a la crisis. Además, muchas empresas afectadas no disponían de sistemas alternativos ni planes de contingencia adecuados.
Lo que viene
La crisis puso en evidencia dos tendencias globales interrelacionadas. Una, las mayores regulaciones para los servicios informáticos, enfocadas en estrategias de prueba, actualización de aplicaciones y procesos de calidad, y la necesidad de diversificar proveedores y crear redundancias en los sistemas. La otra tendencia es el fortalecimiento de equipos propios para reducir la dependencia externa, especialmente en componentes estratégicos del negocio.

En un contexto de "desglobalización," con crecientes confrontaciones entre bloques que llegan hasta la guerra y una mayor incertidumbre financiera, las empresas enfrentan desafíos como despidos masivos, una lenta transición energética y digitalización costosa. Estas condiciones hacen que implementar medidas y regulaciones sea complicado y, en algunos casos, utópico.
La crisis reveló la vulnerabilidad de estos sistemas y trajo al escenario la importancia crítica de los subestimados trabajadores humanos, quienes no solo desarrollan los parches de seguridad, sino que también restablecen servidores y sistemas que son fundamentales para todos los servicios críticos.

*(Con informaciones de Reuters, Bloomberg y Xataka)
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