El arquitecto preso es bombero y habría participado en las tareas de rescate
Jorge Enrique Bonavita pasó de héroe a criminal en un abrir y cerrar de ojos. Fue uno de los primeros bomberos en sumarse a las tareas de rescate en el Hotel Dubrovnik de la localidad de Villa Gesell y este sábado lo detuvieron al descubrir que también era el arquitecto que dirigía la obra de forma clandestina.

"Después de reunirse dos horas con su abogado, decidieron que no declare", explicaron fuentes del caso sobre la indagatoria ante la fiscal Verónica Zamboni. Lo imputó por el delito de "estrago culposo agravado por existir víctimas fatales y por acusar peligro de muerte a otras personas".
Antes de que lo detuvieran, Bonavita cumplía funciones en el cuartel de General Madariaga, donde alcanzó el rango de ayudante mayor tras 17 años de servicio. Además, es profesor y cuenta con antecedentes en la Dirección de Cultura y Educación de la Provincia desde 2015.
El bombero tiene un estudio en Madariaga, conocido como El Modulor Arquitectura, que comparte con su colega Virginia Zanini. La Justicia llegó a él a partir de la declaración de uno de los albañiles detenidos. Su firma "no figura en ningún lado, pero todos lo señalan como el responsable" de la obra, aseguraron fuentes con acceso a la investigación.
La obra era "regenteada" por una arquitecta, pero Bonavita "controlaba la construcción", reveló el obrero que lo apuntó como responsable. También se dejaba ver con los dueños del hotel en una camioneta. Visitó el lugar por última vez en septiembre, de acuerdo con el trabajador.
Desde el Municipio de Villa Gesell ubicaron al arquitecto detenido como uno de los voluntarios que llegó al lugar de la tragedia en las primeras horas del operativo. Se habría presentado con planos del edificio para facilitar las tareas de remoción de escombros.
Sin embargo, el bombero se habría encargado de aclararles a quienes sabían que él estuvo al frente de la obra que su trabajo en el lugar había terminado en agosto, y se limitó a la refacción del ascensor en el frente del hotel, justamente la parte que quedó en pie.
A partir de este y otros datos incorporados al expediente es que la fiscal Zamboni ordenó su detención y una serie de allanamientos. Requisaron su casa y una oficina que tiene a metros de ese domicilio "para secuestrar documentación de interés, dispositivos electrónicos y celulares".
Para la funcionaria del Ministerio Público Fiscal, Bonavita ejerció "clandestinamente la dirección técnica de las obras de reforma" en el Hotel Dubrovnik, con el agravante de que lo hizo "sin contar con los permisos municipales de obra pertinentes para la realización de dichas labores".
Podría enfrentar una pena de cinco años de cárcel, según consignaron los investigadores.











