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Retrocesos en la lucha frente al VIH en Argentina

En un contexto de ajustes presupuestarios que afectan áreas de esenciales como salud y educación, el gobierno nacional viene implementando recortes significativos en el sector de salud pública, lo cual genera preocupación entre especialistas y organizaciones de la sociedad civil; y en el marco de conmemorarse el Día Mundial del Sida, pone en alerta a una población vulnerable directamente implicada, portadora del virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

El acceso a la terapia antirretroviral (TAR), fundamental para las más de 140.000 personas que viven con VIH, se encuentra en riesgo en nuestro país, que ha sido reconocido en el mundo por su enfoque inclusivo y gratuito con el tratamiento del virus; pero los recientes ajustes presupuestarios podrían limitar la disponibilidad de medicamentos esenciales. Uno de los aspectos más críticos de estos recortes es su impacto directo sobre la atención y prevención del VIH, ya que el presupuesto destinado para los distintos tipos de tratamientos gratuitos que existen cayó este año un 67% y la perspectiva de esa caída se ampliará en un 46% en 2025, según lo señala la agencia Reuters. Por su parte, el Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud, señala que la mitad de las personas portadoras de VIH en Argentina relevadas en 2023 dependía hasta este año del tratamiento suministrado por el sistema público; por tanto, el recorte de gastos implicaría interrupciones en los tratamientos, cuya continuidad es vital para mantener la salud de los pacientes y para prevenir la transmisión del virus a otras personas. 

La posibilidad de un aumento en las nuevas infecciones también es una preocupación latente entre los expertos. Así lo señala el doctor Julio González Montaner, científico argentino radicado en Canadá, cuya contribución fue esencial en el desarrollo de la terapia antirretroviral, en la década de los ‘90 que cambió el panorama del VIH de forma definitiva. En noviembre visitó Buenos Aires invitado por la Academia Nacional de Medicina, y en conferencia enfatizó en la importancia del tratamiento como prevención, "es el arma clave", afirmó el experto. Además, hizo hincapié en que ese procedimiento debe brindarse apenas entran en contacto con el virus para controlar la cantidad de casos y evitar nuevas infecciones. "Si se les ofrece el tratamiento a todos, vamos a lograr terminar la epidemia", sentenció.

Por otra parte, los programas de prevención y educación, que han sido pilares en la lucha contra el VIH, podrían verse gravemente afectados. Las campañas que promueven el uso del preservativo y la realización de pruebas son esenciales para frenar la propagación del virus. Sin embargo, con menos recursos disponibles, estas iniciativas podrían reducirse o incluso desaparecer, lo que aumentaría el riesgo de nuevas infecciones, especialmente entre grupos vulnerables. El diagnóstico temprano también podría sufrir las consecuencias de estos recortes. La reducción de recursos destinados a pruebas de VIH puede llevar a un aumento en los diagnósticos tardíos, lo que complica el tratamiento y aumenta las posibilidades de transmisión. 

La detección temprana es clave para asegurar que las personas reciban atención adecuada y puedan llevar una vida saludable. Para 2025, el proyecto de presupuesto aún no aprobado por el Congreso argentino, prevé una partida de 23.000 millones de pesos para el mismo programa, cuando se espera una inflación del 105,1% en 2024, según estimaciones privadas. Asimismo, los programas educativos son fundamentales para para evitar la estigmatización del VIH, y combatir la discriminación hacia quienes lo padecen. Sin un enfoque activo en sensibilizar a la población, es probable que aumenten los niveles de prejuicio y miedo, lo que desalienta a muchas personas a realizarse pruebas o a buscar tratamiento.

Ante un escenario global en crisis, la Organización Mundial de la Salud con el lema "Emprendamos la senda de los derechos: Mi salud, mi derecho", apela a mandatarios de todo el mundo a defender el derecho a la salud para subsanar las desigualdades que entorpecen los progresos hacia el fin del sida. Si se debilitan los programas de prevención, tratamiento y educación, se corre el riesgo de retroceder en los avances logrados en las últimas décadas. Es fundamental conservar lo conseguido hasta aquí, con un enfoque centrado en la salud pública para proteger a quienes viven con VIH y garantizar una respuesta efectiva ante este problema sanitario que es mundial.

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